A veces hay temor de ser capaz de seguir aprendiendo.
La sociedad actual es muy competitiva y exige de las
personas un proceso de superación constante si desean
mantenerse vigentes y con un trabajo estable. No basta
con haber egresado de sus estudios secundarios o haber
logrado un grado académico. Si el proceso de
aprendizaje se detiene allí, la persona quedará cada
vez más incapacitada para desempeñarse en el mundo
laboral.
No sentirse capaz de seguir aprendiendo y progresando
se debe solamente a bloqueos mentales y emocionales.
Todos estamos capacitados para aprender de todo y a
toda edad. Nuestro código genético así lo establece,
nuestras neuronas están preparadas para crear nuevos
circuitos de comunicación y contamos con la alegría
natural del proceso enseñanza-aprendizaje. Lo natural
es ser felices aprendiendo. Somos seres en desarrollo
psicoevolutivo constante, vamos de menos a más.
¿Qué hacer cuando hay inseguridad de ser capaz de
afrontar nuevos desafíos? La primera solución es
reflexionar y darse cuenta precisamente de lo que hemos
dicho: estamos mental y biológicamente capacitados para
aprender de todo en cualquier edad. A partir de aquí,
nuestra disposición comienza a cambiar.
Los temores e inseguridades dan forma a una autoimagen
y autoconcepto que se “graban” en el subconsciente. Es
necesario llegar allí para eliminarlos. Para esto
sirven diversos métodos de reprogramación mental. Por
ejemplo, todos los días repetirse frases como: “soy
capaz de aprender de todo”, “soy feliz aprendiendo”,
“puedo superarme cada día más”, “cada día tengo más
seguridad y confianza en mí”, etc. Mejor si se acompaña
con una práctica de visualización de sí mismo, viéndose
con seguridad y desplante, con alegría de aprender.
Tener un oficio o una profesión no basta por sí mismo
para sentirnos realizados, pues nuestra vocación va
mucho más allá que una actividad determinada. Tu oficio
puede gustarte, pero probablemente sigas sintiendo
insatisfacción si no complementas tu vida con otras
actividades o pasatiempos que nutran tu mente, tu
emoción y tu espíritu.
Ten en cuenta también que el pasado no tiene por qué
repetirse. Debido a que somos seres en proceso
psicoevolutivo, tenemos inmadurez en nuestros primeros
años de vida. Si en esa época no supimos aprovechar
bien las oportunidades o nos costó aprender algo, esto
no tiene por qué volver a suceder en el presente y
futuro, cuando ya hay más madurez y comprensión de la
vida. Ahora puedes aprender más y mejor porque tienes
más experiencia. Ten presente siempre lo agradable que
será cuando domines una nueva destreza y el premio que
obtendrás cuando estés más capacitado y realizado para
enfrentar la vida. Esto ayudará en tu motivación y
perseverancia, virtudes indispensables para tener
prosperidad.
Sergio Valdivia Correa