RAYOS GLOBULARES
Descripción de algunas de sus características

 

Casi todos los meteorólogos y físicos que hablan de rayos siguen la exposición de Aragó, (1) que vamos a exponer muy brevemente.

 

RAYOS DE PRIMERA CLASE

Son un trazo, un surco de luz muy estrecho, muy delgado, muy preciso en sus bordes. No son ni siempre blancos, ni siempre del mismo color. A pesar de su increíble velocidad no se propagan en línea recta. Normalmente, por el contrario, serpentean y dibujan en el espacio ramificaciones muy complicadas.

 

RAYOS DE SEGUNDA CLASE

La luz de los rayos de segunda clase, en vez de estar concentrados en trazos casi sin grosor aparente, ocupa espacios inmensos. No tiene ni la blancura ni la vivacidad de luz de los rayos anteriores. A veces su color es un rojo muy intenso. Otras veces dominan el azul o el violeta.

Estos rayos en otras ocasiones no parecen iluminar nada más que el contorno de las nubes de las que emanan. A veces su viva luz abraza toda la extensión superficial de esas misma nubes y además parece salir de su interior.

 

RAYOS DE TERCERA CLASE

Estos rayos difieren de los de las primeras clases por la duración, la velocidad y también por la forma. Todo el mundo ha señalado que el rayo lineal o fulgurante está netamente dibujado, que el rayo difuso tiene contornos mal definidos y no duran más que un instante generalmente muy corto. Los rayos de la tercera clase, al contrario, son visibles 1, 2,... 10 segundos y a veces durante muchos minutos.

Van de las nubes a la tierra lo bastante lentos para que el ojo los siga y aprecie su velocidad.

Los espacios que abarcan son circunscritos, netos, definidos y son de una forma que difieren poco de la esfera, aunque, de lejos, en proyección, esos espacios parezcan círculos de luz.

Dicho con más brevedad, estos rayos, que llamaremos esféricos o globulares, aparecen como globos de fuego.

De esta tercera clase de rayos es de la que nos vamos a ocupar en este artículo.

Muchas veces se ha dicho que algunas visiones de supuestos OVNIs podrían ser confusiones con rayos globulares.

Con el doble propósito de ver hasta qué punto puede ser cierto ello y para que el especialista o el aficionado al tema OVNI sepa distinguir tales rayos y no le den "rayo" por "ovni'', vamos a exponer algunas de sus características más habituales, haciendo especial mención de aquellos menos conocidos que han podido llevar a confusión.

Antes de continuar quisiera aclarar que no soy meteorólogo, ni físico de la atmósfera, y que no soy experto en el tema de los rayos.

Mi atrevimiento al tratar de él es debido a que infinidad de veces he tratado de que profesionales de la atmósfera me dieran datos sobre dichos rayos.

He consultado a físicos atmosféricos, a meteorólogos, a marinos y a otros profesionales relacionados con el tema, que siempre me han dado respuestas vagas y confusas, por lo que he llegado a la conclusión de que, a pesar de la enorme antigüedad del tema, que ya había sido ampliamente estudiado en el siglo pasado, no hay ideas claras, vulgarizadas, sobre este extraño fenómeno.

Buscando bibliografía me he encontrado con que es escasa, lo cual me ratifica en mi idea de que se trata de un tema casi desconocido.

Es muy posible que esté equivocado, de ser así rogaría a quien pudiera facilitarme datos, bibliografía u observaciones se pusiera en contacto conmigo a través de STENDEK. Muchas gracias.

Sólo me falta señalar, para acabar esta introducción, que Aragó no menciona un cuarto tipo de rayos muy importantes y que muchas veces son el origen de algunos rayos esféricos; se trata de los rayos en rosario, que a menudo se describen como un rayo ordinario, roto en un montón de "cuentas" resplandecientes, o bolas.

El aspecto es como el de unas cuantas cuentas de rosario brillantes que estuvieran unidas por algo invisible, de ahí su nombre, que es el mismo en francés foudres en chapelet, y en inglés bead lightning.

 

1. FUENTES DOCUMENTALES

El estudio que viene a continuación está basado en dos obras fundamentales.

