La raíz de la fe y la equivocación esta en que las
formulaciones en Futuro se toman como predicaciones (cuando en verdad una
formulación en Futuro nunca puede liberarse de su condición modal originaria:
no decir, sino hacer cosas como prometer o amenazar), y como tales, entonces,
se les atribuyen los valores lógicos de V(erdad) y F(alsedad).
B
¿Que son, por cierto, V y F? Formalmente, V es una
predicación tal que "No V” es imposible, esto es, contradictorio; F es una
predicación tal que "No F" es necesario, esto es, tautológico.
C
Pero, si se usan teniendo en cuenta la Realidad (o sea con
el criterio famoso de la adaequatio rei), ya se trata de otra cosa: V y F implican entonces
la comprobación
experimental (no se dará V a "Gato en tejado" hasta que se compruebe
que gato en tejado), y por ende V y F quedan encomendados al futuro.
Pues bien, tomar las formulaciones en Futuro como
predicaciones (v. a) es imitar el procedimiento c de atribución
de V real a los hechos, saltando del trance de comprobación científica de
hechos al trance de producción de hechos, esperados o temidos, que vengan así a
dar V a la predicación o predicción que de ellos se hubiera formulado.
Es decir que se equipara el
cumplimiento de la promesa o la amenaza con el acto experimental de la
comprobación científica de hechos, pese a que éstos se suponen dados
sin ninguna actividad (por el contrario, la Ciencia la prohíbe) conducente a
modificar la Realidad de modo que viniera a dar V a la predicción de hechos.
Pero, entre tanto, se da el paso trascendental para la fe y
equivocación: a saber, que la conexión lógica se toma como conexión física: por
ejemplo, y por excelencia, la relación de causa: lo que era una relación
sintáctica de la formulación se toma como una relación entre hechos,
perteneciente a la Realidad.
Interviene, por su lado, la previsión o expectativa
rítmica: habiéndose reconocido, en el registro de la sucesión (donde se da como
una correspondencia de pulsos entre el suceso y su observador), el hábito de
repetición mecánica (producción ordenada de veces de lo mismo, esto es, que uno
mismo se presente como múltiples), se confía en que siga en adelante sucediendo
igual. La previsión científica no es más que un refinamiento de esa expectativa
rítmica.
La equiparación de las formulaciones en Futuro con
predicaciones, segun c-f, con consiguiente
atribución de F o V, repercute ahora sobre las predicaciones de hechos (que,
desde que hay hechos futuros, están ya en Pasado): así como "P fut" será V cuando el hecho la haya comprobado, así
"Q fut-de-pas" ha
sido V porque se ha cumplido: y entonces, pasando a la Realidad, así como un
hecho futuro es real en cuanto que se le prevee con
éxito, así un hecho-hecho (pasado) hubo de tener su previsión, y gracias a su
éxito se ha realizado el hecho; lo cual, según f, pone ya la previsión
con el hecho en relación de causa.
La suma o conjuntación del
proceso de equivocación c-f con el tratamiento científico de g viene a dar en la idea del Tiempo,
"espacio sobre el que trascurren los procesos". Y la inversión
señalada en h sostiene entonces la idea de "inversión de sentido
del Tiempo”, Futuro a Pasado, como Pasado a Futuro.
La posibilidad, por su parte, no es, lógicamente, mas que la
no-imposibilidad, esto es, la no-contradicción (cfr. b), que en ciertas
formas de lenguaje formal (es decir cerrado), viene a ser lo mismo que V. Pero
en aplicación real o física del término, posibilidad es lo mismo que infinitud
o indeterminación. El intento de reducción de esa incertidumbre a números da
lugar al cálculo de probabilidades. Pero es la colocación de la posibilidad en
el Tiempo, establecido según f, lo que viene a parar en la imaginaria,
vulgar y científica del Presente (es decir el punto en que se esta hablando)
como un agujero por el que al pasar las posibilidades infinitas quedan
convertidas en certidumbre, esto es, en hechos, pasados, naturalmente, y
fatales en Pasado.
