CARACTERÍSTICAS FUNDAMENTALES DEL FENÓMENO OVNI EN ESPAÑA

STENDEK Nº43. Marzo 1981


¿Cómo son los OVNIs en España? ¿Qué características tienen los objetos que muchos españoles dicen ver en los cielos, sin haber llegado a identificar?.

La respuesta a estas preguntas, extraída de un análisis de los 2.514 casos reportados durante el período 1950-1978, nos va a perfilar la anatomía de un fenómeno que, si bien conocemos de forma abstracta a través de estadísticas parciales y noticias aisladas, nunca ha encontrado una confirmación concreta basada en los datos globales de la casuística hispana.

 

FORMA

Los resultados obtenidos, donde sólo se especifican las formas más frecuentes, quedan sintetizados en la Tabla Nº1. Aparte del global, hemos querido efectuar un desglose por décadas, con el único propósito de analizar la constancia o posible evolución de las formas a lo largo del tiempo.


Tabla nº1

Tres son las conclusiones que se derivan de los resultados obtenidos:

1.- Dentro de los "no identificados" predominan ampliamente las formas suaves y redondeadas frente a las duras y angulosas.
2.- La evolución en el tiempo mantiene una evidente constancia en la distribución de formas.
3.- A pesar de la constante enunciada en el apartado anterior, se observa una tendencia disminutiva en las formas discoidales (alejamiento y olvido del concepto,"platillo volante" con el que nació y se desarrolló la primera etapa del fenómeno) frente a un incremento de los objetos distantes y de formas indefinidas (puntuales), tal vez como consecuencia de la ampliación del concepto OVNI y de las masivas influencias psicológicas ejercidas por los medios de comunicación (Véase el capítulo "El fenómeno OVNI y su distribución en el período 1950-1978").

 

COLOR

Es claro, a la vista de la tabla Nº2, el predominio de los colores rojizos y blancos frente a todos los restantes. También se manifiesta una constancia en la distribución de colores a lo largo del tiempo, exceptuando la importante significación de los metálicos durante el período 1.950-1.960, cuyo origen debe buscarse en la errónea interpretación de aviones a reacción durante los primeros años de la década y principalmente en 1950.


Tabla nº2

 

DIMENSIONES

Determinar la dimensión de los objetos o fenómenos catalogados como no identificados es tarea difícil. Téngase en cuenta que para ello debemos basarnos en apreciaciones subjetivas del propio testigo y, por tanto, sometidas a un amplio margen de error, máxime cuando se trata de objetos observados a gran distancia (89% de la casuística).

Para paliar este inconveniente, al menos en parte, hemos limitado el análisis a los casos de avistamiento cercano (Tipo I), si bien los resultados obtenidos (Tabla Nº3 y Figura Nº1) son meramente orientativos y carentes de rigor estadístico, pues, de los 270 informes Tipo I registrados durante el período 1.950-78, tan sólo 156 disponen del dato relativo a sus dimensiones.


Tabla nº3

 


Figura Nº1

Claramente apreciamos que la dimensión predominante se sitúa en valores inferiores a un metro (26,92% del total de observaciones).

A partir de aquí, el número de avistamientos decrece gradualmente, a medida que aumenta el tamaño, hasta alcanzar una inflexión en el entorno de los 9 metros. Entre los 10 y 11 metros, un máximo relativo altera la distribución y pone en ella una nota de extrañeza.

Ante este hecho, reiterativo en diversos estudios, algunos autores (1) han creído hallarse con una constante significativa del fenómeno OVNI, llegando, incluso, a establecerse una clasificación en cinco tipos de "naves":

Nosotros, sin pretender anular la opinión de estos investigadores, creemos que la distribución dimensional es completamente uniforme y achacamos la anomalía que surge en el entorno de los diez metros a un simple convencionalismo en el patrón de las medidas organolépticas: la decena.

 

SONIDO

De los 2.514 informes de observación OVNI considerados en el estudio, sólo 410 hacen alusión al sonido percibido por el testigo. De estos 410, en 290 la referencia es negativa, es decir, no se percibió sonido alguno.

