OVNIS Y COHETES DE SONDEO


Durante los años sesenta y setenta, espectaculares fenómenos luminosos multicolores en el cielo llamaron la atención de miles de testigos repartidos por Europa, el Mediterráneo occidental e incluso el norte de África. Los medios de comunicación se hicieron eco de estos extraños avistamientos que, en principio, fueron calificados como OVNIs.

Posteriores averiguaciones aclararon que se trataba de experiencias científicas en la atmósfera, que producían nubes artificiales ionizadas por la radiación solar. Los archivos ufológicos de cualquier país europeo occidental contienen casos de este tipo, es decir, confusiones con OVNIs de pruebas de investigación científica.

El origen de estos fenómenos luminosos debe buscarse en varios centros científicos que efectuaban lanzamientos de cohetes de sondeo para el estudio de la alta atmósfera. En concreto, dichos cohetes llevaban cargas de productos químicos que al ser dispersados y entrar en contacto con el aire producían los fenómenos descritos, los cuales servían para estudiar los vientos, la temperatura, la medición de la luminiscencia y la difusión atmosférica.

Para que resultaran observables los fenómenos luminosos, los cohetes acostumbraban a ser lanzados poco antes del amanecer, en las horas del crepúsculo, y también durante la noche. En cuanto a los productos que conformaban la carga útil del cohete, por lo general se trataba de bario, sodio, litio o TMA (trimetilaluminio); materiales que por su rápida ionización son visibles con coloraciones blancas, rojas, verdes, amarillas o variaciones de las mismas, según el producto usado para cada tipo de experiencia atmosférica.

La dispersión de los productos químicos se producía entre los 150 y 250 kilómetros de altitud, por lo que los fenómenos eran visibles desde grandes distancias (de cientos a miles de kilómetros), teniendo una duración máxima aproximada de una hora hasta la disipación total. Esos fenómenos luminosos adoptaban diversas formas, siendo las más comunes la de nube, espiral o de una larga estela con ondulaciones en zig-zag. El desplazamiento rápido del fenómeno al comienzo del mismo daba la impresión de acercamiento a muchos testigos, ello era debido al efecto óptico producido por la expansión de los gases.

En España el Instituto de Técnica Aeroespacial (INTA) dispone del Centro Experimental de El Arenosillo, cerca de Mazagón (Huelva), desde el cual se realizaron varias campañas de experiencias atmosféricas con cohetes de sondeo, de las cuales reseñamos más abajo las principales en la tabla identificada como I.

De estos lanzamientos, los casos más sonados por los fenómenos luminosos que causaron, y que se confundieron con OVNIs al ser visibles desde buena parte de Andalucía, resultaron ser los del 26 de abril de 1971 y el del 21 de enero de 1976.

También se han observado en España experiencias atmosféricas realizadas por la ESRO desde el polígono de lanzamiento de Salto di Quirra, situado cerca de Perdas de fogu (isla de Cerdeña, Italia). Destacan entre los fenómenos allí originados y vistos desde la zona oriental española citados en la tabla II.

Como ejemplo de fenómeno observado desde grandes distancias, citaremos que el 22 de abril de 1966 a las 21:15 horas, el CNES de Francia lanzó un cohete de sondeo tipo Rubis desde su centro espacial situado en Hainmaguir; en el Sahara argelino, cuya nube luminosa causada por una carga de bario fue visible desde el centro de España e incluso fotografiada desde la provincia de La Coruña. Unos 1.500 kilómetros desde el punto de lanzamiento a la zona de observación.

Pero la confusión con OVNIs de nubes luminosas producidas por cohetes de sondeo no es una exclusiva europea. Hace pocos años, a principios de los noventa, una «oleada OVNI» azotó una amplia zona del nordeste de Brasil. Luego se descubrió que fue causada por diversos cohetes tipo Nike Tomahawk que portaban cargas de bario a 300 kilómetros de altitud, en el marco de la Operación Guará de carácter científico, y que eran lanzados desde la estación de cohetes de Alcántara, en el Estado de Maranhao.

 

JOAN PLANA CRIVILLÉN

Octubre 1996