Nos dejó un amigo

El 24 de septiembre de 2001 falleció en La Garriga nuestro amigo y presidente de honor, Antoni Ribera i Jordà. Figura notable de la cultura catalana, intelectual insaciable, Creu de Sant Jordi de la Generalitat de Catalunya en 1989, fue, por encima de todo, una buena persona. No por ampliamente conocida dejaremos ahora de glosar, aunque sea de forma escueta, una biografía de nuestro ya eterno Antoni.


 


Toda la prensa en Catalunya publicó la necrológica instada por
la Generalitat de Catalunya, en su condición de Creu de Sant Jordi.

 

Nacido en Barcelona en 1920 y residente en La Garriga desde 1970, Antoni Ribera i Jordà era hijo del escritor y lusófilo Ignasi Ribera-Rovira, que en vida fue Presidente de la Asociación de la Prensa de Barcelona.

Su padre mantuvo un fuerte vínculo con Miguel de Unamuno. También fue cónsul de Rumanía en Barcelona.

Ribera se formó en escuelas catalanistas tales como Blanquerna y el Instituto Técnico Eulalia. Tuvo profesores tan destacados como Jaume Vicens Vives, Marçal Olivar y Eduardo Valentí.

Durante la Guerra Civil fue movilizado, ya que pertenecía a la «quinta del biberón». Al finalizar el conflicto en 1939, se enfrentó con el intento de hacer desaparecer la lengua y la cultura catalanas. Su medio de vida en aquellos primeros años de la posguerra fueron las traducciones de textos ingleses, franceses, italianos y portugueses al castellano.

Contestatario con el régimen imperante, conectó con la resistencia cultural y política y se convirtió en el portavoz de Agustí Bartra, que vivía exilado en México. También fue el corresponsal en Barcelona de la publicación catalano-mexicana «La Nostra Revista», en la que escribió con el seudónimo de Joan de Malniu i Arnau de Ribesalbes.

Por aquel entonces vivía en una torre modernista situada en la calle de Roca i Batlle (desaparecida cuando se construyó el primer cinturón). En su domicilio se llevaron a cabo muchas reuniones clandestinas a las que acudían personas ligadas a «Estat Català» (Viçens Borrell y Jordi Renom, entre otros), así como también del «Front Nacional de Catalunya».

En 1947 fue editor y director de la revista clandestina cultural «Antología del Fets, les idees i els Homes d’Occident», que tenía como ideal convertirse en el contrapunto de la publicación elitista «Ariel» (también clandestina). Consecuencia de esto Ribera fue detenido por unos días. En 1950, con la excusa de que se publicaba en Italia, comenzó a editar la revista «Occident», de la que únicamente aparecieron seis números, desapareciendo como consecuencia de la penuria económica endémica en este tipo de publicaciones.

En 1953 Ribera tradujo al español «The Silent World» («El Mundo del Silencio») del Comandante Costeau. Consecuencia de esta experiencia fueron sus contactos con los pioneros de la inmersión autónoma en Cataluña.

Trabó amistad con Eduardo Ametlla, y los hermanos Vilarrúbia, fundadores del CRIS (Centro de Recuperación e Investigaciones Submarinas). Esta actividad le llevó a escribir «Los hombres peces» (1954), el primer libro que sobre este tema apareció en España. Poco después conoció personalmente a Costeau y permaneció a bordo del primer «Calipso» desde el cual aumentó sus conocimientos del mundo acuático y submarino.

En 1958, junto a Eduardo Buelta, Marius Lleget y Antoni Pelegrí, fundó el Centro de Estudios Interplanetarios (CEI), entidad que tras unos años de pleno funcionamiento entró en un período de inactividad, etapa que Ribera aprovechó para publicar «El Gran Enigma de los Platillos Volantes» (1966) y otros libros del tema y de ciencia-ficción.


Fotografía de 1968.
Ese año Antoni Ribera fue elegido presidente de honor del CEI.

Reanudada de nuevo la actividad del CEI, se convierte en su presidente de honor. Participa en sus actividades impartiendo un buen número de investigaciones y conferencias públicas. En esa época publica «El Misterio de Ummo» (1977), al que seguirán otros muchos que se editan tanto en España, como en varios países de la América del Sur y Europa.

Desde 1968 a 1971 fue director de la revista Horizonte. En 1974 organiza la «Operación Rapa-Nui», con la que viaja a la Isla de Pascua para investigar varios aspectos de la historia de ese territorio enclavado en pleno Pacífico. Allí también participa en la actividad submarina. Tras la aquella aventura escribió un libro que llevó el título de la expedición.


Ribera en 1976, en una aparición en el afamado programa «La Clave» de TVE.

Centrado de nuevo en uno de sus temas más queridos, el de los OVNIs, en 1977 interviene en la organización del I Congreso Nacional de Ufología en Barcelona.


Ribera junto a Hynek en 1984.

En su faceta como autor publica títulos como «Secuestrados por Extraterrestres» (1981) y muchos otros, de los que algunos se editan incluso en lengua árabe. En esa época (1979) es introducido en la Cámara los Lores británica (UFO Study Group), donde da una conferencia.


Ribera en abril de 1997, celebrando el 40 aniversario de la fundación del CEI,
junto a Carmen Tamayo y Antoni Pelegrí.

Admirado por muchos y denostado y envidiado por unos pocos, Ribera es considerado como el padre de cuantos se han dedicado en España a la investigación de los No Identificados.

 

Pere Redon y La Redacción

 

SUMARIO BOLETÍN Nº25
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