BASSHOLES REVISITED

 

 

El primer grupo en el que militó Don Howland fue en los Great Plains de Ohio, su base de operaciones habitual, y lo hizo como bajista. Pero si por algo se le conoce en la escena underground a este salvaguarda de la música más austera y descarnada de la América redneck, es por otras dos anécdotas de mayor enjundia:

  1. fue uno de los líderes de Gibson Bros, los auténticos inventores del moderno Blues Punk y
  2. su áspera a la par que infantilizada voz y su guitarra de pedernal hacen que Bassholes sea la banda definitiva y definitoria de dicho "movimiento".

Olvídate de Blues Explosion o de los aburridos revisionismos á lá Immortal Lee County Killers II, entes ambos que han perdido los papeles por completo, haciendo que cada nuevo producto sea de un histrionismo colosal. Lo cierto es que lo cocinado por Bassholes no tiene ni un ápice de insufrible aspaviento.

Don Howland

Don Howland siempre ha estado alejado de hacer algo aburrido (excepto en una ocasión) y cualquiera de sus obras puede ser escuchada en múltiples momentos de asueto sin peligro de lo que suele ocurrir con grupos cercanos a su mundo: sobreviene el aburrimiento y se echa un desganado vistazo a la colección de vinilos (o torre de CD´s) procediendo a la (lógica) sustitución entre bostezos del disco plomizo por el grupo acelerado de turno. Porque Bassholes son lo suficientemente amenos como para que no pasen sin pena ni gloria por el cerebro. Y el mayor mérito de esto lo tienen (como ya he dicho) la inconfundible voz de Howland y unos temas que recogen y endurecen los más variados estilos del folklore del Profundo Sur con una elegancia que en otras formaciones se me antoja menos acertada (pienso en Southern Culture On The Skids). A propósito de SCOTS: junto a Howland a la voz y guitarra editaron cuatro singles sin desperdicio (Nakema 7", Cockroach Blues 7", Tantrum 7" y Hell Blues 7") bajo el bizarro nombre de "Los Falanas" (un velado homenaje a la reinona de Las Vegas Lola Falana). Ojalá SCOTS conjuraran más a menudo algo cercano a las adictivas composiciones que fabrican en estos productos.

Bassholes tienen la friolera de 6 discos (uno de ellos doble y otro en directo), un EP básico para todo aquél que quiera saber que es eso del punk de garage y unos cuantos singles agrupados por fin en un CD. Don Howland dispone de disco a su nombre ("Land Beyond The Mountains", una obra que podría tomarse como un producto Bassholes con un sonido más limpio) y un puñado de colaboraciones con rockers de diverso pelaje: participó en la mejor obra de Cheater Slicks "Forgive Thee" (In The Red); fue miembro activo de Ego Summit (busca su espectacular LP "The room isn´t big enough", Old Age/ No Age, 1997) y es parte de Labiators. Además, como buen hiperactivo, no sólo ha grabado discos sino que ha escrito artículos para unas cuantas revistas y es profesor en una escuela de secundaria.

En el primer disco de Bassholes hay versiones de Alan Vega (Cry Baby Blues) y Willy Deville (It´s So Easy) junto a temas propios que devienen en acertados sucesores de los primeros singles. El batería en este y el siguiente disco es Rich Lillash, otro de los que estuvieron en una (la última) de las agitadas formaciones de Gibson Bros., pero el que lleva la batuta es Howland. Entre ambos fabrican un mejunje sonoro cercano a los negros sonidos que promete la sugerente portada mezclados con el escozor punk que sobrevuela cada uno de los surcos de "Blue Roots" (In The Red, 1993). Y si se hace tangible el sonido áspero impuesto por la grabación lo-fi que impregna de una u otra forma esta y sus siguientes obras no es por amateurismo, pues los músicos ya habían pisado estudios de grabación unas cuantas veces, sino que responde a una forma de hacer las cosas que se está perdiendo: la ausencia de producción enfrentada con el sentimiento desbocado. Desbordante emoción es lo que encontrarás en uno de los discos favoritos de McKinley "Jackknife" Richards.

Sube el cuentakilómetros en "House on Haunted Hill" (In The Red, 1995), un disco de ataque más a piñón fijo que el anterior. No dan ni una oportunidad para descansar, haciendo que el comprador masque un mazacote primario en cortas entregas de blues y hellbilly destripado hecho con sarna. Y con sorna, pues las historias firmadas por Howland son humorísticas viñetas de los paletos del profundo Sur, cercanas a la burricie mental de Antiseen o 9 Pound Hammer, cuando no le da por expeler desdichadas odas existencialistas como si de un vaquero sobre-intelectualizado se tratara.

"Deaf Mix vol. 3" (In The Red, 1997) sigue con la broma de anteriores entregas, con número en el título "para dar consistencia" a su obra. En este se permiten la portada más fea que he visto nunca, al estilo de las recopilaciones baratas de discotecón que se pueden ver en cualquier tienda de saldo. El problema es que lo de dentro es simbiótico del envoltorio: aburrido y obvio; hay demasiada dispersión en el disco, pareciendo una recopilación de malos hits (de ahí la portada). Escucharlo entero es aburrido, sí, a pesar de la canción hip-hop "Serena´s Song" y de la incorporación de Bim como segundo Basshole estable sustituyendo a un Rich que se casaba y dejaba la música. Lamont "Bim" Thomas es otra persona del estilo de Don, no puede parar quieto: participó en el disco que comenté antes de Cheater Slicks, también está involucrado en el curioso grupo This Moment In Black History y está a cargo del sello discográfico de Columbia Seldom Scene Records. Pero a pesar de la unión de estos dos grandes talentos, "Deaf Mix" no deja de ser palos de ciego...