La primera francesa, que figura en los archivos del CEI y que he podido leer gracias a la infatigable labor del matrimonio Redón; se trata de la obra «La foudre et sa forme globulaire. Exposé critique», cuyo autor es M.E. Mathias, y que fue publicado en 1935 por l'Office National Météorologique de France, un organismo del Ministerio del Aire de nuestro país vecino. (2)

La segunda obra es un artículo que conseguí del Centro de Investigación Lewis (Lewis Research Center) cuando mi trayectoria profesional me llevó a la toma de contacto con la NASA, de quien depende dicho Centro. Se trata de «Ball Lightning Characteristics», cuyo autor es el Dr. Warren D.Rayle y fue publicado en 1966. (3)

A los lectores de STENDEK, interesados en este tema, les aconsejo lean, o relean, el artículo de Sebastián Robiou Lamarche, «Posibles ambigüedades sobre OVNIs» publicado en el nº 11 de STENDEK (4) donde se hacía un magnífico resumen vulgarizado de lo que son los rayos globulares, exponiendo casos verdaderamente extravagantes de su comportamiento; y el trabajo de Julián Majewki titulado «El aire cambiado cerca de la superficie del OVNI», (5) publicado en el nº 24 de STENDEK.

Para los que quieran profundizar más en este tema diré que la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos ha publicado dos bibliografías completas sobre este tema.

Para acabar tan sólo quiero mencionar un detalle cuyo valor es meramente personal; se trata de que el primer contacto con las características de los rayos globulares fue a través de las fotocopias de un libro que me trajo mi buen amigo David G. López; a partir de aquel artículo fuimos encontrando más referencias cuyo estudio nos llevó a elaborar una pequeña teoría que llamamos de los «plasmoncitos» que, a pesar de haber leído muchas más, sigue siendo vigente y se confirma cada día. Gracias David.

 

2. CARACTERÍSTICAS DE LOS RAYOS GLOBULARES

 

2.1. Frecuencia de observación y de ocurrencia

Siempre hemos considerado el rayo globular como un extraño e infrecuente fenómeno; sin embargo veamos lo que nos dice el Dr. Warren D. Rayle al respecto:

«Los resultados revelan inmediatamente que los rayos bola, tal como los hemos definido aquí, no son especialmente raros.
El número de personas que informan de la observación de rayos bola es del 44 % del número de informes sobre la observación del punto de impacto en tierra de un rayo ordinario.
(6)
Los observadores de rayos en rosario son menores, alrededor del 27 % del número de observadores de los puntos de impacto de los rayos ordinarios».
(7)

El Dr. Warren ha obtenido estos datos a partir de una encuesta realizada entre 4.400 empleados de NASA. Si tenemos en cuenta que los números dados se refieren a las observaciones, convendría tener en cuenta la probabilidad de observación; es evidente que los rayos en rosario, por suceder en lo alto, son mucho más probables de ver que los puntos de impacto en tierra o que el rayo en bola.

Estimando un coeficiente de observabilidad, es decir, la probabilidad de que una vez que se ha producido el fenómeno además sea visto, llega a los siguientes sorprendentes, al menos para mi, resultados:

« . . . la frecuencia de ocurrencia de los rayos bola puede estimarse entre 0.1 y l veces la frecuencia de los rayos ordinarios que caen al suelo. Los rayos en rosario puede estimarse que ocurren menos de 0.003 veces que los ordinarios. . .»

He aquí la sorpresa, los rayos bola son muy frecuentes.

Mucho más que los rayos en rosario. Por cada diez rayos ordinarios se da más de un rayo esférico.

Este hecho nos hace ver el fenómeno con una nueva perspectiva. Las frases tales como "extraño fenómeno", "raro", "que se da pocas veces", dejan de tener sentido y nos los sitúan más cerca de ser la explicación a algunos de los OVNIs difícilmente explicables.

 

2.2. Duración de los rayos bola

Veamos lo que dicen algunos de los expertos:

- La encuesta del Dr. Warren llega a la siguiente conclusión: La duración más frecuente de la observación se sitúa entre los 5 o 6 segundos, de donde es deducible que la duración del fenómeno es algo mayor. Hay bastantes informes con duraciones de más de 30 segundos.

- McNally (8) nos dice que la duración media es de 4 segundos.

- Stekol'nikov y A.A. Worobiow (9) dicen que el tiempo de duración varia desde fracciones de segundo hasta varios minutos.

- E. Mathias nos dice: «. . . duran desde algunos segundos hasta 20 minutos . . .».

