LOS OVNIS SEGÚN...

ANTONI RIBERA

Antonio Ribera Jordà no necesita ninguna presentación. Decano de los ufólogos, en su trayectoria profesional figuran numerosísimas monografías, charlas artículos y conferencias dedicados a los OVNIS. Por citar alguna de sus obras anotaremos El gran enigma de los platillos volantes (1966), Platillos volantes ante la cámara (1967), Treinta años de ovnis (1982), Las máquinas del Cosmos (1983), Ummo informa a la Tierra (1987).


 

Desde los ya lejanos días de los años 50 en que Eduardo Buelta, Màrius Lleget, Antoni Pelegrí y yo mismo, fundamos el Centro de Estudios Interplanetarios (CEI), me he mantenido fiel a mi primera interpretación del elusivo fenómeno. Esta interpretación estaba de acuerdo, además, con el apartado 3º del famoso Informe SIGN, de la USAF, destruido por orden del General Vandenberg y del que sólo se salvó una copia.

La 3ª conclusión de dicho informe decía mas o menos (cito de memoria):

"A la vista de las maniobras efectuadas por los OVNIs (UFOs), se descarta que procedan de la Tierra. En consecuencia, los técnicos del Proyecto SIGN postulamos que son naves interplanetarias".

Mucho ha llovido desde entonces, y muchas han sido las interpretaciones y teorías que se han barajado. Pero nada me ha hecho cambiar de aquella primera impresión (que compartía con mis tres compañeros citados y que marcaba la posición oficial del CEI al contrario, los nuevos hechos surgidos no han hecho más que afirmarla).

Después de escribir mas de veinte libros sobre los OVNIs y de tener el alto honor de ser invitado a disertar sobre el tema ante la Cámara de los Lores británica, los nuevos hechos surgidos no han hecho más, repito, que ir afirmando aquella primera intuición.

En la prehistoria del fenómeno sólo se hablaba de "platillos volantes" (Flying Saucers). Así bautizó el fenómeno Kenneth Arnold... como veinte siglos antes lo había bautizado Plinio el Viejo con otro símil familiar: Clipeus Ardens (el clipeus era el escudo redondo de las Legiones romanas).

Pero entonces aun no se hablaba de aterrizajes (Encuentros Cercanos del Tercer Tipo: CEIII, según la clasificación Hynek), de ocupantes y mucho menos de abducciones. En la oleada francesa de 1954 se empezó a hablar de aterrizajes, pero las abducciones no empiezan a aparecer hasta los casos de Antonio Villas Boas y el matrimonio Hill.

El estudio en profundidad de las abducciones, al que me dedico desde hace varios años (estoy además en contacto con los primeros especialistas americanos, como son Budd Hopkins y el Dr. John Mack) me han llevado a estar convencido de que éstas son hechos reales, entendiendo por reales que suceden en nuestro espacio-tiempo. Las concordancias que existen entre los relatos de todos los abducidos -recuperados mediante hipnosis regresiva-, tanto en cuanto a lo que les sucedió y les hicieron cuando estuvieron a bordo de la nave, como en la descripción de sus captores -siempre enanos macrocéfalos de cabeza enorme y piriforme, de grandes ojos negros sin pupilas y ausencia de pabellón auricular, nariz y labios finísimos, con un cuerpo enclenque y unos brazos muy largos terminados por cuatro dedos afilados-; que estos relatos se repitan una y otra vez, por parte de personas que no se conocen entre si, que eran escépticas ante el fenómeno OVNI y que proceden de lugares muy distantes y distintos, me afirma en la realidad de estos episodios. Incluso el psicólogo Alvin H. Lawson, que indujo mediante hipnosis algunas abducciones imaginarias en estudiantes, admite que algunas son reales.

Y detrás de ellas se oculta una realidad inquietante. En todas las abducciones el énfasis se pone en el examen "físico" de los abducidos, y especialmente en los aspectos genéticos y sexuales. ¿Que se proponen con ello?. ¿Acaso un hibridación entre ellos y nosotros?.¿ Y si ya, en parte, la hubiesen conseguido?... Sólo el tiempo lo dirá.