De los 120 restantes, la distribución fue la siguiente:

- Sonidos agudos: 47 casos
- Sonidos graves: 38 casos
- Otros sonidos: 35 casos

Sería imposible agrupar los sonidos del apartado "otros". Los símiles buscados por los testigos son múltiples y, a veces, anecdóticos: despertador, ratas chillando, viento huracanado, cascabeles, frigorífico, enjambre de abejas, etc.

Con todo, la carencia de sonido es una característica general del fenómeno OVNI, pues incluso entre los Tipo I, donde la distancia al observador suele ser corta, las apreciaciones acústicas no han superado el 13,5% de los casos (2).

 

EVOLUCIONES

El doctor Jacques Vallée, especialista en astrofísica e informática de la Universidad de Stanford (California) y uno de los pioneros en el estudio metódico del fenómeno OVNI, estableció, como punto de partida para sus análisis, la clasificación de los no identificados en cinco tipos fundamentales:

TIPO I

Observación de un «objeto anormal» que se encuentra sobre el suelo o en la proximidad del mismo (altura máxima, la de un árbol). Esta observación puede venir asociada con otros efectos secundarios de carácter radioactivo, térmico o electromagnético. También se incluyen dentro del Tipo I aquellos casos en los que posteriormente se aprecian huellas sobre el terreno.

TIPO II

Observación, en el cielo, de un objeto, estático o en movimiento, de aspecto cilíndrico o fusiforme y de grandes dimensiones.

TIPO III

Observación de un objeto en vuelo, cuyas evoluciones no parezcan factibles para un aparato convencional: movimiento entrecortado con bruscas aceleraciones y desaceleraciones, movimientos en zig-zag, etc.

TIPO IV

Observación de un objeto anormal en vuelo, siguiendo una trayectoria continua y sin anomalía en su desplazamiento. Aparentemente, sus evoluciones podrían ser efectuadas por un aparato convencional.

TIPO V

Observación de un objeto aéreo anormal, de aspecto indefinido e inmaterial (fuentes de luz) que atraviesa rápidamente el cielo o producen fenómenos luminosos instantáneos.

 

Estos cinco grupos, a su vez, se dividen en varios subgrupos. Todo ello ha sido recogido en las columnas 47 y 48 del Sistema de Codificación.

A pesar de que, a nuestro juicio, la clasificación de Vallée adolece de numerosos defectos, entre ellos el de estar demasiado polarizada hacia un demasiado enfoque del fenómeno, hemos creído conveniente atenernos a ella, dada su aceptación universal entre los estudiosos del tema OVNI.

En consecuencia, la distribución de las 2.514 observaciones registradas en España durante el período 1.950-1.978 sería la siguiente:

- Observaciones TIPO I: 10,73%
- Observaciones TIPO II: 1,33%
- Observaciones TIPO III: 22,56%
- Observaciones TIPO IV: 59,56%
- Observaciones TIPO V: 5,82%

Queda claro que, a pesar del alto porcentaje de observaciones con bajo índice de fiabilidad (tipos IV y V) son muchas también las que, al menos inicialmente y en base al relato del testigo, se presentan como complejas y de difícil interpretación. De su análisis nos ocuparemos en posteriores capítulos.

Dentro del aparato de las evoluciones, es interesante reseñar la relativa frecuencia con que los OVNIs parecen dedicarse a una absurda persecución de vehículos automóviles, sin mayores consecuencias que las del correspondiente susto de sus ocupantes. Concretamente, en España, tal situación se ha producido en 27 ocasiones, algunos de cuyos informes hemos incluido en la selección de casuística que acompaña a este trabajo.

¿Y qué decir de la velocidad de desplazamiento?. Otra característica sometida a una indiscutible subjetividad del testigo, pero que, aún así, nos permite establecer la siguiente distribución:

- Estáticos: 11%
- Desplazamientos muy lentos: 14%
- Velocidades semejantes a las de un avión: 5%
- Velocidades superiores a las de un avión: 7%
- Fulgurantes, rapidísimos: 19%
- Variable (rápido, lento o estático): 33%
- Sin especificar: 11%

 

EFECTOS FÍSICOS Y PSICOFISIOLÓGICOS QUE HAN ACOMPAÑADO A LA OBSERVACIÓN DE UN OVNI

La observación de un OVNI no siempre ha sido una mera percepción óptica y acústica, como las señaladas en apartados anteriores, sino que, en determinadas ocasiones, ha venido acompañada por una serie de efectos secundarios, bien sea sobre el entorno o sobre el propio testigo, que contribuyen a incrementar la complejidad del fenómeno en estudio.