Antes de seguir adelante quisiéramos destacar el hecho de que Warren y McNally nos dan valores medios obtenidos de sendas encuestas y que no son los valores extremos del espectro.

Stekol'nikov y A.A. Worobiow y E. Mathias nos dan un espectro cualitativo basado en las observaciones recogidas por físicos anteriores a ellos, de principios de siglo o del siglo pasado; por ello pensamos que los valores máximos que dan hasta 20 minutos sí que es un valor tope correspondiente al valor máximo de los que ellos tienen noticia.

 

2.3. Diámetro de los rayos bola

- El Dr. Warren D. Rayle nos dice: una media de 14 pulgadas (35'56 cm).

- McNally: media de 10 pulgadas (25'4 cm).

- Stekol'nikov: entre 10 y 12 centímetros.

- E. Mathias: basando en informes de estudios anteriores elabora la siguiente curva:

Puede observarse que el 25 % de los casos tienen un tamaño comprendido entre los 20 y los 30 cm., los hay mucho más pequeños y mucho más grandes, llegándose hasta los dos metros de diámetro.

 

2.4. Formas principales

- El Dr. Warren D. Rayle y McNally sólo hablan de formas esféricas o casi-esféricas.

- E. Mathias dice: «. . . la forma realmente esférica es excepcional; se alcanza en estado de reposo, el movimiento de traslación ovaliza la esfera a causa de la resistencia del aire, de modo diferente según la velocidad. . . alcanzan la forma de esfera, elipsoide, huevo, etc. La realidad es aún más complicada.
Ciertos globos tienen un apéndice caudal de forma variada, luminosa o humeante, sencilla o múltiple, permanente o intermitente. Algunos se acompañan de una vela de vapor más o menos densa, a veces rosada, que puede desaparecer súbitamente, en un momento dado. . . La persistencia de las impresiones luminosas en la retina les da apariencia de cohetes, o de relámpagos, o de lenguas de fuego».

- El profesor Galli, (10) según cita E. Mathias, describe rayos cósmicos prismáticos y aplastados.

- Stelkol'nikov: forma de bola o pera.

 

2.5. Color

- El Dr. Warren D. Rayle nos dice: «los colores favoritos son el naranja y el amarillo, a menudo en combinación con otros».

- McNally añade que hay un gran número de blancos, azules o blanco-azulados.

- En el año 1935, debido a una curiosa teoría sobre el origen de los rayos globulares, muchos autores dividían estos en puros e impuros; siendo aproximadamente la mitad de cada clase. Citando estadísticas del profesor Galli, E. Mathias nos dice:

- Del 50 % de los puros:

68% son rojos
21% amarillos
7,8% anaranjados
3,2% blancos

- Entre los impuros tenemos:

50% azules. El resto forman un grupo con colores verdes, blancos,violetas, blanquiazules, . . . etc., sin que nos den cifras de ocurrencia.

Hay un 11% del total de los casos que presentan más de un color, dentro del mismo rayo globular. Las mezclas más habituales son verde con zonas rojas y amarillas, naranja con manchas rojas, rojo y blanco, amarillo y blanco, azul y blanco; además, con menos frecuencia, se dan muchas combinaciones.

Nos quedan unos pocos que son los totalmente negros, los blancos sin luz propia, los blancos deslumbrantes; los que están revestidos de una nube y se presentan como un humo con o sin luz interna, los amarillos oro, etc.

- Sebastián Robiou nos habla también de «aspecto de objeto quemado» y de «apariencia sólida con una superficie reflexiva».

 

2.6. Olor

E. Mathias nos dice: «ciertos rayos no tienen olor. Cuando lo tienen, los testigos están de acuerdo en asimilarlo al del azufre quemado (SO2), al de la pólvora quemada, o hablan de un olor nauseabundo (H2S)».

 

2.7 Movimientos

Según los encuestados del Dr. Warren D. Rayle, la velocidad máxima estimada por ellos fue:

- el 70% por debajo de los 35 km/h.
- el 17% por debajo de los 100 km/h.

La velocidad mínima fue:

- el 14% por debajo de los 8km/h.
- el 86% por debajo de los 25 km/h.

El 54% de los testigos informaron de movimiento horizontal, sólo el 19% de movimiento vertical. El movimiento de la bola es aparentemente menor que la velocidad del viento. En muchos casos se movían en contra del viento.

