«AVIOVNIS» QUE MATAN CONSENSOS

 

Tiempo atrás, el ufólogo escéptico Ricardo Campo constataba que «en ufología no hay, en general, consenso» y dejaba en el aire la pregunta: «¿es una enfermedad crónica o congénita?».

Lo cierto es que todo parece indicar que se trata de una enfermedad crónica y además congénita...

En el fondo, no hay evidencias ni experiencias que "hablen por sí mismas". Siempre debe mediar alguna interpretación. Probablemente ahí resida la semilla de la falta de consenso, como queda claro si echamos un vistazo a ejemplos sencillos como los siguientes.

En cierta ocasión, allá por los años sesenta, tres radioastrónomos que se encontraban cerca de Washington D.C. observaron un enorme objeto volante en forma de puro, con ventanillas iluminadas, que se desplazaba muy rápidamente en completo silencio.

Los tres quedaron convencidos de haber observado un ejemplar de objeto volante no identificado de lo más notable. De repente cambió el viento y pudieron oírse los motores de un avión, lo que les llevó a darse cuenta de que se trataba de un avión de línea ordinario que se encontraba mucho más cerca de lo que habían supuesto.

Algún peculiar fenómeno de refracción de las ondas sonoras lo había hecho inaudible para ellos, inicialmente. La anécdota viene citada en la obra colectiva UFO's a Scientific Debate - C. Sagan / T. Page, Cornell University Press, 1972 - , pp. 285-286, capítulo  The Nature of Scientific Evidence: A Summary, por Philip Morrison.

Parece razonable, ¿no?. Seguramente, nosotros hubiéramos reaccionado igual y hubiéramos reconocido el error inicial.

Pero esto que parece de "sentido común" no lo es tanto para algunos...

Cito textualmente:

Entrimo, pequeño pueblo orensano cercano a la frontera con Portugal. Noviembre de 1995.

Una pareja de novios disfruta del atardecer en un paraje conocido como La Illa, cuando un objeto esférico luminoso se sitúa sobre ellos. El OVNI emite un potente fogonazo seguido de un intenso resplandor y, como por arte de magia, se convierte en un avión comercial.

Este avistamiento es uno de los más desconcertantes sucesos acaecidos desde que comenzara la oleada OVNI que, desde hace ahora un año, azota el noroeste de la Península Ibérica (Año Cero, nº 69 y nº 70). Manuel Carballal, ufólogo que ha investigado a fondo la "oleada gallega", manifiesta su gran desconcierto ante este caso:

«Racionalmente habría que pensar que confundieron el OVNI con un avión, pero esto está descartado. Es imposible. Me cuesta mucho explicarlo, ya que se trata de un caso que entra de lleno en la llamada transufología y va más allá de lo que entendemos como un avistamiento convencional». Referencia: "Infiltrados". Bruno Cardeñosa, revista Año Cero, nº 76. Nov. 1997.

El siguiente comentario se debe a un tal Jim Deardorff e ilustra a la perfección este último punto de vista.

Está entresacado de un mensaje que envió a la lista de correo electrónico UFO UpDates (18 Nov. 1997), que encontré por casualidad consultando otro asunto en los archivos de dicha lista (http://www.virtuallystrange.net/ufo/updates/).

Deardorff se refería al "hecho" de que los ovnis parecen manifestarse a veces prácticamente en el mismo lugar y hacia la misma hora en que se observan también "ovnis científicamente explicables", como pueden ser un meteoro o una reentrada de satélite, por ejemplo.

Finalmente concluía:

«Creo que este comportamiento o estrategia alienígena es totalmente coherente con su estrategia de camuflar (¿o cambiar de forma?) sus naves frecuentemente, para que parezcan aviones o incluso helicópteros negros, y a veces, por la noche, estrellas, de manera que aunque a veces realizan repentinos movimientos, en otras ocasiones permanecen inmóviles brillando con una intensidad comparable a la de una estrella.
El Profesor Harley Rutledge ha documentado casos de este último tipo. Así los alienígenas continúan proporcionando argumentos a los incrédulos mientras que al mismo tiempo proporcionan evidencia sobre OVNls a quienes caen en la cuenta de que el "avión " no tenía ni alas ni cola, o que, de noche, mostraba luces de navegación cuya disposición o cuyos colores eran incorrectos, etc
.

Ingenuidad. Ignorancia. Cretinismo. Algo de paranoia. Búsqueda de seguridad identificándose con las opiniones y creencias de un determinado grupo. Predisposición hacia determinadas interpretaciones de la realidad...

Ni la información ni los argumentos racionales pueden alterar algunos de estos factores. Como ocurre con otros asuntos, el consenso generalizado no llegará nunca. En determinados círculos, la controversia nunca se extinguirá.

Pero no quisiera terminar estas líneas con un talante tan negativista e improductivo.

Para complementar esta discusión con algo de investigación de campo, propongo comprobar en los libros de reclamaciones de la compañía Iberia si algún viajero se ha quejado de abordar lo que él pensaba que era un Boeing 747 para acabar tendido en una mesa de operaciones, en pleno vuelo, con varios grises insertándole algún implante por alguna parte.

Y si nadie se ha quejado por ahora, recurriremos a la hipnosis para que los afectados recuerden y presenten la oportuna reclamación...


Nota:

Las líneas que siguen proceden del artículo Metamorfosis en el cielo (Miguel Pedrero / José Lesta), publicado en la revista Año Cero, nº 101 (Dic. 1998):

Una noche del mes de agosto de 1995, Valentín Fernández vivió junto a su novia una experiencia que todavía no ha conseguido olvidar. Ambos se encontraban en un parque de la localidad lucense de Monforte de Lemos, a los pies de su famosos castillos.

La noche era espléndida y el cielo estaba totalmente despejado. De pronto, los dos observaron una extraña luz blanquecina que, desde su posición, tenía el tamaño aparente de una naranja.

«Esa luz se fue acercando hacia nosotros -relata Valentín- haciendo extraños movimientos que, desde luego, no podría realizar un avión ni un helicóptero. Además, no escuchamos ningún ruido».

En un momento determinado, el objeto desapareció y en su lugar apareció un avión de pasajeros.

A Valentín le resulta difícil describir aquella transformación. «Ocurrió muy rápido», explica.

«He llegado a pensar en la posibilidad de que el avión saliera del OVNI y después éste se esfumase».

Le planteamos la posibilidad de que el objeto desapareciese realmente -algo relativamente común en los relatos recogidos por los ufólogos-, y posteriormente fijase su atención en un avión que casualmente volaba por la zona.

Esta teoría fue tajantemente descartada por el testigo: «Imposible, porque no perdí de vista la bola luminosa y, además, el cielo estaba totalmente despejado. Nunca observé avión alguno antes o durante la aparición del OVNI y, por si esto no fuese suficiente, la aeronave apareció justo en el lugar que antes ocupaba la extraña luz». Valentín también es tajante cuando afirma que se trataba de un avión comercial.

¿Se trata de un suceso similar al que se ha expuesto antes, como todo parece indicar?. ¿O se trataría de dos versiones de un mismo suceso, una de ellas errónea en cuanto a fecha y lugar?.

Con estas fuentes nunca se sabe.

Manuel Borraz

 

SUMARIO BOLETÍN Nº34
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