|
Muy pobre permanecerás
en tanto no hayas descubierto
que no es con los ojos abiertos
como ves mejor.
Seguirás siendo muy ingenuo mientras no
aprendas que, cerrados los ojos, hay silencios mucho más ricos que la
profusión de las palabras.
Muy torpe seguirás siendo
hasta que no comprendas
que, juntas las manos,
puedes actuar mucho mejor
que agitándolas,
pues sin querer
pueden herir.
Hélder
Cámara
|