DON JEREMÍAS LÓPEZ, UN CURA ENTRE EXTRATERRESTRES

 

Ignacio Cabria cuenta en su historia social de los OVNIs (1) que la década de los cincuenta se caracterizó por la entrada en escena en el mundillo ufológico de una serie de clérigos preocupados, quien sabe, por la salvación de las almas extraterrenas.

Jeremías López (a veces también con el segundo, de Santiago) aterrizó allá por la década de los setenta con una retahíla de títulos que parecíanse más a los misterios del rosario que a otra cosa.

Jeremías se editaba sus propios libros y en todos ellos dejábase ver el Nihil Obstat cual corresponde a cualquier obra escrita por un eclesiástico, jesuita en su caso. A sus superiores no les parecía mal que en sus libros relatase toda variedad de experiencias místicas de virtuosas doncellas, monjitas santas y niñitas clarividentes, mezcladas con otras tantas experiencias más modernas y tecnológicas.

Y, de esta forma, del éxtasis divino pasaba, con total naturalidad (y si no tampoco le importaba mucho romper el hilo conductor por donde le conviniese), al contactismo extraterrestre Sus fuentes no eran pocas: por un lado, la Biblia y los padres de la Iglesia, a quienes citaba en abundante y detallado acomodo; por otro, toda la literatura ufológica vigente en la España de aquellos años:
Sesma, Sinod, Atienza, Ummo...

Breves notas autobiográficas escritas aquí y allí nos descubren a un cura cacereño con pintorescas ideas para llegar a la mentalidad de su pueblo. Cuenta, sin ningún tipo de rubor, que siendo párroco allá por los años cincuenta en Mata de Alcántara (Cáceres) y viendo que sus feligreses no acudían regularmente como mandaban las buenas costumbres a misa de domingos, no dudó en ingeniárselas para conseguir atraerlos.

Haciéndose con un buen fajo de los bonos de ayuda americana, que tan buscados andaban por aquellos años, prometió uno semanal a cada buen devoto que lo demostrase, bonos que, cual zanahoria delante de una mula, repartía al final de sus misas. Dio buen resultado y habiéndose terminado la época de las papeletas americanas supo encontrar Otro sustituto igualmente preciado por sus perezosos lugareños.

Pero «fue allá por el año 1957, cuando cierto día, a eso de las doce de la mañana, miré hacia el cielo y divisé un objeto que parecía triangular. Los movimientos o maniobras que hacía eran muy pequeños. Se paraba algunos momentos. Comprendí que esto no lo podía hacer ningún avión o aparato hasta entonces inventado por los hombres. Y deduje que aquello era uno de los llamados Platillos Volantes. Ocurrió esto en un pueblo de España.» (2)

Experiencia turbadora donde las haya, Jeremías se lanzó a la edición de textos místico-ufológicos, donde elucubraba sobre la naturaleza angelical de aquellos pilotos que, con sus platillos, sobresaltaban las pobres almas cristianas del orbe terrenal. Con su visión arcaica de la religión, preconciliar, más pendiente de mensajes divinos y antiguos profetas, amigo de misas y rosarios como métodos de purificación, de castidad y conductas intachables, de la Virgen y el Sagrado Corazón, así como enemigo de magias, brujerías y, cómo no, espiritismos, distinguía muy bien esas artes del diablo de los seres de otros mundos con quien la gente aseguraba tener largos coloquios mediante los sistemas mas variopintos jamás imaginados.

Pero no eran los extraterrestres excepción certera para ser recomendables. Al igual que los angeles, también había extraterrestres malos, extraterrestres caídos por la tentación del diablo y que ahora significaban un peligro patente para los pobres terrícolas ávidos de contactos interestelares.

 

Dos muestras de las portadas de los libros de Jeremías López.
Los títulos son extremadamente particulares.

 

¿Y cómo distinguirlos?. Jeremías no ceja en su empeño, a lo largo de sus escritos, busca y rebusca entre videntes y místicas el paralelismo, la norma última que permita distinguir y prevenirse de aquellos malvados seres prestos a comunicar sinrazones y desasosiego, de sembrar confusión y pecado bajo el disfraz de adelantadas civilizaciones procedentes de los confines del universo.

