STENDEK Nº37.Septiembre 1979
De tarde en tarde saltan a los periódicos noticias relacionadas con observaciones OVNI e incluso algunas veces, las menos, les dedican las primeras páginas con profusión de grandes titulares y testimonios gráficos referidos a los testigos y el lugar en que tuvo lugar la observación. El caso que ahora presentamos a nuestros lectores reúne estas condiciones y por ello alcanzó una gran difusión en nuestro país.
El diario "La Verdad" de Murcia de los días 8 y 10 de febrero de este año se refirió ampliamente a un suceso que bien podría estar relacionado con la fenomenología OVNI. La noticia fue recogida por buena parte de la prensa y comentada en radio y televisión, como pudimos comprobar. El relato periodístico era muy amplio y detallado, lo que hizo que el asunto captara el interés del publico en general. Sucintamente diremos que se trataba de unas declaraciones realizadas por el Capitán del buque butanero "Tamames", quien en compañía de varios miembros de la tripulación había observado unos extraños fenómenos en la travesía Alcudia (Baleares) -Escombreras (Murcia) en la noche del 6 al 7 de ese mismo mes.
Haciendo un resumen del suceso tomado de los relatos de la prensa de esos días, y que posteriormente ampliaremos con un dossier del que es autor el mismo Capitán, diremos que cuando el buque "Tamames" navegaba al sur de la isla de Formentera y siendo las 21 horas, comenzaron a observar unas señales que en el primer momento tomaron por bengalas de socorro posiblemente lanzadas por un buque que se encontrara en dificultades.
Al mismo tiempo vieron un enorme resplandor que hacía pensar en un buque en llamas. Hechas las oportunas comprobaciones a través de la radio del "Tamames", observaron que no se recogía ninguna señal de socorro, circunstancia verdaderamente extraña si realmente hubiera habido en sus proximidades alguna embarcación en dificultades. Poco después aquellas señales y resplandor desaparecían y el "Tamames" volvía a su rumbo normal, rumbo que había alterado con el fin de acercarse al posible buque en peligro.
Minutos después todo comenzaba de nuevo, afectando
incluso al radar del buque y al sistema de la radio. Todos los
miembros de la tripulación que se hallaban en el puente de mando
pudieron observar las extrañas interferencias en el sistema de
detección, descartándose de buen principio que se tratase de
una avería del aparato, ya que la zona del radar que no se veía
afectada por las anomalías seguía funcionando normalmente y por
ello detectando las lejanas costas de la Península e incluso un
avión que cruzó sobre ellos. Todo el proceso duró hasta casi
las 03,00 de la madrugada, por lo que los testigos tuvieron
tiempo suficiente de fijarse en los detalles y circunstancias del
extraño suceso.
En los días siguientes aparecieron notas de prensa en
las que se intentaba desmentir la observación realizada por los
tripulantes del "Tamames". Se alegaba que éstos
pudieran haber sido confundidos por unas maniobras militares
realizadas en el triángulo Alcantarilla - San Javier - Balsicas.
Hay que decir, no obstante, que entre esta zona y el lugar por
donde navegaba el buque hay a vuelo de pájaro más de 150
kilómetros, considerable distancia para que desde el buque
pudieran apreciar tales maniobras.
El día 6 de febrero y aproximadamente a las 20 horas
de la noche, se procedió en la zona Alcantarilla - San Javier -
Balsicas al lanzamiento de los efectivos de la Bandera de
Paracaidista estacionada en la Base de Alcantarilla.
Intervinieron para efectuar el lanzamiento aviones tipo Aviocar
(CASA-212) y Caribou, perfectamente visibles desde cierta
distancia gracias a sus luces de posición fijas y destellantes.
Los paracaidistas, lanzados desde una altura de unos 300 metros,
llevaban en su equipo bengalas con las que seguramente debían
delimitar la zona de aterrizaje.
