ENCUENTRO CON UN AGNÓPTENO EN LAS PROXIMADADES DE JACA

STENDEK, Nº46 DICIEMBRE DE 1981


 

1. INTRODUCCIÓN

Es posible que a muchos lectores les sorprenda la palabra agnópteno.

Simplemente es la traducción al griego clásico de las siglas O.V.N.I. (de agnostos: desnocido y ptenos: cosa que vuela).

No es frecuente que los artículos periodísticos reflejen con fidelidad los hechos en el caso del avistamiento de un agnópteno. Normalmente, cuando hablamos con un testigo cuyo relato ha sido publicado previamente por la prensa, éste echa pestes del articulista "que ha tergiversado todo".

En el caso que nos ocupa ha ocurrido todo lo contrario. Las personas que vivieron el incidente insisten en que su historia está perfectamente reflejada en el periódico, del cual nos dan fotocopia. La última pregunta de nuestro cuestionario pide que el testigo nos dé observaciones adicionales.

En este caso ellos han puesto: "Todo el caso está relatado en la fotocopia adjunta". Queremos felicitar por este hecho poco frecuente, al periódico y al periodista. Lamentamos no poder dar los nombres exactos ni del uno ni del otro, pues no figuran en nuestra documentación. Creemos que se trata del Noticiero de Aragón del día 8 de Septiembre de 1976, en una buena investigación firmada por R.F.

A continuación les ofrecemos el relato tal como nos lo han contado los testigos que, salvo detalles ampliatorios, coincide, en lo esencial, con el relato de prensa.

 

2. FICHA TÉCNICA

LUGAR: Carretera comarcal núm. 134 de Jaca a Pamplona. A cuatro kilómetros de Jaca. Cerca de la Peña Oroel.
FECHA: 7 de Septiembre de 1.976.
HORA: Aproximadamente las 5 horas 15 minutos.
NÚM. DE TESTIGOS: 3.
TIPO: I (Clasificación de Vallée). Cuasi-aterrizaje.
CLIMATOLOGÍA: Cielo despejado. Días secos. No había llovido en los días anteriores, ni lo hizo durante el suceso ni en los días posteriores.
VISIBILIDAD: Normal. Atmósfera transparente.
ALTITUD: 1.000 metros sobre el nivel del mar.

 

3.- DESCRIPCIÓN DE LOS HECHOS

3.1. - Observación: Tal como es nuestra costumbre no daremos los nombres verdaderos de los testigos que así nos lo han pedido.

3.2. - Testigos:

Don J. L. Empleado administrativo en una entidad financiera. Edad aproximada 50 años. Casado con Dña. I.R. Con dos hijos de 14 y 12 años en la fecha de los hechos. Nacido en Salamanca. Vive en San Sebastián.

Doña. I.R. De profesión sus labores. Edad parecida a la de su marido (Don J.L.). Nacida en Aragón.

D. Fernando Ascaso. Camionero de Jaca (con el que todavía no hemos podido contactar).

3.3. - Escenario de los hechos.

Cuando vamos de Jaca a Pamplona por la carretera comarcal 134, durante los 20 Kms. que hay hasta llegar a Puente la Reina (lugar de Huesca que no hay que confundir con su homónimo navarro) el río Aragón discurre al Norte, es decir a la derecha de nuestro sentido de circulación.

El lugar de los hechos está a tres kilómetros de Jaca, después de pasar el cementerio y el cuartel de la Victoria, en una recta de tres o cuatro kilómetros de longitud. A la izquierda, a unos cinco kilómetros de distancia está la Peña Oroel, que da nombre a un conocido puerto de montaña en la carretera nacional 330.

La figura 1 nos da esquemáticamente la situación.

3.4. - Descripción.

Don J.L. y Doña I.R., están casados y son padres de dos niños de 12 y 14 años respectivamente. Habitualmente residen en San Sebastián, que es donde hemos hablado con ellos varias veces largo y tendido.