Pero en verdad el punto en que la cosa se esta
diciendo no era de la Realidad ("fuera de", "antes de", son
ya metáforas, sostenes del artilugio de superación de la contradicción en que
la Realidad consiste), y por tanto, no conocía Tiempo: la conversión, a su vez,
de ese decir en hecho o cosa es justamente el acto en que, juntamente,
1) la lógica o razón se interpreta como física,
2) Yo me hago un ser real, y desde entonces la suerte del
átomo refleja la de mi, y
3) las posibilidades infinitas ("infinito"
consistía en no ser nadie ni nada determinado) pasan, por ese agujero puntual,
a convertirse en hechos, determinados, esto es, fatales “hacia atrás”.
Y bien, la idea de Tiempo, establecida
en i, con sus
inversiones de sentido, entonces, por una vía, otra vez, de sentido en cierto
modo inverso a la señalada en b, plantea las cuestiones de fatalidad o
necesidad "hacia adelante" o en Futuro.
M
La
posibilidad es, a su modo, cosa, realidad, para los sistemas finitos y
cerrados: por ejemplo, todas las posiciones de las piezas en un tablero de
ajedrez (de todas o del numero de ellas que se quiera) son posibles realmente,
son verdaderos "seres en potencia" en el sentido aristotélico; lo
cual quiere decir que, a su modo, están ya realizadas, en cuanto previstas, y
una partida de ajedrez no puede ser mas que un hacer lo que ya esta hecho. A
ese ideal justamente aspira la organización económica y política del mundo,
cuyos manejos no tienen sentido mas que partiendo de la suposición de que lo
que se quiere ordenar es un sistema finito, un conjunto.
Caso
especial (y único) es el del sistema finito (= definido), pero no cerrado, sino
interminable, es decir, el de la serie de los números naturales (cualquier otro
sistema con esas características no es mas que una copia del de la serie de los
números): ahí se da que, a partir del cualquier punto en que se caiga, las
potencias, desde luego, de los números ya contados o costatados (un Pasado, a
su manera) son propiamente seres en potencia, son posibles en cuanto, según su
regla, realizados o previstos, y también, secundariamente, los compuestos, o
producto de números pasados, son posibles y reales; pero los primos sucesivos,
que parecen ser los únicos números de verdad nuevos, no tienen el mismo tipo de
posibilidad: los primos no tienen otra forma de aparición que la de los
agujeros de la criba de Eratóstenes, es decir, que
son los fallos de la previsión: su posibilidad no es más que el residuo de
todas las posibilidades o seres en potencia: lo cual debe de deberse a que los
primos consisten en el desajuste entre dos maneras de ordenación, la de las
potencias y productos y la de la sucesión monótona o por regla "+ 1",
de la serie.
Pero en la
verdadera infinitud (= indefinición, imperfectibilidad,
imprevisibilidad) no caben seres en potencia:
cualquier cosa es posible, y por tanto, ninguna está dada como posible en
realidad; pues la Realidad se constituye por la reducción directa, según k, de
la infinitud a unicidad, y solamente queda, dentro de esa Realidad, las
previsiones para sistemas parciales finitos, cerrados o en la serie, que, como
seres en potencia, son ya, a su manera, parte de la Realidad (los proyectos,
esperanzas o temores, de cosas son también cosas); pero no hay una Realidad,
infinita y total al mismo tiempo, a la que pudieran referirse "posibilidades
en general".
Cuando se
trata la Realidad como un sistema (según ejemplarmente sucede con physis o rerumnatura
en la Física epicúrea; pero tal es el destino de toda Física), donde se
concede de palabra la infinitud (de átomos y de espacio), pero se mantiene la
totalidad (summa), es lógico y
sumamente ilustrativo lo que pasa: todas las cosas que pueden suceder están ya
sucedidas en algún sitio. En efecto, contando con un sinfín, no puede negarse
ninguna posibilidad (echadas al alto los millones de letras que se quiera, no
puede no suceder que vengan alguna vez a ordenarse en forma de El Quijote,
y como esa condición ha estado rigiendo desde siempre, no puede no haber
sucedido que en algún sitio se hayan ya ordenado de esa forma): ahora bien, por
un salto nuevamente de la Física a la Lógica, la no-posibilidad de la negación
se identifica con la posibilidad, y, de
ahí, volviendo a la Física de nuevo, esa posibilidad se costituye como real,
como la de los seres en potencia de los sistemas finitos, cerrados o seriales
por lo menos.
En esa equivocación entre la posibilidad real en los sistemas
totales y la infinitud de posibilidades en la infinitud tiene el Tiempo sus
raíces, y ahí también la eterna preocupación de los mortales, todos y la
Mayoría, por su Destino.