La hora del lanzamiento un tanto desusada y la luminosidad de las bengalas, alarmó a las gentes de las localidades próximas, quienes sensibilizadas por programas de TV y radio referidas al tema OVNI creyeron estar presenciando las evoluciones de Objetos no Identificados.
Las centralitas de los diarios y radios locales se vieron bloqueadas ante el aluvión de llamadas y la alarma cundió en la zona, de lo cual quedó constancia en la prensa del día siguiente, ayudando a que se relacionara este suceso con lo ocurrido horas después a más de ciento cincuenta kilómetros, en las proximidades del "Tamames".
Por todo ello quisiéramos remarcar que se trata de acontecimientos completamente diferentes, en zonas muy alejadas geográficamente y con mucha diferencia de horas.
Para aquellos que se muestren reticentes podríamos
añadir que en la zona en que se realizaron las maniobras
militares existen dos bases aéreas, la de Alcantarilla -en la
que se halla acuartelada una Bandera Paracaidista del Ejército
del Aire- y en la de San Javier -donde está enclavada la
Academia General de Aire-. En esa zona son frecuentes las
maniobras militares, si bien lo que pudo desorientar a los
vecinos de las localidades próximas fue la hora. Añadiremos que
la altura normal de lanzamiento de paracaidistas es por razones
tácticas de entre 300 y 500 metros, lo que impide que éstos
sean observables desde grandes distancias. Teniendo en cuenta que
lo que se trataba de hacer era ocupar una hipotética zona de
combate, es fácil deducir que los paracaidistas estuvieran el
mínimo tiempo en el aire, en cualquier caso no más de un
minuto. Todos estos datos, comparados con el tiempo de duración,
permanencia en el aire de las luces, diferencia de horario, etc.,
hacen imposible cualquier relación entre ambos sucesos.
Como es natural, nos propusimos realizar una completa investigación del caso. Comenzamos por reunir el máximo de información de prensa, que vimos completada por la grabación de una entrevista realizada al Capitán por el locutor de Radio Logroño, Javier Muñoz, al que agradecemos su colaboración.
Sabiendo que el principal testigo se hallaba pasando sus vacaciones en Tenerife, pusimos a trabajar a nuestro principal contacto allí, la Srta. Irmi Heimann, rogándole que entrevistara largamente al Capitán y le presentara un sinnúmero de preguntas y dudas. El resultado fue positivo, ya que a pesar de que D. José Luis González Rodríguez se mostró al principio reacio a conceder la entrevista, al saber que no estaba relacionada con un medio de comunicación de masas, nos abrió las puertas de su casa.
No sólo correspondió a nuestras preguntas, sino que redactó personalmente un completo informe del suceso, informe que ofrecemos íntegramente a nuestros lectores dado el interés de su contenido. Al mismo tiempo trazó en una carta náutica de las utilizadas en los buques, el recorrido del "Tamames" y las diferentes posiciones del fenómeno observado visualmente y a través del radar.
En primer lugar aclaro que las horas y situaciones aquí mencionadas solo son aproximadas, ya que no dispongo de los datos exactos.
Siendo las 21.17 horas del día seis de febrero de 1979, y hallándonos en una situación de unas15 millas al Este de Formentera, el marinero de guardia me indica que hay un barco por Br. abierto unos 45º de la proa. La primera impresión que obtengo al observarlo a simple vista, es la de un buque normal que navega con un rumbo de componente Oeste, al que no se le aprecia la luz verde y que se halla a una distancia entre cinco y diez millas a juzgar por la intensidad de los topes.
Estas dos luces comienzan a convertirse en tres, cuatro, cinco, etc. y a cambiar de posición, tanto horizontal como verticalmente. Ello nos hace prestar más atención al hecho, pudiendo apreciar que sobre aquella zona el cielo presenta una coloración anaranjada semejante a la de dos crepúsculos vespertinos estivales, y sobre las luces se recortan unas columnas como de humo amarillento similares a las que producen las señales de socorro visuales con paracaídas al iluminar la luz del humo que desprenden.