Sin embargo en "Long Way Blues 1996-1998" (In The Red, 1998) recuperarán la calidad en un disco marcado por un trágico hecho que afectó al cantante: algunos de sus alumnos se vieron involucrados en un asesinato. La consecuencia de esto es que si en las obras anteriores ya se notaba la influencia de los primeros grupos siniestros, en "Long Way Blues" esta impregna cada surco casi como si fuera una declaración de principios.

¿Y qué decir de mi disco favorito del grupo?. ¿Que tamaña obra musical es definitivamente de la que menos han chupado los niñatos de la escena garagera actual (excepto, quizá, The Lost Sounds)?.

Mejor describirlo escuetamente con palabras ajenas: Velvet Underground meets Joy Division.

Precisamente un año antes habían machacado en un insuperable single editado por Seldom Scene "Interzone" de los Division y "Yeah heavy and a bottle bread" del cantamañanas de Bob Dylan: el folk rock y el pop oscuro, dos de los vértices musicales del amigo Don más reconocibles quedan representados así en un 7" de evocadora portada.

El refrán dice que si quieres caldo, toma dos tazas, pero el grupo nos regalará tres en 1998, un año frenético para el grupo y en el que se editará "When My Blue Moon Turns Red Again" (In The Red), doble disco que se convertirá en el más conocido del grupo. Como si de un grandes éxitos se tratara, regrabarán canciones de anteriores singles y LP´s con la ayuda de John Wahl (ex-Clawhammer), uno de los más extravagantes músicos del punk. Aunque el listado de temas es largo no cansa, pues escogen sin duda los mejores frutos cosechados y hay mucho y abundante, estructurando otro disco homenaje a uno de los pocos alicientes que tiene la cultura del país de Bush: su música. Entre mis temas favoritos están el retorcido "Microscope Feeling", diferente a la versión del single con April March (SFRI, 1997) o "Hell Blues", el aplastante mid-tempo que se transmuta en orgía noise.

El disco descubre unas tremendas composiciones beneficiadas por un sonido perfecto, y me hace sospechar que el grupo no es más conocido sencillamente por culpa de la nula promoción: ¡Bassholes es un grupo más minoritario aún que sus (difuntos) vecinos ´68 Comeback!.

Después de dos discos en los que se ha ofrecido un máximo, llega un período de agotadoras giras por USA y no será hasta el 2000 que se editará "The Secret Strength Of Depression" (Sympathy for the Record Industry). Sorprende el cambio de sello, pues Bassholes habían sido fieles a la Red de Larry Hardy desde su primerísima etapa, pero no impresiona tanto que la "fortaleza secreta de la depresión" sea un directo de 1997. Es el típico truco de grupo con el que contentar a los fieles sin estrujarse mucho el cerebelo. En concreto, este directo no pasa de poseer un sonido correcto, furibundo (como todos los discos en vivo) y su mayor aliciente es el de contar con temas nunca grabados en un estudio.

Don y Bim se tomarán una larga temporada sabática (en la que colaboran con otras bandas) y por fin es 2003 el año elegido para el regreso de un grupo que se echaba de menos. Y lo hará a lo grande: el doble single "Out In The Treetops" (Dead Canary Record) enseña la cara más afilada del dúo, con recreaciones asesinas de Stooges y Who o composiciones propias como "Life Goes On" que suenan cercanas a los temas de los dos primeros discos que más emocionaban. Definitivamente "Out in..." es un sabroso EP de garage que se hace corto, la perfecta antesala a la gran recopilación de singles y temas raros urdida por el sello Secret Keeper Records en 2004.

"Broke Chamber Music" se nutre de la época 1992-1994 y están (casi) todas sus primeras canciones: la furia y la mugre del debutante "98 Degrees in the Shade", el divertido tema utilizado en numerosas recopilaciones "Hokey Pokey", las primeras versiones de "John Henry", "20-20 Visions" y "Hell Blues" o canciones tan demenciales como "Hey O.J." (error imperdonable, se han olvidado de "Rout", la cara b de este 7") o "Call Me Green (I´m Schizophrene)", en la que el hijo de Howland aporrea (la batería) y canta de aquella manera. Una compilación necesaria con la música más cabezona y honesta que te puedas imaginar. Además, y aunque sea a tamaño microscópico, se incluyen las atroces, estupendas portadas originales de los singles.

Por si tamaña compilación no fuera suficiente buena noticia, Bassholes se sacan de la manga otro LP a finales de 2004 que ejercerá de resumen definitivo del grupo, demostrando que poseen un estilo definido, una "marca de fábrica" fácil de imitar pero no de igualar. El grupo es el mejor en lo que hace, como Lobezno, y eso se tiene que notar a la fuerza, incluso en un disco en el que colaboran unos cuantos músicos ajenos a la trayectoria de la banda, haciendo de "Bassholes" (Dead Canary Records) un compendio de poderosos medios tiempos bien ejecutados pero con pocos hallazgos. ¡Ah!, y para los que piensen que mezclar rock y política es anatema ahí está la excepcional reflexión "Fascist Times", porque esta es una época en la que hay que mojarse más que nunca, está claro.

No puedo acabar este legajo sin hacer referencia al descarnado, contundente concierto que el grupo ofreció en Marzo de 2005 en la Sala El Juglar de Madrid justo al principio de una extensa gira europea. Ver a Don Holand y Bim Thomas en directo (junto con el telonero Jeffrey Evans y sus ultra-canciones country en solitario) fue cumplir uno de mis sueños, que cuando son pequeños pero íntimos (como los discos de Bassholes) suelen confortar porque siempre se llevan a cabo, sin fallar.

BY FROG2000

 

Volver a la sección de música

Volver a la página principal

Correo eletrónico: deepfb2002@yahoo.es