El 36% de los observadores hablan de un movimiento de rotación (spin).

- Sebastián Robiou también nos informa del movimiento rotacional.
- Erik Bergaust
(11) dice: «. . . tienen tendencia a seguir a los coches y a los aviones».
- E. Mathias, a lo largo de su obra insiste en que la mayor parte de las veces el movimiento es horizontal ondulante.
Cuando es vertical, tanto en el caso ascendente como en el descendente, se suelen estabilizar y tomar un movimiento horizontal a 1, 2, 3 metros del suelo.

«La observación muestra excepcionalmente, en el caso de tempestades horribles, globos que salen del suelo y comienzan a rodar por la superficie del mismo antes de elevarse en el aire».

«Aquellos que nacen de un rayo lineal descendente, después de haber caído más o menos rápidos de las nubes a tierra, se paran a pocos metros del suelo por encima de la superficie, y allí flotan libremente. Luego, pero raramente, ellos se quedan inmóviles durante algunos instantes; más a menudo, se mueven, lenta o rápidamente. Algunas veces su marcha parece dudosa y cambia constantemente como si buscasen su camino. Ocurre que un globo, inmóvil algún tiempo, toma bruscamente su curso, o cambia de dirección en ángulo recto, o retrocede bruscamente sobre sus pasos. Como estas esferas emiten a menudo durante este tiempo un sonido grave, se ha comparado frecuentemente su paseo caprichoso al de un insecto zumbador».

«Su movimiento tan pronto es una traslación como una rotación, o una combinación que intercambia constantemente esos dos movimientos».

Para acabar con estas menciones literales de E. Mathias quiero recordar que el texto está escrito antes de 1935, cuando aún no había nacido el "platillo volante".

 

2.8. Brillo

El Dr. Warren nos informa de que el 60% de sus encuestados responden que el brillo es lo suficientemente fuerte como para verse a la luz del día, el 11% que era tan brillante como un rayo ordinario y el 6% respondieron que se verían a duras penas a la luz del día.

Recordemos que E. Mathias nos dice que los hay totalmente negros, otros son opacos, otros vestidos con nubes dentro de la cual se ve un brillo apagado. (12) Tambien los había con un brillo metálico.

 

2.9. Sonido

Casi el único que hace mención de este dato es E. Mathias. Algunas de sus observaciones las hemos descrito en el apartado 2.7.: «un sonido grave. . . ». En otra parte de la obra dice que muchos de ellos aparecen y se desvanecen sin ruido y que, por contra, otras veces explotan violentísimamente, con ruido similar al que producen los rayos ordinarios.

 

3. RAYOS GLOBULARES EN EL AGUA

El fenómeno de los rayos globulares no sólo se da en tierra, sino que también ocurren en el mar y en los ríos. Vamos a describir un caso, extraído de E.Mathias, para hacernos una idea de lo que cabe esperar respecto a su comportamiento.

En Lauxale un rayo globular atravesó, entre dos aguas, un río «tan grande como el Gironde», volvió a salir, por la orilla opuesta, y terminó explotando en un campo de trigo próximo.

En el epílogo de su obra, E. Mathias dice: «otros casos, muchos más raros, pero también mucho más interesantes, son aquellos de rayos bola muy grandes, que salen del mar o que descienden de las nubes y penetran profundamente en el mar».

 

4. RAYOS GLOBULARES EXCAVADORES

Seguimos a E. Mathias:

«En este caso, los rayos globulares giran muy rápidamente, como una peonza, en torno a un eje vertical o sensiblemente vertical, pero sometido a un fenómeno de precisión y cavan la superficie del suelo, como una fresadora, haciendo agujeros circulares muy regulares, cilíndricos, a menudo equidistantes unos de otros e idénticos si la velocidad de rotación es constante, sin embargo los agujeros se acercarán cada vez más disminuyendo su radio si la velocidad de rotación disminuye».

«A veces, los rayos globulares excavan surcos horizontales, llanos o profundos cortos o largos».

 

5. ALGUNAS OBSERVACIONES

Con lo dicho hasta aquí acabamos la descripción de las características fundamentales de los rayos globulares. Hay casos particulares, sumamente sorprendentes, que no vamos a mencionar, pues nos alargaríamos demasiado.