Cuando ocurrieron los hechos se encontraban pasando unas pequeñas vacaciones en Jaca (provincia de Huesca), en casa de los padres de la esposa. En aquel tiempo ella estaba aquejada de una dolencia del sistema nervioso y seguía tratamiento en Zaragoza. Acudir a una consulta del medico fue la causa que los hizo salir a las 5 de la mañana con destino a la capital aragonesa.

El viaje lo hacían en el SEAT 600 familiar. Conducía él y su único pasajero era su esposa. Recién iniciado el viaje observaron en el cielo una bola luminosa ovalada que confundieron con la luna. No le dieron demasiada importancia, aunque Dª I.R., que era la que más atención podía prestar al fenómeno, por no ir conduciendo, empezó a decir que era una luna muy extraña.

Circulaban despacio, "a unos sesenta kilómetros, pues el coche todavía estaba frío y, además, no me gusta correr".

Al llegar al lugar ya descrito, el fenómeno estaba en una posición angular que lo hacía aparecer un poco a la derecha del monte Oroel y debajo de su cumbre.

"En este momento -nos cuenta Doña I.R.-, mi marido estaba más pendiente de la cosa aquella que de la carretera".

Resumimos la situación, para mejor comprensión del caso, aun a riesgo de ser reiterativos:

El matrimonio circula en su coche en dirección Oeste. Al Sur (a su izquierda) está el monte Oroel. Un poco a la derecha del mismo y por debajo de su cumbre hay "algo" luminoso de un tamaño aparente al de la luna; pero algo elíptico y de color parecido, aunque no igual, al de las botellas de butano.

De repente la luz se abalanza hacia el coche a gran velocidad, yendo a pararse a unos cien metros de ellos, encima de la cuneta izquierda de la carretera, y casi tocando la copa de los árboles que son bajos en aquella zona, es decir, a unos 3 metros de altura sobre el suelo.

El conductor se asusta y frena en seco, e incluso da marcha atrás. A la poca distancia que están pueden contemplar el fenómeno con todo detalle. Su forma y dimensiones las describiremos en el siguiente apartado.

Por ahora bástenos decir que el objeto es de unos 7 u 8 metros de diámetro, que tiene dos partes y que la superior parece dar vueltas sobre si misma muy rápidamente y estar dotada de potentes focos que giran con el cuerpo.

En su recorrido marcha atrás, el vehículo de J.L. se desvía y se sitúa hacia el lado izquierdo de la carretera. Simultáneamente a este proceso el "objeto" inicia una maniobra envolvente: va hacia el coche (siempre manteniéndose a 3 metros de altura) un poco a su izquierda, lo sobrepasa, se pone detrás del mismo, da media vuelta y lo vuelve a pasar por encima (ahora exactamente por encima), y regresa al punto en el que había iniciado la maniobra (ver figura 2).

En ese lugar permanece estático un tiempo muy corto y luego se aleja rápidamente hacia el río Aragón (hacia el Norte, a la derecha de los testigos). En su veloz desplazamiento sus dos partes se van separando cada vez más, de tal modo que a la altura del río ya hay más de 30 m. de separación entre ellas. Allí continúan avanzando hacia el Norte, pero ahora las dos partes empiezan a acercarse entre sí, de tal modo que en unos instantes se funden en un sólo "objeto" que se pierde en la lejanía (ver figura 3).

En este momento J.L. se apercibe de que está a la izquierda de la calzada; viendo su mala situación, y pensando en la posibilidad de un accidente, continuó la maniobra hasta situarse a su derecha.

Entonces ve que se aproxima un camión. Para y se baja del coche. El camionero hace lo mismo. Ambos conversan. El camionero, D. Fernando Ascaso, que ha visto la última parte de los acontecimientos le dice: "¿Qué habrá sido eso?, ¡que cosa más rara!, ¿no será un platillo volante de esos que se han visto últimamente por aquí?".

