Iker y César, historia de una
rivalidad
07/06/2007 JUAN PABLO MONTANER (Diario Deportivo
EQUIPO)
No hay rencor
aparente entre ambos, pero cada vez que enfrente se
planta el Real Madrid, César quiere superar al
portero que le cerró la puerta
Basta con recordar los saltos de alegría que pegaba
César Sánchez en el 6-1 al Real Madrid en La
Romareda del año pasado para saber que algo existe
entre el meta aragonés y el conjunto blanco y su
arquero Iker Casillas. Aquello se puede considerar
como una especie de venganza personal –no culminada
posteriormente con la conquista de un título en el
Santiago Bernabéu–, un momento inolvidable en el que
César se sacó una espina que tenía clavada muy
adentro desde hace muchos años.
Concretamente desde el año 2000, cuando el actual
portero del Real Zaragoza recaló en la entidad
blanca procedente del Real Valladolid. Etapa que
inicio repleto de ilusiones y esperanzas pero en la
que un emergente arquero nacido en Móstoles le cerró
el paso apoyado en sus buenas actuaciones y el
importante influjo de la prensa madrileña. Comenzó
para él una etapa en la que se tuvo que resignar a
vivir eternamente a la sombra de Iker Casillas,
pasando noches de Copa entre algún que otro puntual
escarceo en Liga.
César no está para venganzas a estas alturas, pero
sí que busca una victoria para enterrar un poco más
abajo la final de la Champions en Glasgow en la que
Casillas le robó el protagonismo o sus derrotas
coperas en el ‘Centenariazo’ o el ‘Galacticazo’. Lo
único que quiere es demostrar que pudo jugar mucho
más en el Real Madrid. Nada más.