
Akita
Inu
"HACHIKO"
Desde hacía mucho tiempo, Hachiko iba solo a la estación a esperar a su dueño, un profesor de la universidad. El perro se presentaba puntualmente cada noche. El hombre y el animal volvían juntos a casa. Después de la muerte de su dueño, el perro siguió yendo a la estación durante diez años a esperar la llegada del tren. Al no ver a su dueño, se marchaba solo y triste, y volvía al día siguiente. Conmovidos, los empleados de la estación y los niños le daban de comer a Hachiko y le curaban las heridas cuando se peleaba con otros perros. Cuando murió le levnataron una estatua en la estación de Shibuya, en Tokyo. En esa misma estación nombraron a un akita inu jefe de estación honorario por un día, el del centenario de Yamamoto (una célebre línea de ferrocarril de Japón). La piel de Hachiko se conserva en el museo de Ueno, y se han editado libros infantiles que cuentan la historia del famoso perro.