Como recordatorio mencionaremos que hay casos en que el rayo globular se rompe en varios otros, que "chupan" el tejado de cinc de una iglesia, o el revestimiento, del mismo metal de una cruz; que atraviesan un cristal, a través de un minúsculo agujero, sin romperlo, que han entrado en la carlinga de un avión, etc.

A modo de tributo a E. Mathias, quisiera señalar que al final de su libro dice que los rayos globulares marinos podrían destrozar barcos, aunque, por suerte, ello nunca había sucedido. Por desgracia y como confirmación de sus temores hoy en día ya ha ocurrido.

Tengo en mis manos el nº263 de la famosa revista Nature, de Septiembre de 1976; (13) en la sección de correspondencia se cuentan nada menos que ocho casos similares a este:

Vemos que los rayos esféricos encajan en las características de muchos de los casos reportados como OVNIs; por ejemplo, las bolas de fuego vistas por Thor Heyerdal en el viaje de la Kon-tiki, o incluso el caso nº 9 del catalogo de OVNIs de Jacques Vallée publicado en su libro «Pasaporte a Magonia», (14) que dice:

«12 de Noviembre de 1887. 24h. Cabo Race (Océano Atlántico).
Una enorme esfera ígnea fue vista salir del mar por varios testigos desde el barco
Siberian. Se elevó hasta 16 mts. de altura, voló contra viento, se acercó al buque y después "partió como una exhalación" hacia el Sudeste. Duración: 5 minutos».

Quizás Vallée al clasificarlo como OVNI lo hace porque tiene más datos en sus manos; pero con este resumen puede encajar perfectamente en las características de un rayo globular marino saliendo del mar bastante típico. Lo único que podría invalidar la hipótesis de "rayo" es la velocidad de partida, suponiendo que, efectivamente, fuera muy rápida y no se tratase de un alejamiento acompañado de una contracción por enfriamiento, lo que podría engañar al observador.

Para terminar quisiera hacer una pequeña aportación original a todo lo expuesto. Hasta ahora, a lo largo de este trabajo me he limitado a copiar lo que otros autores, mucho más doctos que yo, han escrito.

Lo que viene a continuación es de mi única responsabilidad. Si algún mérito tuviera sería debido a ellos que me han inspirado, pero cualquier error o inexactitud es únicamente culpabilidad del que esto escribe.

 

6. LOS RAYOS GLOBULARES EXCAVADORES COMO EXPLICACIÓN
DE LOS "NIDOS DE OVNIs"

Las líneas que van a continuación no pretenden ser la explicación de TODOS los "nidos de OVNIs", sino tan sólo de algunos de ellos.

Volvamos al apartado 4, donde hablábamos de rayos excavadores y ahora pensemos en una de las bolas que cita E. Mathias, dotada de un fuerte movimiento de giro y con una cierta precesión.

Su comportamiento será idéntico al de una peonza de aquellas con las que jugábamos de niños. Recuerden, a veces la punta de acero se quedaba quieta en el suelo, otras describía pequeños círculos en espiral que se iban abriendo según perdía energía. Volvamos a nuestra "bola" dotada de una gran velocidad de giro y de cierta precesión.

Si el rayo es seco tendrá un fuerte poder perforante y realizará la tarea de fresado descrita en 4. Si el rayo esta vestido el vapor de agua que lo rodea actuará de amortiguador e impedirá la perforación de hoyos profundos; al igual que el trompo, primero permanecerá prácticamente estático en un punto, luego empezará a describir un pequeño círculo que se irá agrandando poco a poco.

La superficie de contacto del rayo con la tierra no será puntual, como en el caso del trompo, sino que será bastante más grande, por lo que es muy probable que un surco se solape sobre otro y el resultado final de todo el proceso sea una superficie circular aplastada. El final más probable del rayo será la explosión una vez que su energía haya disminuido.

Dentro del círculo "barrido" por el fenómeno, la superficie podrá mostrar diversos aspectos, dependiendo de la energía y de la cantidad de agua que lleve.

Si es muy duro la tierra puede haber sido arrancada como si se hubiera pasado un cepillo rotatorio de púas metálicas.

Si es muy blando la hierba estará simplemente aplastada, mostrando siempre el mismo sentido de rotación.

