No quiero cerrar los cuatro rincones de mi casa ni poner paredes en
mis ventanas.
Quiero que el espíritu de todas las culturas aliente en mi casa con
toda la libertad posible.
Pero me niego a que nadie me sople los peones.
Me gustaría ver a esos jóvenes nuestros que sienten afición a la
literatura aprender a fondo el inglés y cualquier otra lengua.
Pero no me gustaría que un solo indio se olvidase o descuidase su
lengua materna, que se avergonzase de ella o que la creyese impropia
para la expresión de su pensamiento y de sus reflexiones más profundas.
Mi religión me prohíbe hacer de mi casa una prisión.
Gandhi