Ponemos el radar en stamby y modificamos el rumbo hacia la zona en que observamos el fenómeno ya que puede tratarse de un barco con incendio a bordo, que necesite auxilio. En la frecuencia de socorro no se reciben ninguna petición de auxilio. A 21.25 horas aproximadamente estamos navegando rumbo a las luces y con el radar en marcha. El UHF emite unos sonidos parecidos a los de una radio en onda corta al ser movido el dial con rapidez. Las luces continúan apareciendo y desapareciendo, adoptando posiciones de formas regulares, tales como las que les dibujo, con los haces amarillentos dirigidos hacia arriba.
El radar no detecta ningún eco en el área en donde aparecen las luces, tanto en escalas pequeñas como en la de 64 millas. Se puede afirmar que el funcionamiento es correcto por cuanto se recogen en él los perfiles de las costas de Formentera, Mallorca y las de la provincia de Alicante, por Ifach, Altea, La Nao, etc. y algunos barcos próximos a estas últimas.
Cuando llevamos 15 minutos de navegación en la dirección citada, desaparecen las luces, se difumina la coloración del cielo y se pierde la visión de lo que parecía humo. El radar continúa sin detectar ningún eco y la fonia sin localizar ninguna llamada de socorro, por lo que enmendamos el rumbo hasta el S6OW, directo a Cabo Palos. Cuando estamos al rumbo citado, se observa el eco de un avión por la popa a unas ocho millas, que nos sobrevuela a baja altura y al cual podemos ver a simple vista cuando está sobre nosotros, aun cuando no se le aprecian luces de ningún tipo.
Una vez rebasada nuestra posición hace un giro de unos 45º hacia Br. encaminándose a la posición en que habíamos visto las luces. Con anterioridad a la detección del eco del avión, al radar había comenzado a sufrir fuertes interferencias, semejantes a un racon que estuviese situado al costado de Br, pero de mucha mayor intensidad y siendo además variables las direcciones en que se aprecia en la pantalla. Estos haces blanquean la pantalla en un arco de 10 a 15 grados y tardan cuatro o cinco barridos en desaparecer, habiendo ya aparecido otros cuando lo hacen, con direcciones distintas. Aparecen siempre por la banda de Br. y van desde el centro hasta la periferia en cualquier escala.
El fenómeno se va atenuando paulatinamente desapareciendo totalmente hacia las 23.00 horas. El radar en ningún momento dejó de detectar las costas mencionadas anteriormente.
Sobre las 01.00 horas del día siete, y cuando nos demoraba el faro situado al SE de la isla de Formentera, al NE y a unas 23 millas, comenzó a observarse, abierto unos cinco grados de la proa por Er. una señal como perteneciente a un chubasco, de forma alargada y terminaba en una zona más ancha. La visibilidad era muy buena, el cielo estaba nublado casi totalmente y la luna se distinguía perfectamente a través de las nubes. La parte más próxima de lo que parecía un chubasco estaba a unas 75 millas y la más alejada a unas 23. Según nos acercamos a los primeros ecos, comprobamos que estos están perfectamente determinados y diferenciados de los siguientes.
Cuando estamos a cuatro o cinco millas podemos apreciar efectivamente que se trata de ecos separados como correspondientes a pesqueros que mantienen una perfecta alineación en la zona próxima a nosotros y forman un círculo en la más alejada, de forma que hacen imaginar una "q" minúscula.
Hacia la mitad de distancia entre los más próximos y los más alejados, así como en el círculo se aprecian los ecos como de dos barcos de gran porte. No se divisan luces de ningún tipo. Estos ecos parecen inmóviles o desplazándose muy lentamente.
