¡El amor no es compartir nuestra soledad!
El amor no es deseo, no es fijación.
Apasionarse es el exacto opuesto del amor.
Cuando el ojo está limpio, el resultado es la visión.
Cuando el corazón
está limpio, el resultado es el amor.
Hablamos de lo que el amor no es y llegamos a la
conclusión de que no
puede ser dicho lo que el amor es. No se puede decir.
Amar significa, al menos, claridad de percepción y
precisión de
respuesta. Ver al otro claramente como es. Eso es lo
mínimo que puedo
pedirle al amor.
El amor es una sensibilidad que te capacita para
escuchar todos los
instrumentos, precisamente porque uno despertó más
hondamente esa
sensibilidad. Y la armonía se logra cuando juntos
estáis disponibles y
sensibilizados para escuchar las melodías.
Oír un solo instrumento de la sinfonía del amor es
privarse de la
armonía del concierto. Amar es escucharlos todos.
El amor no es una relación. Es un estado del ser.
El amor existía antes
que cualquier ser humano. Antes de que existieses, el
amor ya existía.
Amar es como oír una sinfonía. Ser sensible a toda
esa sinfonía
significa tener un corazón sensible a todos y a todo.
¿Puedes imaginar que
una persona oiga una sinfonía y sólo escuche los
tambores? ¿Dar tanto valor
a los tambores que los otros instrumentos queden casi
apagados? Un buen
músico, que ama la música, escucharía cada uno de
aquellos instrumentos; él
puede tener su instrumento favorito, pero los escucha a
todos.