| Esta historia
es sobre un hombre que reflejaba en su forma de vestir la
derrota, y en su forma de actuar la mediocridad total.
Ocurrió en Paris, en una calle céntrica aunque
secundaria. Este hombre, sucio, maloliente, tocaba un
viejo violín. Frente a el y sobre el suelo estaba su
boina, con la esperanza de que los transeúntes se
apiadaran de su condición y le arrojaran algunas monedas
para llevar a casa.
Soy el milagro más grande de
la Naturaleza.
Desde el comienzo del mundo,
nunca ha existido otro con mi mente, mi corazón, mis
ojos, mis oídos, mis manos, mi cabello, mi boca. Nadie ha
podido, ni puede ni podrá caminar y andar y moverse y
pensar exactamente como yo. Todos los hombres son
hermanos míos y sin embargo soy diferente de cada uno de
ellos. Soy una criatura única.
Soy el milagro más grande de
la naturaleza.
Aunque figuro en el reino
animal, lo animal solo no me satisfará. Dentro de mí arde
una llama que ha pasado a través de incontables
generaciones, y su calor constituye un constante
incentivo para mi espíritu de ser mejor de lo que soy y
lo seré. Avivaré esta llama de la disconformidad y
proclamaré mi singularidad ante el mundo.
Nadie puede manejar el
pincel ni el cincel como yo; nadie puede imitar
exactamente mi caligrafía; nadie podrá engendrar a mi
hijo y en realidad nadie tiene la habilidad de vender
exactamente como yo. De aquí en adelante, me aprovecharé
de esta diferencia puesto que es un factor que debo
promover hasta lo sumo.
Soy el milagro más grande de
la naturaleza.
No haré más intentos vanos
de imitar a otros. En cambio exhibiré mi singularidad en
el mercado. La proclamaré, sí la venderé. Comenzaré ahora
a acentuar mis diferencias; a ocultar mis similitudes.
Así también aplicaré este principio a las mercancías que
vendo. Un vendedor y su mercancía, diferente de todos los
demás, y orgulloso de la diferencia.
Soy un ser único de la
naturaleza.
Soy una cosa rara, y existe
valor en todo lo raro; por lo tanto soy de valor. Soy el
resultado de miles de años de progreso; por lo tanto
estoy mejor equipado, tanto mental como corporalmente,
que todos los emperadores y sabios que me precedieron.
Pero mi habilidad, mi mente,
mi corazón y mi cuerpo se estancarán, se corromperán y
morirán a menos que les dé buen uso. Tengo un potencial
ilimitado. Empleo solo una pequeña porción de mi cerebro;
ejercito solo una ínfima porción de mis músculos. Puedo
mejorar en un ciento por ciento más mis éxitos de ayer, y
esto haré, a comenzar desde hoy.
Nunca jamás quedaré
satisfecho con los éxitos del ayer, ni me entregaré
tampoco a la alabanza personal por hechos que en realidad
son demasiado pequeños para aún ser reconocidos. Puedo
realizar mucho más de lo que he realizado y lo haré,
porque ¿por qué razón el milagro que me produjo debe
terminar con mi nacimiento? ¿Por qué no puedo extender
ese milagro a mis hechos de hoy?
Soy el milagro más grande de
la naturaleza.
No estoy de casualidad en
esta tierra. Estoy aquí con un propósito, y ese propósito
es crecer hasta convertirme en montaña, y no encogerme
hasta parecer un grano de arena. De aquí en adelante
concentraré todos mis esfuerzos a transformarme en la
montaña más elevada de todas, y exigiré a mi potencial
hasta que me pida tregua.
Acrecentaré mis
conocimientos de la humanidad, de mí mismo, y de las
mercancías que venda, de manera que mis ventas se
multiplicarán. Practicaré y mejoraré y puliré las
palabras que pronuncio para vender mis mercancías, porque
éste es el cimiento sobre el cual edificaré mi carrera y
nunca me olvidaré que muchos han alcanzado grandes
riquezas y éxito mediante un solo discurso de ventas
pronunciado con excelencia. Asimismo procuraré
constantemente mejorar mis modales y atractivos, puesto
que son el azúcar hacia la cual todos son atraídos.
Soy el milagro más grande de
la naturaleza.
Concentraré todas mis
energías a hacer frente al desafío del momento, y mis
actos contribuirán a que me olvide de todo lo demás. Los
problemas de mi casa los dejaré en casa. No pensaré en mi
familia cuando estoy en el mercado, porque esto
ensombrecerá mis pensamientos. De igual manera los
problemas inherentes al mercado serán dejados en el
mercado y no pensaré en mi profesión cuando estoy en mi
casa, puesto que esto apagará mi amor.
No hay lugar en el mercado
para mi familia, ni hay lugar tampoco en mi casa para el
mercado. Divorciaré al uno del otro y de esta manera
permaneceré unido a ambos. Deben permanecer separados o
morirá mi carrera. Esta es la paradoja de los siglos.
Soy el milagro más grande de
la naturaleza.
Se me han dado ojos para que
vea y una mente para que piense y ahora sé un gran
secreto de la vida porque percibo por fin que todos mis
problemas, mis desánimos y sufrimientos son en realidad
grandes oportunidades veladas. Nunca me engañaré por el
disfraz que lleven, porque mis ojos están abiertos.
Miraré más allá del disfraz y no seré engañado.
Soy el milagro más grande de
la naturaleza.
Ni las bestias, ni las
plantas, ni el viento, ni la lluvia, ni las rocas, ni los
lagos tuvieron el mismo comienzo que yo, porque fui
concebido con amor y traído a este mundo con un
propósito. En el pasado no consideré esta verdad, pero
desde ahora en adelante le dará forma a mi vida y la
guiará.
Soy el milagro más grande de
la naturaleza.
Y la naturaleza no conoce
derrota. Con el tiempo, emerge victoriosa, y así lo haré
yo, y con cada victoria la próxima lucha no será tan
difícil.
Venceré, y me convertiré en
un gran vendedor, puesto que soy único, singular.
Soy el milagro más grande de
la naturaleza.
Og Mandino
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