Llamo por VHF tratando de localizar algún barco próximo y contesta el vigía del Castillo de Galera en Cartagena. Le pregunto sí sabe de maniobras navales en la zona y me contesta que no ha oído nada al respecto. Según nos vamos acercando a los ecos, la sorpresa aumenta, cuando al tenerlos a distancias que van entre dos y tres millas estos desaparecen de la proa y aparecen por la popa, aleta o traveses en un tiempo correspondiente a dos o tres barridos y a una distancia que oscila entre las tres y ocho millas.
Continuamos intentando localizar algo con los prismáticos sin conseguirlo. En esos momentos, la luna tiene una azimut próximo al 270 y justamente en las proximidades del vertical del astro es por donde debían verse los objetos que producen los ecos. Pienso que de ser pesqueros o similares, se habrían podido ver aun cuando estuviesen sin luces.
A unas 64 millas de distancia abierto unos 60º de la proa por la banda de Br. se observa el eco como de un barco con el cual nos une un haz parecido a las interferencias reseñadas anteriormente pero muy tenue y difuminado.
Normalmente el radar del "TAMAMES" a esa distancia solo detecta costas altas. De ser objetos reales los ecos observados en el radar, y no interferencias de contramedidas materiales, la velocidad de traslación de dichos objetos sería del orden de varios miles de Km/h. Sobre las tres de la madrugada y cuando todos los ecos se habían retirado de la proa, concentrándose en una zona situada por la banda de Br., a nuestra aleta y a unas 75 millas, volví a llamar al vigía de Galera, refiriéndole a grandes rasgos lo observado. Me contesto con una pregunta sobre la posibilidad de que fueran O.V.N.I.s.
Le dije que cabían todas las posibilidades, y entonces me refirió el hecho ocurrido el Viernes anterior, cuando un buque extranjero lanzó un MAYDAY, cuando navegaba en una zona próxima, porque un objeto luminoso se le había puesto delante que le afectaba a todo el sistema electrónico. A los pocos minutos había desaparecido volviendo todo a la normalidad. A nuestra llegaba a Cartagena se presentó un periodista del periódico La Verdad de Murcia, a cuyas preguntas respondimos, no haciendo por su parte una transcripción ajustada a la realidad.
A la llegada a Santa Cruz de Tenerife, se presentó un periodista del periódico local El Día, al que también referí los hechos según yo los había visto. El día doce me llama D. Jesús Fernández, de Barcelona, que dice trabajar en la elaboración del dossier que la O.N.U. ha encargado a los diferentes países para hacerme unas preguntas concretas, uno de los próximos días. El día trece me llaman desde Radio Nacional de España en Logroño, para un programa que elaboran sobre temas desconocidos.
Sin otro particular,
Firmado: José Luís González Rodríguez
(Copia del informe, con dibujos que redactó el
Sr. González Rodríguez, capitán del buque butanero
"Tamames".)
El día 6 de Abril de 1979 se entrevista al Sr. José Luis González Rodríguez, capitán del buque butanero "Tamames" al servicio de la Compañía CAMPSA. La entrevista tuvo lugar en el domicilio particular del Sr. González, en Santa Cruz de Tenerife, y duró dos horas y media.
El objetivo de la misma fue el obtener, del propio testigo, una ampliación de los datos publicados por la prensa y rectificar algunas desvirtuaciones periodísticas.
Después de numerosas gestiones para localizar al capitán, y previo contacto telefónico, el Sr. González accedió muy amablemente a ser entrevistado.
En conjunto, la entrevista fue agradable y convincente. Me gustó la personalidad del testigo. Es un hombre joven, amable, educado, correcto, sencillo y muy tranquilo. Detrás de su sencillez parece haber una buena formación cultural. El rasgo más destacado de la entrevista fue su objetividad en todo momento. Fue preciso y prudente. Afirmaba solamente aquellos detalles de los que tenía absoluta seguridad. Se había molestado por lo que publicó el periódico "La Verdad" de Murcia, pues decían que el capitán afirmaba que se trata de OVNIs, cuando él hablaba solamente de luces y detenciones en el radar.