Estos efectos se pueden clasificar en tres tipos: Mecánicos, Electromagnéticos y Psicofisiológicos.

Entre los Mecánicos, centrados exclusivamente en la aparición de huellas sobre el terreno, se han producido los siguientes:

- 7 casos de huellas de trípode, caracterizadas por la existencia de tres marcas circulares o rectangulares sobre el terreno, situadas en los vértices de un triángulo equilátero.
- 26 casos de huellas en la vegetación, predominando aplastamientos en la hierba y quemaduras, más o menos irregulares, en las plantas. De estos 26 casos, en 9 la zona afectada tenía forma sensiblemente circular.
- 7 casos de huellas irregulares y de dudosa identificación con el fenómeno observado.

Con todo, la correlación huellas-OVNI ofrece serias dudas para un buen número de casos, no descartándose el fraude en algunos de ellos.

Más complejos son los fenómenos electromagnéticos, cuya acción se ha manifestado principalmente en la alteración e incluso parada de automóviles con carburantes de gasolina (33 casos) y, excepcionalmente, en vehículos con motor diesel (2 casos).

Con menor frecuencia, aunque también reseñables, se registraron interferencias en emisiones de radio (16 casos), televisión (3 casos) y presumibles cortes de suministro eléctrico coincidiendo con la observación OVNI (9 casos).

La explicación a las alteraciones en el encendido de automóviles se ha buscado siempre en base a la existencia de un fuerte campo magnético emanado del propio OVNI, cosa que, efectivamente, es posible bajo la acción de un campo con intensidad superior a los 20.000 Gauss (4).

Pero no debemos olvidar que un estado de ionización atmosférica sería capaz de producir el mismo efecto, al entorpecer la pulverización de gasolina en el carburador y crear derivaciones en la distribución eléctrica del vehículo.

En cuanto a los efectos psicofisiológicos, si exceptuamos el natural nerviosismo (cosa que los testigos reconocen y hacen constar en los informes de 227 observaciones), no puede decirse que hayan sido frecuentes.

No obstante, merecen destacar los que a continuación se reseñan:

- En 69 ocasiones el miedo adquirió carácter de pánico, según expresión de los propios testigos.
- En 4 de ellos el shock fue tan profundo que requirió tratamiento médico.
- En 15 más se afirma haber llegado a una parálisis del sistema motriz mientras duró la observación.
- Sensación de cosquilleo en el cuerpo, con erizamiento del cabello (10 casos). Es interesante anotar que este efecto suele ir asociado con la parálisis citada anteriormente.
- Sensación de calor intenso mientras duró la observación (12 casos). En una de las ocasiones se apreció un leve salpullido en la cara del testigo.
- Dolor de ojos, a consecuencia del deslumbramiento producido por la luz observada (10 casos).

 

TIEMPOS DE OBSERVACIÓN

Un dato importante, de cara a la definición del fenómeno OVNI, es la duración o tiempo medio durante el cual los testigos dicen haber realizado su observación.

La incidencia de este factor es doble; por un lado, contribuye a complementar los estudios sobre fiabilidad de las características descritas por el testigo -a mayor tiempo de observación, más confianza se puede otorgar a la descripción-, mientras que, por otro, añade otro complemento a lo que podrían ser constantes intrínsecas del propio fenómeno.

En lo que a este segundo se refiere, no debemos olvidar que se trata de una apreciación frecuentemente imprecisa y que, además, en la mayoría de los casos, no define el tiempo de vida del fenómeno observado, sino el de presencia del observador o, en todo caso, el de su permanencia dentro del campo visual.

La tabla Nº4 recoge los resultados obtenidos en España, sobre una base de 928 casos en los que este dato es conocido, y de los cuales 134 son Tipo I.


Tabla nº4

Estos mismos resultados se exponen gráficamente en la figura Nº2, y de ella pueden obtenerse las siguientes apreciaciones:


Figura nº2

1) El mayor porcentaje de observaciones (31,9% para los Tipo I y 25,4% para el resto) han tenido una duración que oscila entre 1 y 5 minutos.

