Cuando el amor llame, aceptad su llamado, aunque el
camino sea duro, difícil.
Y cuando sus alas se abran, entregaos, aunque la
espada que está allí escondida termine provocando
heridas.
Y cuando el amor diga algo, creedlo, aunque su voz
destruya vuestros sueños, como el viento del norte
devasta los jardines.
Porque el amor glorifica y crucifica. Hace crecer
las ramas, y las poda. Tritura a los hombres, hasta
dejarlos flexibles y dóciles. Los quema en fuego divino
, para que puedan convertirse en un pan sagrado, que
será consumido en el banquete de Dios.
No obstante, si tenéis miedo y solo queréis
encontrar en el amor paz y placer, es mejor que os
alejéis de su puerta y busquéis otro mundo, donde
podréis reir, pero sin toda la alegría, y podréis
llorar, pero sin usar todas las lágrimas.
Khalil Gibran