No hay solución, sólo precaución: no debe promoverse el contacto, intentos como los llevados a cabo esos mismos años por los peruanos del 'IPRI' no son nada recomendables, la posibilidad de que acudan seres enviados del mal es muy elevada. El contacto debe ser espontáneo, relajarse y dejar que ellos vengan a nosotros, pero aun así no podremos fiarnos, y cita el caso Ummo como algo ambivalente. ¡Cómo estar totalmente seguro!. En todo caso tendremos el consuelo de que se nos podrá exculpar de haber llamado a las puertas de Luzbel involuntariamente.

Más de una veintena de libros se cuentan entre su producción. Jeremías López habla farragosamente de sus místicas, de sus santas y beatas, relata sus vidas y sus visiones, cita reiteradamente la Biblia buscando e interpretando paralelismos entre los profetas y sus historias. Los títulos son un buen ejemplo de su estilo literario:

«Bello objeto procedente del cielo que sana a muchos enfermos», «Un mensaje de otro mundo:¿existe el infierno?», «Grandiosos mensajes proféticos sobre la inminente venida del reino de Dios al mundo», «Mi hallazgo de la piedra filosofal (divina)», y tantos otros de idéntica o mayor amplitud que a lo largo de sus diferentes ediciones no pueden por más que variar sensiblemente. Pero no todos ellos hablan del tema, incluso a pesar del título tan significativo.

Menos de la mitad de sus obras podrían incluirse como literatura claramente ufológica, y curiosamente se hacen más dinámicos en su lectura, aunque conserven esos títulos tan explicativos. Reflejo de sus cábalas en torno a la ufología nacional e hispanoamericana del momento (alguno está íntegramente dedicado a comentar el libro «Ummo, otro planeta habitado» de Fernando Sesma) es excesivamente genérico en cuanto a casuística se refiere, de hecho no muestra demasiado interés por los avistamientos aunque asegura que éstos se refieren a aparatos físicos, así como sus ocupantes son ángeles de carne y hueso, simplemente habitantes de otros planetas. Su centro de interés está claro: contactos y mensajes de esos seres del espacio. He aquí los títulos:

 

El Porvenir de España, la iglesia y el mundo: según importantes profecías: los extraterrestres tendrán con los hombres un trato familiar.

Mujer española que subió y se paseó por un planeta habitado.

La Virgen anuncia que los seres del espacio tratarán amistosamente con los hombres.

Próxima, histórica y auténtica venida de los extraterrestres y lo que harán en la tierra.

Planetas habitados, vistos y descritos por agraciados terrestres y visitantes extraterrestres.

Hay extraterrestres malos que ayudan al Anticristo, de quien se asegura que ha nacido ya y reside en ...

Los ángeles tendrán trato familiar con los hombres.

Cómo salvar incluso a seres de otros mundos.

Bajará la Jerusalem celeste que motivará el desarme y la paz mundial (libro extraordinario de profecías).

 

Para los muy curiosos sepan que Juan Francisco Arroyo Mateos es el verdadero nombre de Jeremías López, quien no ha dejado de lado sus elucubraciones (algunos de los libros citados son mucho más recientes, incluso de finales de la década de los ochenta) y, aunque ya jubilado de sus menesteres de párroco, sigue dando que hablar allá en la residencia de Brozas donde reside (3).

 

Martí Flò
Carmen Tamayo

 

Notas

1.) Entre ufólogos, creyentes y contactados. Santander: CdU, 1993. p. 30 y ss.
2.) El porvenir de España, la iglesia y el mundo: según importantes profecías: Los extraterrestres tendrán con los hombres un trato familiar. Piedras Albas: Divulgaciones Benéficas, 1970, p. 115.
3.) La colaboración de Mª Luisa Romero en el proceso de investigación sobre la identidad y catálogo bibliográfico de Jeremías ha sido inestimable.
4.) Jeremías López falleció en Cáceres, el 21 de Abril de 2008.