KIM IS GOD
(żBreve? biografía artística de Kim Deal y cía.)
Los comienzos (1990-1993)
En 1993, la discográfica 4AD publica el segundo disco del grupo norteamericano The Breeders. Del Last Splash se venden en torno a dos millones de copias en EEUU (ˇ!), gracias a que el vídeo que se graba con el single principal del disco, Cannonball (cuyo rodaje dirigió Kim Gordon), aparece insistentemente en una MTV en auge por aquel entonces. El eco de esa canción es tal que Cannonball será incluso utilizada como jingle en distintos anuncios promocionales de Canal + y de TVE-1 tiempo después.
Respaldados por este éxito, las Breeders inician una gira por EEUU en compañía de Nirvana, y actúan en el programa especial de Nochevieja de la MTV (MTV Live and Loud) de 1993 teloneando a Cypress Hill y a los propios Nirvana.
Después de aquello, poco más ha llegado al gran público del grupo y de Kim Deal, fundadora y líder de la banda. Pocos saben que Deal tocaba el bajo en los Pixies, porque ese gran público no tiene ni idea de quién son los Pixies, y que en 2002 han publicado un nuevo trabajo. Ese desconocimiento es producto de que, a pesar del éxito de Cannonball, las canciones de Kim Deal no aspiran a ser súperventas, afortunadamente. De hecho, hay que entender a Last Splash como un afortunado accidente, que permitió a Deal vivir más o menos desahogadamente y dedicarse a componer y a editar lo que le gustaba y apetecía.
Kim Deal integró los Pixies desde la creación del grupo en 1987 hasta su disolución en 1993. Tocaba el bajo, hacía coros y consiguió que un tema compuesto por ella (a medias con Frank Black, según los créditos), Gigantic, formara parte de uno de los discos del grupo (Surfer Rosa, 1988). Paralelamente a su trabajo en esta banda, fundó en 1990 The Breeders junto a Tanya Donnelly (que estaba entonces en Throwing Muses). Breeder, que en castellano significa procreador/a, es, según Deal, un apelativo que utiliza la comunidad gay para aludir a los heterosexuales. Según cuenta la leyenda, así se llamaron a Deal y Donnelly en un bar de lesbianas que visitaron en una ocasión, y de ahí cogieron el nombre (lo cual no deja de ser paradójico, dado que Josephine Wiggs es, o era, compañera de Kate Schellenbach, batería de Luscious Jackson y ex de Beastie Boys). Pero también se comenta que Deal utilizó, a la hora de elegir nombre para su grupo, no sólo el doble significado de breeder, si no también el de pixies (que además de duendecillos, puede servir para referirse a los gays).
Desde el principio está decidido que Kim y Tanya se van a encargar de las guitarras y las voces; así que para completar la banda eligen a Josephine Wiggs (ex-Perfect Disaster, bajo y coros), Shannon Doughton (a.k.a. Britt Walford, ex-Slint, batería y coros) y Carrie Bradley (también en Ed's Redeeming Qualities, violín). En mayo del mismo año, 1990, graban Pod, un disco de pop tranquilo, oscuro y bonito, quizá el más uniforme de todos los que haya hecho el grupo (el resto siempre da la sensación de estar compuesto de retales, de ser un collage más o menos afortunado). Kim firma todas las canciones (menos Happiness is a Warm Gun, de los Beatles), sola o junto a Tanya Donnelly (Only in 3's), a Jo Wiggs (Metal Man) o a R. Hallyday (Glorious, Doe). En ellas se aparta del lado más desbocado y salvaje de los primeros Pixies, aunque converva algo de ese sonido en momentos puntuales (Opened o Lime House podrían haber pertenecido perfectamente a Bossanova), así como el carácter urgente que tenían los discos de éstos hasta Doolittle (los tres últimos álbumes de los Pixies, como asevera Kelley Deal en una entrevista en Spiral, daban la sensación de estar sobreproducidos).
El sonido de Pod, siendo tan crudo como el de los Pixies en Come on Pilgrim, es calificado por los críticos como de elegante y vanguardista, y sirve para que se les emparente con los propios Pixies, y con Throwing Muses (Quim Casas, en Rock De Lux, septiembre de 1990) o con Sonic Youth (Gernot Dudda, en la revista semanal de ocio de El Mundo) -y es cierto que las guitarras, en momentos concretos (sobre todo en la ya citada Opened), suenan como las de Ranaldo y Moore, e incluso sugieren algún tipo de afinidad con Pavement. En todo caso, es posible que todo ello sea producto de la labor en la producción de Steve Albini, porque las demos de Pod, que circulan por internet, no sacan a relucir esos sonidos y en ellas Bradley tiene un papel más protagonista.
Atención a las citadas demos, que incluyen las versiones primitivas de algunas canciones de ese álbum y algunos descartes: Silver, You always hang around (de la que luego se aprovecha el estribillo para Divine Hammer), Rave On, Overcome y Drivin on 9' (que luego aparece en Last Splash).
En abril de 1992 publican el EP Safari, sin Bradley, y con John Mattock alténandose con Walford (ahora bajo el seudónimo de Mike Hunt) a la batería. Safari incluye tres canciones nuevas y una versión de The Who (So sad about us), y supone una transición perfecta entre Pod y Last Splash: Don't call home y Safari podrían haber estado en el primero, mientras que Do you love my now?, revisada, aparecerá de nuevo en el segundo.
