César
empieza su tercera temporada en el Zaragoza. ¿Con
qué ilusiones?
Bufff... Si esta temporada no
tenemos ilusiones, no sé cuándo las vamos a tener.
Tenemos una buena base del año pasado y el anterior,
aunque las cosas han cambiado mucho desde que
vinimos a Boltaña por primera vez. Tenemos Pavones,
los Zidanes también están viniendo. Todo va por un
buen camino y todo el mundo transmite mucha ilusión.
Confiamos en devolver a la gente ese sentimiento
repitiendo lo del año pasado y, por qué no,
aspirando a cosas más importantes todavía.
¿Tiene la sensación de que este
año se puede luchar por cosas que antes eran
impensables para el Zaragoza?
Sin duda. El equipo se está
reforzando con gente de calidad, experiencia y
ganadora. Ya el año pasado estuvimos en la cuarta
plaza, e incluso tercera, muchas jornadas. Eso
contribuye a que tenemos una base con esa
experiencia y que es reforzada por los nuevos. El
club tiene la idea de engrandecer el proyecto, pero
hay que tener calma y pensar que las cosas no son de
hoy para mañana.
¿Imaginaba un salto cualitativo
del club tan grande en apenas dos años?
Uno siempre va ilusionado a un
lugar nuevo y sueña con un nuevo proyecto, pero la
verdad es que toda la estructura del club ha
cambiado mucho.
El crecimiento no para.
El año pasado ya hicimos una
bonita apuesta por el buen juego, que se vio
refrendada con resultados. En teoría, debemos
mantener esa línea y ampliarla, pero hay que
confirmarlo en el campo. Hay más competencia en el
equipo y ese debe servir para que aspiremos a las
cotas más altas.
¿Ve al Real Zaragoza en camino de
ser una alternativa al Barcelona y al Madrid, al
nivel del Sevilla y el Valencia?
Es nuestro deseo, pero todo
lleva su tiempo. El Valencia lleva muchos años y el
Sevilla también ha dado los pasos poco a poco hasta
que este año ha entrado en Champions. Hay que ir sin
pausa pero sin prisa. Debemos exigirnos, pero somos
conscientes de que otros equipos también se están
reforzando mucho.
¿Los sueños pasan por la
Champions o ganar un título?
Hay que empezar a pensar que
esos son los objetivos del Zaragoza a día de hoy.
Pero lo difícil no es llegar, sino mantenerse. La
exigencia desde el primer día se ha elevado y habrá
que saber aguantar los momentos de presión que
llegarán. Eso diferencia a los equipos grandes de
los demás. ¿Sueños? No vamos a decir que no a nada,
nosotros tenemos que luchar por todo. Lo primero, la
Liga. Lo segundo, la Champions. Y así, sucesivamente
hasta que no podamos más. No hay que hablar tanto
porque es una forma de autopresionarnos, es mejor
estar tranquilos e ir paso a paso.
¿Quedarse fuera de Europa sería
un fracaso?
Todo es relativo y depende
también de los demás. Si otros no lo hacen bien y
nos quedamos fuera, no habrá sido un buen año,
claro. Y en comparación a la anterior, sería muy
mala. Quizá te quedas fuera de Europa, pero ganas un
título. Ya veremos.
A priori, parte como titular
indiscutible, ¿no?
No, no. El que se siente
titular indiscutible tiene un problema. Primero,
para sí mismo, porque tiene la sensación de no
trabajar para nada. Tengo dos compañeros estupendos.
Miguel está en un buen momento y Zapa también ha
comenzado muy bien, así que todos vamos a luchar por
hacernos un hueco y ayudar al Zaragoza.
¿Seguirá vistiendo su camiseta
rosa?
Sí. Aunque tengo alguna
sorpresa preparada (risas).