Después de conversar brevemente sobre el extraño suceso ambos continúan el camino juntos hasta Puente la Reina, donde se separan. El camión va en dirección San Sebastián y el matrimonio a Zaragoza, siguiendo a un SEAT 850, sin separarse de él, "por si volvía a ocurrir".

 

4.- DIMENSIONES Y CARACTERÍSTICAS DEL OBJETO

4.1. - Dimensiones.

En todo momento los testigos han mantenido que el objeto era "mayor que un helicóptero". También dicen que cubría la carretera en toda su anchura. Por ello podemos estimar que su diámetro era entre 7 y 8 metros.

4.2. - Forma.

En cuanto a la forma del mismo la cuestión es un poco compleja. Realmente no la sabemos. Hemos sido incapaces de poder obtener demasiados detalles.

Tenemos dos dibujos distintos. Uno hecho por Don J.L., sin ayuda ni coacción de ningún tipo,
que nos da la figura 5.

 

El segundo es el que hicieron los periodistas con la ayuda de la esposa. El resultado es el de la figura 6.

 

Creemos que se cometió un error a la hora de obtener los dibujos de Doña I.R., pues en vez de dejar que ella se expresara libremente fue ligeramente condicionada, pues se le mostraron unos pocos modelos de OVNIs clásicos, y ella eligió uno de ellos, que después fue retocado.

Este hecho, junto con que los dibujantes son personas distintas, y que ha ya transcurrido cierto tiempo (4 años), pueden explicar las discrepancias.

De todos modos quisiéramos señalar que a pesar de la aparente desigualdad de los dibujos, tanto ellos como el relato que contaron al hacerlos tienen los mismos rasgos fundamentales.

En ambos hay dos elementos, uno superior grande, muy luminoso, cuya luz molestaba a los ojos, y otro inferior, una especie de apéndice o cola más tenue, que no daba sensación de tratarse de algo sólido.

4.3. - Luces.

Este es uno de los aspectos más confusos de nuestra investigación. Hemos insistido hasta la saciedad en este punto.

Preguntas, dibujos, comparaciones, etc., que no dieron ningún resultado. Cuando creíamos entenderlo, un nuevo comentario del testigo (J.L.) nos desmontaba lo interpretado anteriormente. Por ejemplo, en el articulo de periódico citado se ve que todo el agnópteno despide fuertes destellos. En un principio el testigo está de acuerdo con esta descripción; no obstante, al profundizar, nos dice que no era todo el cuerpo sino tan solo la parte de la "panza", y al preguntarle si entre destello y destello había un intervalo de tiempo sin luz, nos dice taxativamente que no. El nos lo compara con los focos de unos caballitos de feria que girasen muy deprisa, pero al preguntar si los focos dejaban ver un haz, nos dice que no, que la luz se distribuye en todas las direcciones.

Lo que ha quedado claro en nuestra investigación es que: el "objeto" superior tenía en su "panza" un conjunto de potentes luces giratorias cuyo número, características y distribución no ha podido ser precisado.

A través de explicaciones nuestra sensación es que la superficie estaba recubierta por infinidad de elementos luminosos que giraban rápidamente ("como las alas de un helicóptero" -dice él-) impidiendo ver cada foco por separado, pero formando un conglomerado de luz giratoria. Nos dice que despedía tanta luz que los faros del coche no servían para nada, que la carretera y sus alrededores se veían perfectamente sin ellos.

4.4. - Sonido.

En contra de lo expuesto en el articulo periodístico, donde se señala la inexistencia de sonido, en las sucesivas entrevistas que hemos tenido con J.L. siempre describió de idéntica forma la existencia de un sonido muy suave, similar a un silbido, "totalmente diferente al funcionamiento de un motor".

No sabemos que valoración dar a esta discrepancia. Únicamente queremos señalar que el artículo periodístico se basa fundamentalmente en las declaraciones de la esposa, mientras que nuestra encuesta se ha hecho casi exclusivamente con las declaraciones del marido.

De todos modos el caso no lo damos por terminado y continuaremos investigando sobre la capacidad auditiva de ambos testigos. Por el momento, hemos de señalar, que Doña I.R., no quiere ni oír hablar del tema.

