CARTAS DE LOS LECTORES

 

AVISTAMIENTOS EN LA SIERRA NORTE DE SEVILLA

 

En el número de Julio-Septiembre de 2001 de Papers d'Ovnis, se reproduce un artículo firmado por José Manuel García Bautista, titulado «Nuevos avistamientos en la sierra norte de Sevilla», que originalmente vio la luz en el número 7 (2000) del Boletín de la Asociación Galileo-Einstein.

De especial interés es la reseña que se hace de una observación ovni el 22 de enero de 2000 por parte de «dos militares de alta graduación».

El artículo tiene una meritoria introducción, casi tan larga como la propia exposición de la investigación, la cual a nuestro juicio adolece de precariedad y que básicamente nos hace creer que dos testigos del todo anónimos son perfectamente creíbles por el mero hecho de ser militares.

Es curioso: cuando conviene (el ejemplo de la desclasificación), los militares son satanizados, sin embargo en esta ocasión éstos representan la "veracidad absoluta", en palabras del autor.

¿Cual es la identidad de esos militares?, ¿cuál es su empleo?, ¿cuál es su experiencia?. Son elementos mínimos que el autor debe exponer, para su contraste. ¿Estaban de servicio oficial o se hallaban en su jornada particular?.

El avistamiento fue a las dos de la madrugada: indicar la razón del viaje es aquí un dato importante. No es lo mismo que dos hombres vuelvan a casa por la noche tras una juerga, que reincorporarse a sus domicilios por permiso profesional, valga por caso.

Curioso que sólo la narración de uno de los testigos sea citada («su testimonio es refrendado por su compañero»), cuando es más que pertinente presentar las opiniones de los varios testigos, que raramente concuerdan al ciento por ciento.

Otro motivo que nos extraña es el hecho de que para el testigo "hablador" la luz observada sea una "nave", ya que como profesional del Ejército del Aire su celo natural le haría informar oficialmente de aquel vehículo aéreo, cosa que no hizo. Porque si lo hizo, no se nos indica cuando ni a quién, ni menos se nos aporta copia del (para mí, inexistente) informe.

Se habla de una luz de 120 metros de envergadura, situada a 150 metros del nivel de un embalse. Nos preguntamos cómo se realizaron los cálculos para establecer esas dimensiones.

En suma, se trata de un avistamiento anónimo que no podemos dar por bueno sin más.

Pero un avistamiento potencialmente interesante si las cuestiones arriba indicadas se comparten con el resto de los investigadores, para facilitar las verificaciones oportunas. No hacerlo es sumir a la ufología en una práctica oscurantista que solo beneficia a los difusores de historietas, revestidos con una pátina de encuestadores rigurosos.

Espero que el autor acepte deportivamente el reto de exponer los datos que se solicitan a la comunidad de interesados en la investigación del fenómeno ovni.

Finalizada esta carta he hecho una comprobación, cuyo resultado se ha incorporado a mí escrito.

Dado que el supuesto avistamiento de Las Navas de la Concepción ocurrió cerca de Constantina, una población sevillana en cuyo término municipal se encuentra el Escuadrón de Vigilancia Aérea nº. 3 (EVA-3, nombre clave Bolero), uno de los enclaves del sistema de radar de la defensa aérea española, pensé que de haber existido realmente una aeronave extraña deambulando por la zona habría sido detectada por los cercanos radares.


Escuadrón de Vigilancia Aérea EVA-3

En consecuencia, el mismo día que redacté esta carta, remití un fax al general Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMA) solicitando efectuara consultas con el EVA-3 para averiguar si en su libro de control hubo alguna anotación significativa en la madrugada del día de autos, el 22 de enero de 2000.

Casi un mes después he recibido la siguiente carta, a través del correo electrónico del Ejército del Aire y que firma el teniente coronel Juan Andrés Toledano Mancheño, jefe de la Oficina de Relaciones Públicas:

«Por ser esta Oficina la encargada de su tramitación, contesto a su fax del pasado 25 de junio, dirigido al Jefe del Estado Mayor del Ejército del Aire referente a la solicitud de información sobre anotaciones peculiares en los libros de control del EVA-3 en torno a las 2:20 horas del 22 de enero de 2000».
«En este sentido le informo que, una vez efectuadas las correspondientes consultas al Mando Aéreo de Combate, no hay ninguna anotación de trazas ni comentarios extraordinarios en el EVA-3 que puedan coincidir con lo que se refleja en su escrito».

En primer término, es de agradecer la molestia tomada por el EA en consultar al organismo que coordina el sistema de radares de la Defensa, para averiguar si hubo algo destacable o no.

Naturalmente, por ser el del MACOM un escrito de naturaleza interna y no sujeto a publicación no lo pueden transmitir, pero en mensaje subsiguiente se me confirmó por escrito que lo que me informaron representaba -la transcripción literal- del comunicado del Mando Aéreo de Combate (Pegaso está en la base aérea de Torrejón, en Madrid, a donde reportan todos los EVAS).

En vista de lo anterior, resulta francamente extraño que el objeto volante de ese supuesto avistamiento que le contaron a García Bautista no fuera detectado por el radar.

Ahora, apuesto por la tomadura de pelo o por una confusión convencional. Si el autor del artículo se aviniera a facilitar los datos de los testigos, para una contraencuesta, llegaríamos a averiguarlo. Pero me temo que la colaboración será nula en este intento de llegar al fondo de la verdad.

 

Vicente-Juan Ballester Olmos

 

 

SUMARIO BOLETÍN Nº33
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