Los suicidios de Terrassa al cine

 

Con un presupuesto de más de 2 millones de euros, el pasado 3 de febrero, y a lo largo de ocho semanas, se llevó a cabo el rodaje de Platillos volantes, la verdadera historia de dos españoles que viajaron a otro planeta, el que será segundo largometraje de Oscar Aibar después de Atolladero (1995).

El rodaje se ha llevado a cabo en localidades del perímetro industrial de Barcelona, Terrassa, Sabadell, Martorell y en el Pirineo.

Platillos volantes, cuyo guión ha sido escrito por el propio Oscar Aibar y Jorge Guerricaechevarría (el habitual colaborador de Alex de la Iglesia), narra, en clave de comedia dramática, una historia basada en hechos reales que tuvieron lugar en Terrassa.

Allí, en 1972, dos obreros textiles se suicidaron dejando una nota de despedida en la que aseguraban que los extraterrestres les llamaban.

A partir de la correspondencia que ambos mantuvieron, y con el testimonio de los policías que levantaron los cadáveres, se han reconstruido los hechos, retratando a la vez la situación sofocante de esta época del final del franquismo.

Poco después de ser hallados decapitados en la vía del tren, aparecieron otras cartas póstumas más extensas y totalmente sobrecogedoras dirigidas a la ONU y a otros investigadores del fenómeno OVNI en toda España.

En ellas los dos suicidas hablaban de la increíble mutación que habían sufrido sus cuerpos lo cual les había ido preparando para un viaje definitivo a Júpiter, donde según creían se encontraba la base alienígena mas cercana.

El propio Aibar recordaba que cuando era niño la fiebre de los platillos volantes era absolutamente delirante.
Junto a su hermano archivaba metódicamente todo lo relacionado con los casos OVNI en una carpetita con un adhesivo DIMO en la portada que decía «TOP SECRET»:

«Nos lo tomábamos muy en serio. Ocultábamos esta carpeta en un lugar secreto temiendo por los hombres de negro, un ala de la CIA dedicada a eliminar a los testigos, investigadores y contactados. Recuerdo que todo aquello era muy excitante.
Salvo los cómics, el resto era sólo Los Hermanos Calatrava, 1as películas de Pajares y Esteso o las revistas guarras de Susana Estrada.
Me atrevería a decir que gracias a los platillos volantes escapé de todo aquello».

Jordi Vilches y Angel de Andrés dan vida a los dos principales protagonistas.

Leo Bassi, Pere Ponce, José Luis Adserías, Angels Poch, Macarena Gómez, Xavier Serrat, Manel Castillejos, Jaume Sorribas o Santiago Segura, son otros de los intérpretes.

En cuanto al equipo técnico, intervienen Mario Montero como director de fotografía e Ion Arretxe como director artístico. El montaje corre a cargo de Fernando Pardo, y la música Javier Navarrete.

Ángel de Andrés puntualizó que Platillos volantes:

«Es una comedia dramática que tiene mucho humor. El humor está en el guión y en el disparate, por eso los personajes son todos raros. Los actores también somos raros.
Todos los ufólogos que se dedicaban a estas aventuras con los ovnis eran tipos rarísimos y pintorescos; esto, sin duda, puede ser gracioso, pero no hay que exagerar: la interpretactón no es cómica, pero el resultado creemos que debe ser bastante cómico».

Aibar buscó a alguien que le pareció experto en el tema y así contacto con el periodista Iker Jiménez.

La colaboración de Jiménez fue tal que el director le convenció para que interviniese en la película con un pequeño papel donde al final le echan a gorrazos por incrédulo infiltrado en una reunión del CEI.

La noticia nos sorprendió, puesto que se estaba hablando del CEI de 1972, presidido por Casas Huguet, editándose Stendek, y cobijando en su local de la calle Balmes a la plana mayor de la oposición democrática del régimen franquista, pero sobre todo se habla de nuestro Màrius Lleget, el único implicado en el caso, puesto que a él iba dirigida una de esas cartas póstumas, carta que le supuso un revulsivo y un shock suficiente para que se apartase definitivamente del fenómeno ufológico.

¿Un periodista escéptico corrido a gorrazos?. ¿Por quien?. ¿Por Màrius?. ¿Por Casas Huguet?. ¿Por Joan Creixell y Pere Redon, editores de Stendek?.

Iker Jiménez no ha disimulado nunca su admiración por Benítez, admiración que con los años le ha llevado a emularlo, al menos en kilometraje, pero ahora comprobamos que también en otros quehaceres.

Benítez se distinguió por llevar a los tribunales y hundir económica y moralmente al padre de la ufología hispánica, y del CEI, a Antoni Ribera.

Iker Jiménez suponemos que no quería ser menos, y pretende hundir con su asesoramiento y su papel, al otro padre, a nuestro Màrius Lleget.

Bravo Iker, ya eres el sucesor de Benítez, te lo has ganado.

MARTÍ FLÒ

magonia
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