 

5.- REFERENCIAS AL CAMIONERO D. FERNANDO ASCASO

Hemos intentado localizar a este Sr., infructuosamente. No obstante hemos podido obtener referencias confirmando la veracidad del relato:

1º) En el artículo periodístico antes citado hay un recuadro que dice "A última hora, hemos podido establecer contacto telefónico con D. Fernando Ascaso, conductor del camión que escoltó al 600 en que viajaban D. J.L. y su esposa", y su relato confirma punto por punto la primera versión.

2º) En la Fonda Galán, de Sta. María de la Peña, nos informaron de que conocían perfectamente al conductor ya que les efectuaba el reparto de cerveza. Nos dijeron que él les había contado la experiencia en diversas ocasiones. Ellos consideraban al camionero totalmente digno de crédito.

3º) En San Juan de la Peña -mientras investigábamos otro caso- nos hablaron del buen chico de Fernando que les había contado su experiencia.

De todo lo visto podemos concluir que, efectivamente, hubo un camionero que también fue testigo parcial del suceso. Trataremos de ponernos en contacto.

 

6.- POSIBLES EFECTOS EN LOS TESTIGOS

A partir de la experiencia D. J.L. se siente a disgusto en los viajes nocturnos. "No es miedo, pero es algo indefinible".

Como consecuencia directa de los hechos, durante los días posteriores, el estado de salud de Doña I.R. empeoró notablemente. Actualmente está totalmente repuesta, pero no quiere ni oír hablar de nada que tenga referencia con los sucesos que nos ocupan.

 

7.- PERSONALIDAD DE DON J.L.

Es muy difícil llegar a una conclusión de unas pocas entrevistas con una persona, en principio desconocida. De todos modos podemos decir que él y su mujer forman un matrimonio de clase media totalmente normal. Quizá ésta sea la palabra que mejor lo defina: Normal.

Es la típica familia con sus típicos problemas. Tras las charlas mantenidas, nos atrevemos a descartar toda tendencia al protagonismo o a salir en los periódicos. De hecho la publicación de la noticia les ha perjudicado notablemente.

 

8.- DIFUSIÓN DE LA NOTICIA

Los testigos no eran partidarios de dar a conocer este caso.

De hecho el que haya salido en la prensa se debe a una pura coincidencia. El Dr. que trataba a Doña. I.R. es amigo del director del periódico del que hemos hablado.

El día de los hechos, cuando llegaron a la consulta y viéndoles muy alterados les preguntó por la causa de su nerviosismo. Ellos se lo contaron. A continuación les dijo que tomasen un café y que volvieran a las dos horas. A la vuelta, los testigos encontraron en la consulta a algunos periodistas que habían sido invitados por el Dr.

Pocos días después, en Jaca, recibieron la visita de miembros de la Guardia Civil local. Nos dicen que se trataba de un capitán y de dos números.

 

9.- CONCLUSIONES

Les hemos expuesto el caso lo mejor que hemos sabido. Observarán imprecisiones abundantes que no son nada más que el intento de ser fieles a la verdad: hay cosas que no hemos podido aclarar; para nosotros son confusas, a Vds. trasladamos la confusión.

Los aspectos oscuros son únicamente de detalle. El desarrollo de los hechos queda muy claro. Las discrepancias en los detalles podemos atribuirlas al hecho de que hay dos personalidades y dos subjetividades en juego. De todos modos saquen Vds. sus propias conclusiones. Por nuestra parte seguiremos investigando el caso.

Invitamos a los investigadores de Huesca a que se pongan en contacto con nosotros para terminar de completar algunos de los aspectos de este caso a todas luces interesante.

 

COLECTIVO LAU

Mª. DEL CARMEN GARMENDIA
EVA ROMERO
JUAN CARLOS IMAZ
JESÚS MARI MARTÍNEZ
FÉLIX ARES

San Sebastián, Junio de 1981