Uno de los expedientes OVNI desclasificados por el Ejército del Aire que ha provocado una fuerte polémica ha sido el del 2 de enero de 1975, fecha en que supuestamente un objeto no identificado sobrevoló a baja altura el Polígono de Tiro de Bardenas Reales (Navarra).
Desde su desclasificación en julio de 1994, diversos autores sensacionalistas han acusado públicamente al Mando Operativo Aéreo (MOA) del Ejército del Aire de manipular el documento «0023» del citado expediente, un escrito firmado el 11 de enero de 1975 por el entonces Teniente General Carlos Franco Iribarnegaray, Jefe de la III Región Aérea, en el que éste daba su interpretación personal del caso.
Las principales criticas al documento se han centrado en la tipografía de su redacción. Javier Sierra, en su articulo «¿Está "amañado" el expediente de Bardenas Reales?» (El Colegio Invisible, septiembre 1994), argumentaba que el documento estaba escrito con una moderna impresora láser o de chorro de tinta, o incluso por ordenador (sic).
Podemos leer del mismo autor en «Puntos negros en el caso Bardenas» (Más Allá, octubre 1994) lo siguiente: «El investigador navarro Juan José Benítez, así como algunos otros ufólogos, creen que el documento « 0023» es un texto ajeno al expediente y confeccionado recientemente con un ordenador tal y como parecen indicar algunos peritajes realizados sobre el texto. Si así fuera, ¿para qué se «plantó» este documento en el informe desclasificado? ».
Por su parte, Bruño Cardeñosa e Iker Jiménez en «La verdadera historia del caso de Bardenas Reales» (Enigmas, marzo 1996), señalan que J.J. Benitez les indicó que el documento «parecía estar escrito a máquina electrónica o con ordenador en pleno 1975, época en la que el Ejército utilizaba las máquinas de escribir clásicas», a lo que ambos autores añaden que «los expertos informáticos consultados han sido tajantes: no existía ese tipo de máquinas en España en enero de 1975», y seguidamente acusan al Ejército del Aire de falsificar el informe oficial.
Persiste en su absurda tesis Bruno Cardeñosa en «Caso Bardenas Reales» (Coleccionable «Los verdaderos Expedientes X», Mas Allá, octubre 1996), cuando dice: «En 1994, el Ejército «plantó» un documento [...] Nuestra investigación demostró que dicho documento, teóricamente firmado por Iribarnegaray [...] pudo haber sido falsificado en fechas recientes, cuando el citado militar ya había fallecido, cometiéndose el delito de falsificación en documento oficial y suplantación de personalidad».
Ante tal cúmulo reiterativo de despropósitos, procedí a consultar la cuestión del documento «0023» en diversas empresas especializadas en ofimática. Las respuestas fueron unánimes y coincidentes:
a) las máquinas de escribir eléctricas aparecieron en el mercado comercial español en los años sesenta, por lo que en enero de 1975 su uso ya era frecuente; y
b) el documento «0023» casi con toda seguridad había sido redactado por medio de una máquina eléctrica.
Verificados estos puntos, sólo cabía solicitar explicaciones, y así se hizo, a la Jefatura de la III Región Aérea con sede en Zaragoza, sobre si actualmente había forma de confirmar la existencia y uso en enero de 1975 en dicha Jefatura de máquinas de escribir eléctricas con las que se hubiera podido redactar el controvertido documento «0023»
La contestación, con fecha 26 de noviembre de 1996 y firmada por Eugenio Veiga Pita, General Jefe del Mando Aéreo de Levante y de la 3ª Región Aérea, textualmente dice así:
«En contestación a su atenta carta de fecha 18 de noviembre, relativa al presunto incidente OVNI sucedido el 2 de enero de 1975 en el Polígono de Tiro de Bardenas Reales, me es grato comunicarle que la fotocopia del informe firmado por el Teniente General Franco Iribarnegaray es auténtico, lo cual certifica personalmente el entonces secretario particular del citado Teniente General, hoy capitán de Oficinas Militares en situación de reserva con residencia en Zaragoza, el cual a la vista del escrito, confirma que él mismo fue el que lo transcribió en una máquina eléctrica IBM modelo Executive.»
Contundente e importante respuesta. Y, ante ella, hay que preguntarse:
- ¿A qué tipo de «expertos informáticos»
acudieron y consultaron Benítez, Cardeñosa y Jiménez?.
- ¿Por qué Sierra, Cardeñosa, Jiménez o Benítez no
indagaron directamente en la Jefatura de la III Región Aérea,
con lo fácil que era como aquí se demuestra, y así se hubieran
ahorrado hacer el ridículo y aparecer ante todos como los
incompetentes que son en sus «investigaciones ufológicas»?.
- ¿Bajo qué oscuros intereses actúan los que
constantemente critican la desclasificación oficial?.
La presunta, y tan cacareada, manipulación y
falsificación del documento «0023» ha quedado finamente en una
vulgar mentira producto de mentes paranoicas. Por otro lado,
queda bien patente quién es el instigador y verdadero
«titiritero» de la campaña para desacreditar la
desclasificación. ¡Por favor, que alguien nos libre de
semejantes «expertos investigadores» en el fenómeno OVNI!.
JOAN PLANA CRIVILLÉN