Entre ambos extremos cabe todo un abanico ilimitado de posibilidades: raíces de las hierbas arrancadas y chamuscadas por fricción del rayo con la tierra; hierba cortada y mezclada con la tierra; hierba y tierra quemadas; hierba quemada y tierra fresca ... etc.

 

7. EPILOGO

Espero que todo lo dicho nos permitirá saber distinguir mejor entre lo que se trata de un fenómeno natural muy frecuente, como es el rayo bola, del más escurridizo fenómeno OVNI.

Se que a los "misteriófilos", que por desgracia tanto abundan en este mundillo de paranoicos, no les gustará lo aquí dicho.

Confío, sin embargo, en que a los pocos que cuerda y desapasionadamente estudian el fenómeno ovni, les sirva de alguna utilidad; quizás para explicar ciertos "nidos", tal vez ciertos ovnis submarinos, etc. etc.

En unos días de fuerte tormenta y aparato eléctrico, Enero de 1978.

 

FÉLIX ARES DE BLAS

 

P.D.

Cuando este trabajo ya estaba a punto de pasar a la imprenta, me llega una sugerencia de Mª. del Carmen Tamayo que, por su indudable interés, trataré de exponer lo mejor que pueda.

Se trata de saber si para que ocurra el rayo globular el tiempo debe ser tormentoso.

La respuesta es que no, que se dan casos de rayos globulares en días perfectamente limpios, sin ninguna nube y totalmente alejados de una tormenta.

Concretamente, la mejor foto que yo he visto fue tomada un luminoso día de verano.

No obstante, sí que parece que durante las tormentas son más frecuentes.

E. Mathias no hace referencia a este punto, pero de la lectura de su obra se desprende que la mayor parte ocurren durante las tormentas, aunque no es la única posibilidad.

El Dr. Warren D. Rayle dice que de 112 casos tabulados, 28 ocurrieron al empezar la tormenta, 47 en mitad de la misma, 16 al acabar y 6 dicen que no había ninguna relación con la tormenta; 14 no responden.

 

NOTAS

(1) François Aragó. «Oeuvres completes. Notices scientifiques». París. Legrand, Pomey y Crouzet Libraires-Editeurs.

(2) E. Mathias. «La foudre et sa forme globulaire. Exposé critique». Memorial de L'Office National Meteorologique de France. París, 1935.

(3) Warren D. Rayle. «Ball lightning characteristics» Lewis Research Center. NASA. -TN-D-3188.

(4) Sebastián Robiou Lamarche. «Posibles ambigüedades sobre OVNIs» . Revista STENDEK nº 11.

(5) Julián Majewki «El aire cambiado cerca de la superficie del OVNI». Revista STENDEK. nº 24.

(6) Recordamos a los lectores que hay dos tipos de descargas, las que van de la nube hacia la tierra y las que salen de la tierra y van hacia las nubes. Recuerden también que cuando la chispa salta entre dos nubes recibe el nombre de relámpago.

(7) El punto de impacto es el lugar donde el rayo toca tierra. Es frecuente que en dicho lugar aparezcan rayos bola.

(8) McNally, J. Rand, Jr., «Preliminary Report on Ball Lightning». Paper presented at the second Annual Meeting. Div. of Plasma Physics, Am. Phys. Soc. Gatlinburg, Tenn. Nov. 2-5, 1960.

(9) Stekol'nikov, I.S. «Study of Lightning and Lightning Protection.» Trans. Nº. JPRS-29,407 (TT-65-30639), Join Pub. Press Service 1965 (citado por Julián Majewki y por Warren D. Rayle).

(10) «Effetti dei fulmini glubulari sull'uomo e sugli anímale». Estrato dalle Memoria de la Pontif. Accad. Rom. de i Nuovi Lincei. 1914.

(11) Erik Bergaust. «OVNIs, campos eléctricos y bolas de fuego»: Revista «ALGO» nº 208, Barcelona 1972.

(12) Al respecto de posibles bolas revestidas con una nube de aspecto nuboso véase: Félix Ares de Blas y Mª Carmen Garmendia. «Reflexiones en torno a las observaciones de OVNIs en 1950». Revista STENDEK nº27 (Marzo 1977).

(13) I. Ginsbug H. y W.L. Bulkley. «Ball lightning». Sección de correspondencia de «Nature», Vol. 263. Sept. 1976.

(14) Jacques Vallée. «Pasaporte a Magonia». Plaza & Janés.