2) Son también muy altos los porcentajes de observaciones con duración inferior a 1 minuto, tiempo que podría resultar insuficiente para que el testigo fije ideas y analice detalles.

3) Contrariamente a lo que se acaba de apuntar en el apartado anterior, las observaciones con márgenes superiores a los 15 minutos, en su conjunto, alcanzan porcentajes nada despreciables: 27,6% para los Tipo I y 33% para el resto.

4) Es curioso apreciar que en los dos extremos de la gráfica -observaciones de muy corta o muy larga duración- los casos Tipo I se mantienen en porcentajes inferiores a los del resto. Las causas posiblemente deban atribuirse a que entre los segundos abundan, por un lado, los meteoritos, estrellas fugaces, rayos globulares y reentradas de satélites artificiales o vehículos espaciales -todos ellos de muy breve duración- y los globos sonda y cuerpos astronómicos -de gran duración-, por otro.

5) A pesar de las diferencias descritas, el paralelismo que existe entre el gráfico de los Tipo I y el del resto de la casuística es evidente. Es una primera muestra de que estamos hablando de un único fenómeno, si bien los ruidos de fondo que pueden intercalarse son distintos.

 

LOS TRIPULANTES

Nos hallamos, sin duda, ante el aspecto más controvertido del fenómeno OVNI. Su admisión incondicional significaría encerrarnos en un campo demasiado específico e irreversible. Sin embargo, a fuerza de ser objetivos, es preciso reconocer que los testimonios están ahí y que también exigen su parcela en este capítulo.

Treinta y dos son los casos españoles donde esta característica se ha manifestado, si bien es cierto que en casi un 50% de ellos el testimonio es confuso y carente de detalles.

El investigador valenciano Vicente J. Ballester (5), tras un estudio minucioso de este tema obtiene la cifra de 36 informes para España y Portugal, estableciendo la siguiente clasificación:

-Tripulantes de baja estatura (inferior a 1,20 m.): 53%
-Tripulantes de estatura normal (hasta 2 m.): 40%
-Tripulantes de gran estatura (superior a 2 m.): 7%

Estos porcentajes están de acuerdo con los hallados, para la casuística mundial, por los investigadores Jarder U. Pereira (6) y James McCampbell (7), tras un análisis de 230 y 217 informes, respectivamente.

En cualquier caso la verosimilitud de tales hechos se halla con un poderoso factor en contra: el número de testigos siempre ha sido muy reducido.

 

DAVID G. LÓPEZ
FÉLIX ARES DE BLAS

 

NOTAS

1) James McCampbell. "Ufology". Jaymac Company, Belmont (California). 1973.

2) Vicente J. Ballester Olmos, en su estudio sobre los aterrizajes ibéricos, registra percepciones acústicas en un 15% de los casos.

3) Sobre los efectos mecánicos es interesante la lectura de la siguiente obra: "Physical races associated with UFO sightings",de Ted Phillips. Center for UFO Studies. 1975.

Sobre los efectos electromagnéticos:
-"The UFO evidence", de Richard Hall, NICAP 1964.
-"An experiment on the effect of an external magnetic field on the ignition coil of a car", por Alan Watts. Artículo publicado por Bufora Journal, 1, 2. 1964.

Sobre efectos fisiológicos:
-"Strange effects from UFOS", por Gordon Lore, NICAP. 1969.
-"Etude sur les effets physiologiques et physychologiques provoqués par les OVNIS", por Vanackeren y Windey. Artículo publicado por INFORESPACE, números 26 y 27. -También para el estudio de los efectos asociados a los "aterrizajes" españoles:
-"OVNIs: El fenómeno de aterrizaje", por Vicente J.Ballester. Editorial Plaza y Janés. 1978.

4) Este dato ha sido comprobado por un equipo de la Universidad de Colorado, dirigido por el doctor Roy Craig.

5)- Vicente J. Ballester. "OVNls: El fenómeno de aterrizaje". Capítulo VI.

6)- Jarder U. Pereira. "Les Extra-terrestres", artículo publicado por la revista "Phenomènes Spatiaux", 2º número especial, noviembre de 1974.También la revista STENDEK, Nº 5 y 6, junio y septiembre de 1971.

7)- James McCampbell."Ufology".