Como digo, la calidad del testigo está fuera de cualquier duda, al menos en mi opinión. Dijo que le interesa el tema y la parapsicología, como a cualquier persona medianamente inquieta, pero no le gusta salir en los periódicos, ni que se tergiverse las cosas. Después dio permiso para que se publique algún artículo, "siempre que se atengan a la realidad y que no sea para una revista como "Diez Minutos"..."
La observación tuvo lugar durante la noche del 6 al 7 de Febrero de 1979. El buque había salido de Alcudia (Baleares). Navegaba unas 2 millas sin radar mientras éste se calentaba. A las 21.17 horas, y a unas 15 millas al Este de la isla de Formentera, el marinero de guardia avisa al capitán de la presencia de un barco. A simple vista se ven dos luces que pueden corresponder a un buque normal, pero no se observa la luz verde habitual de los barcos. Estas dos luces se multiplican en tres, cuatro, cinco y más, de color blanco, y cambian de posición en sentido horizontal y vertical. En la zona de las luces, el cielo presenta una coloración anaranjada. Encima de las luces se recortan dos columnas como de humo amarillento, dirigidas hacia arriba. Las luces están siempre debajo de los dos haces y, según el capitán, no se pudo precisar su número; podían ser veinte, treinta, cincuenta o más. Se encendían y se apagaban. Cuando desaparecían unas, aparecían otras. En la situación de esas luces había una cierta simetría. (Ver dibujo en el informe adjunto).
A las 21.25 horas aprox. navegan hacia las luces, con el radar puesto. En el VHF aparece una interferencia (ver informe). El testigo no puede precisar la distancia de las luces. El radar no detecta ningún eco.
Toman rumbo directo a Cabo de Palos, y navegando en este sentido, aparece el eco de un avión a unas 8 millas. El avión sobrevuela el buque a poca altura, es visible a simple vista y, según parece, no lleva luces de ningún tipo. Según el testigo, era un avión pequeño, a reacción por el zumbido que emitía, siguió rumbo a las luces y desapareció.
Antes de aparecer el eco del avión, el radar había comenzado a sufrir interferencias. El radar del buque tiene un alcance de 64 millas, es un radar de superficie, de marca japonesa.
La 1ª fase de la observación consistía en luces, sin eco de radar.
Las fases 2ª y 3ª eran solo ecos, sin luces, hasta que se terminó todo.
Respecto a los ecos mencionados en el informe, eran del tamaño de pequeños pesqueros, con excepción de dos ecos grandes como de dos barcos de gran porte (ver situación en el dibujo).En opinión del testigo, no pudo tratarse de barcos pesqueros pues nunca se sitúan en esa posición.
El capitán dice que no pudo ver en todo momento lo que sucedía afuera por haber estado ocupado en la observación del radar.
Referente a los testigos, fueron siete personas hasta las 11.00 horas. A partir de la segunda fase, eran cuatro o cinco. Dichos testigos eran: El primer oficial de máquinas y señora, la señora del jefe de máquinas, el marinero, el agregado, el segundo oficial de máquinas, y el capitán entrevistado .
El testigo dice no haber visto nunca nada con anterioridad a esta observación.
El vigía del Castillo de Galera en Cartagena le comunicó al capitán que un buque extranjero lanzó una llamada de socorro (MAYDAY), el viernes anterior, cuando un objeto luminoso se le había puesto delante del buque y le afectó todo el sistema electrónico.
En el buque TAMAMES no se observaron otras anomalías
en los aparatos eléctricos o electrónicos, aparte de las
mencionadas en el informe (radar y VHF). La brújula es
automática.
IRMI HEIMANN
PERE REDÓN
NOTA
Queremos agradecer a cuantos nos han prestado su ayuda en el logro de esta investigación, en especial a aquellos que nos enviaron sus recortes de prensa y al encargado de la Residencia de CEPSA en Tenerife, sin olvidar a José "el triste amigo" quien amablemente hizo de chofer acompañando a nuestra colaboradora I. Heimann.