César Sánchez: “Me encantaría retirarme aquí”
El
meta del Real Zaragoza, en un gran momento, subraya
la calidad y el futuro de la plantilla: “Los grandes
equipos se hacen a partir de grandes grupos y éste
es increíble”
Ha vuelto el
mejor César.
Yo no me he ido nunca. Todo es una cuestión de tener
suerte o no. Lo importante es hacer bien tu trabajo
o, al menos, intentarlo. Parece que los porteros
pasamos inmediatamente de estar mal a estar arriba y
no debería ser así. Simplemente, hay que trabajar y
hacerlo lo mejor posible.
Es un hombre de
palabra. Prometió levantarse tras aquel gol de
Angulo y ha cumplido.
El fútbol tiene estas cosas. En mi posición siempre
hay altibajos y tienes la sensación de estar en una
montaña rusa. Un día, el equipo pierde, parece que
todo es un desastre y se empieza a dudar de ti. Al
día siguiente, haces una buena parada o tres
partidos buenos y parece que eres inexpugnable.
Estoy acostumbrado, sobre todo para afrontar los
malos momentos que han venido y que vendrán. Hay que
levantarse con más fuerza y aprender de los errores.
No es muy
habitual reconocer los propios errores.
A estas alturas, ya no me tengo que esconder de nada
ni de nadie. Cuando cometo un error no tengo que
esperar que nadie me salve o me excuse. Lo paso mal,
pero ha de servir para trabajar y solventar ese
fallo. Es mucho más importante eso que decir “bueno,
como nadie ha visto que he cometido un error, a ver
si escapo de esta”.
El equipo encaja
menos ahora, pero también marca menos. ¿Hay
relación?
Pues no lo sé. Nuestro estilo sigue siendo igual. A
excepción de aquellos partidos al principio de
temporada en los que nos marcaron tres goles, nos
hemos mantenido bastante regulares en la actitud
general del equipo. Ahora no estamos en buena racha
de cara al gol, pero estoy seguro de que no pasará
muchas veces lo que pasó el domingo, cuando no
marcamos a pesar de que tuvimos muchas ocasiones.
¿Qué balance
hace de la primera vuelta?
Acabo de ver la clasificación en EQUIPO y los que
están delante de nosotros son conjuntos con bastante
presupuesto y que tienen que estar arriba. Es la
Liga más difícil de los últimos diez o quince años
que yo recuerde y todos los equipos grandes están
ahí. En otras épocas, con 31 puntos, el Zaragoza
estaría mucho más arriba, pero este año es mas
difícil, aunque también más atractivo. Estamos a
cinco puntos de los puestos más nobles con toda la
segunda vuelta por delante y eso lo hubiéramos
firmado todos a principio de temporada. El equipo no
debe renunciar a nada por espíritu y porque no ha
sido inferior a nadie en cuanto a juego y actitud.
Por todo eso hay que estar esperanzado de cara al
futuro.
También es mala
suerte entonces. Los grandes no fallan justo cuando
el Zaragoza está arriba.
Pero eso nos debe servir como automotivación y para
no rajarse ni conformarse. Seguro que este Zaragoza
va a ir hacia arriba porque va a haber duelos
directos ante los de arriba en los que tendremos que
dar la talla, como se ha hecho hasta ahora con los
grandes, a excepción del día del Madrid, cuando no
estuvimos a la altura que todos hubiésemos deseado.
Más allá de la
clasificación, lo importante es que la gente ha
recuperado la licencia para soñar...
Pero soñar también significa mentalizarse de la
responsabilidad que conlleva vender ilusión y luego
no estar a la altura. Hay que intentarlo y luego
saldrán mejor o peor las cosas. Yo, por ejemplo, me
fui muy contento con el equipo el pasado domingo. No
entró el balón, pero no pasó nada porque vi al
Zaragoza de los dieciocho partidos anteriores, quizá
a excepción del partido ante el Madrid.
