Error de la voluntad libre
Hoy no tenemos ya compasión
alguna con el concepto de «voluntad libre»:
sabemos demasiado bien lo que es la más
desacreditada artimaña de teólogos
que existe, destinada a hacer «responsable»
a la humanidad en el sentido de lo teólogos,
es decir, a hacerla dependiente de ellos... Voy
exponer aquí tan sólo la psicología
de toda atribución de responsabilidad.
En todo lugar en que se
anda a la busca de responsabilidad suele ser el
instinto de querer castigar y juzgar el que anda
en su busca. Se ha despojado de su inocencia al
devenir cuando este o aquel otro modo de ser es
atribuido a la voluntad, a las intenciones, a
los actos de la responsabilidad: la doctrina de
la voluntad ha sido inventada esencialmente con
la finalidad de castigar, es decir, de querer
encontrar culpables. Toda la vieja psicología
de la voluntad, tiene su presupuesto en el hecho
de que sus autores, los sacerdotes colocados en
la cúspide de las viejas comunidades, querían
otorgarse el derecho de imponer castigos:
querían otorgarle
a Dios ese derecho... A los seres humanos se los
imagino «libres» para que pudieran
ser juzgados, castigados, - para que pudieran
ser culpables: por consiguiente, se tuvo
que pensar que toda acción era querida,
y que el origen de toda acción estaba situado
en la consciencia ( -con lo cual el más
radical fraude in psychologicis quedó
convertido en principio de la psicología
misma...) Hoy que hemos ingresado en el movimiento
opuesto a aquél, hoy que sobretodo nosotros
los inmoralistas intentamos, con todas nuestras
fuerzas, expulsar de nuevo del mundo el concepto
de culpa y el concepto de castigo y depurar de
ellos la psicología, la historia, la naturaleza,
las instituciones y sanciones sociales, no hay
a nuestros ojos adversarios más radicales
que los teólogos, los cuales, con el concepto
de «orden moral del mundo», continúan
infectando la inocencia del devenir por medio
del «castigo» y la «culpa».
El cristianismo es una metafísica
del verdugo...
Friedrich Nietzsche
"Los cuatro grandes errores"
*imagen: Antonio Saura_Crucifixión |