¿Y cómo analiza
su rendimiento?
No me gusta hablar de mí mismo, pero lo importante
es estar a un buen nivel físico y mental. La
experiencia siempre te ayuda a llevar mejor los
malos momentos y a tener una actitud más positiva.
Lo único que quiero es que se valore mi trabajo en
cuanto a actitud y a darlo todo.
¿Tiene una
espina clavada con la Copa?
Para nada. Soy un privilegiado por haber jugado tres
finales. He perdido las tres, no me duele decirlo,
pero espero jugar muchas otras y no perderlas. Pero
si las tengo que perder, estaré orgulloso de haber
llegado. Para mí es un reto y como tal, soy
consciente de que tengo que probarme a mí mismo. En
el fútbol no puedes decaer porque, si lo haces,
alguien va a venir y te va a pasar por encima.
¿Esta temporada,
la Copa puede convertirse en un elemento de
distracción?
La Copa no es un estorbo. Un equipo como nosotros,
que está en dos competiciones, no tiene que desechar
ninguna de las dos. Estoy convencido de que eso no
va a suceder y que el equipo lo dará todo en la Copa
para llegar lejos.
Hay quien le
cataloga como el mejor portero en la historia del
club.
No, no, no. Eso es mucho. No creo que merezca ese
honor. Zaragoza es tierra de grandes porteros y yo
llevo sólo año y medio aquí. No hay que exagerar.
Pero se le ha
tomado cierto cariño. Apenas una semana después de
llegar a Zaragoza, usted decía que casi se sentía
como un aragonés más.
Es que la gente aquí es muy simpática, muy maja y te
hace estar a gusto. Yo llegué a Madrid de un sitio,
Valladolid, donde todo era muy familiar, como aquí.
Pero estar cinco años años en Madrid te hace perder
un poco en familiaridad. Fíjese, me sorprendió
mucho, por ejemplo, el ambiente que había el año
pasado en la cena de Navidad. Era increíble, se
abrazaban todos ya fueran jugadores o dirigentes.
Villancicos, todos juntos tomando algo... Increíble.
Luego está la ciudad. Aquí, preguntas por una calle
y en vez de decirte por dónde se va, cogen y te
llevan ellos mismos.
¿Le gustaría
retirarse aquí?
No me importaría en absoluto. Es una ciudad
magnífica para vivir, mi familia está encantada y
eso es muy importante. Parece un tópico, pero le
puedo decir innumerables casos de gente cuya familia
no se adapta a un lugar y acaba teniendo problemas
que afectan a su juego y a todo. En mi caso es al
contrario. Estoy completamente integrado en la
ciudad y sólo tengo ayudas por todos sitios. Eso me
encanta de Zaragoza. ¿Retirarme aquí? No tengo
ningún problema. Al contrario, me encantaría.
Tiene fama de
cachondo.
Eso es mentira (ríe), es una leyenda urbana. Todo el
mundo tiene su forma de ser y yo he pasado en el
fútbol por momentos buenos pero también por momentos
muy malos y siempre he intentado mantener una
actitud positiva ante todo. A veces lo consigues y
otras no, pero es importante tener alegría también
en la derrota, venirse arriba y ser uno mismo.
¿Para triunfar
hay que ser buena persona?
No creo. Yo esperé muchos años mi oportunidad hasta
que llegó y creo que se trata de una conjunción de
varios factores: algo de talento, algo de suerte y
más cosas. Soy de un pueblo pequeño y jamás pensé
que iba a jugar al fútbol como profesional, creía
que no pasaría de juveniles. Y aquí estoy. Mi madre,
por ejemplo, me dice que no tenía que haberme dejado
salir de mi pueblo a los 16 años porque lo pasamos
muy mal. Por eso le digo que no sabes por qué se
triunfa. He visto gente con mucho talento que no ha
llegado y al revés. La vida te lleva por un camino u
otro.