Durante la grabación de Safari Donnelly se decide a crear una banda propia, que se terminará llamando Belly y que supondrá su salida de las Breeders. Para sustituirla se incorpora a la banda Kelley Deal, hermana gemela de Kim, con la que comparte una gran similitud vocal. Kelley participa en la grabación de Safari (por lo que coincide con Donnelly durante unas semanas en el grupo), aunque no sabe tocar la guitarra, así que tiene que aprender sobre la marcha. Son famosas las anécdotas que cuentan las patadas que Kim le soltaba a Kelley cada vez que equivocaba una nota, o los abucheos que les proferían en los conciertos en que telonearon a Nirvana.
En 1992 también se publica un disco de Honey Tongue (Nudes Nudes), grupo formado por Mattock y Wiggs, que se reconvertirá posteriormente en The Josephine Wiggs Experience.
El éxito de Last Splash (1993-1994)
En agosto de 1993 aparece Last Splash, con nuevos cambios en la formación: reaparece Carrie Bradley, y Jim MacPherson se convierte en el batería definitivo. Se trata de un disco autoproducido, heterogéneo, con canciones a veces en clave de pop intimista (Invisible Man, Do you love me now?, Mad Lucas), enérgico (Cannonball, Divine Hammer, Saints), ruidista (Roi, S.O.S.), o en la frontera con el rock (No Aloha, New Year). Como en los trabajos anteriores, hay una versión: en este caso es Drivin' on 9, original del grupo de Bradley, Ed's Redeeming Qualities.
Cannonball se encumbra rápidamente como la canción-estandarte del disco y del grupo: un tema presuntamente reggae, como dice Deal en la letra, se convierte en una canción redonda, un himno, que te atrapa con una línea de bajo aparentemente arrítmica, original y súper-adictiva, y con un estribillo ruidoso, distorsionado y gritón, que destila fuerza y honestidad. Pero hay vida, y mucha, más allá de Cannonball, algo que mucha gente atraída por el reclamo de la MTV no supo ver. Sólo Divine Hammer, No Aloha o Saints (atención a ese solo en el que Kelley desafina ża posta? gloriosamente) justifican sobradamente que este disco esté entre mis favoritos de todos los tiempos. Y por si fuera poco, la herencia de los Pixies sigue presente en las instrumentales Flipside y S.O.S., piezas cortas, excitantes y con una fuerza increíble.
Esa excitación que generan algunas de las composiciones nos lleva al único defecto grave del disco (otro, más leve, sería la pérdida, a causa de la producción, de la crudeza y amateurismo del Pod): las canciones te animan o te calman, son alegres o tristes, pero se suceden aleatoriamente sin que podamos mantener un estado de ánimo más allá de lo que duran los temas. Y si no, observad el efecto de colocar Mad Lucas entre I Just wanna get along y Divine Hammer, o Drivin' on 9 detrás de Saints.
No se puede asegurar que las composiciones de Last Splash hablen de amor, la maternidad o la religión, como sugieren a primera vista, porque las letras están recargadas de parábolas díficiles de captar o porque directamente no tienen sentido; éste hecho se constituye sin duda en una de las influencias más claras de los Pixies en las Breeders. Lo paradójico de las metáforas que envuelven a las canciones de Deal está plenamente ejemplificado en Divine Hammer: a pesar del título y de que en el vídeo que acompaña a la canción Kim Deal aparece disfrazada de monja, ésta nos descubre en una entrevista que cuando habla de el martillo divino en realidad está pensando en un pene, y que la canción trata de las sensaciones que produce echar un polvo.
De Last Splash se extraen tres singles: Cannonball, Saints y Divine Hammer. Todos ellos contienen demos previas a la grabación del disco (el de Saints trae una versión primeriza de Cannonball, llamada Grunggae), algún descarte (Hoverin', que reaparece en el disco de The Amps, está en el de Divine Hammer, junto a una versión de Hank Williams, I Can't Help It -If I'm Still in Love With You) y versiones (Lord of the Thigs, de Aerosmith, está en el de Cannonball, junto a la primera canción que aporta Josephine Wiggs en solitario al grupo, 900, cantada además por ella).
La gira de Last Splash les trae a España (Kim ya había estado antes aquí con los Pixies). Con El Inquilino Comunista como teloneros, actuarán en Barcelona y Madrid. Los conciertos son intensísimos, en salas rebosantes y con el público entregado. En Madrid tocan en Revolver, con un sonido malo para los espectadores situados al fondo de local (como recoge la crónica de Berta Herrera en El País) y sobrecargado de graves, pero no por ello menos alucinante -ninguna actuación me ha absorbido más en toda mi vida, aunque quizá la causa de aquel estado de trance, a parte de la presencia y la voz de las gemelas Deal, estuviera en el sonido del bajo rebotando por las paredes y en la cabeza, en la deshidratación, en la masificación y en el calor.
Un año después de Last Splash, en julio de 1994, sale a la venta Head to Toe, un EP de cuatro temas con una canción nueva (Head to Toe, compuesta de nuevo por Jo Wiggs, y probablemente el tema más punk que hayan grabado nunca las Breeders), y dos versiones de canciones ajenas (Shocker in Gloomtown, de Guided by Voices y Freed Pig, de Sebadoh) y de una propia (Saints). También en 1994, Kim, Kelley, Josephine, Tobin Sprout y Bob Pollard hacen una versión de Nazareth (Love Hurts) para la banda sonora de Love & A .45. Tras esta última grabación, The Breeders se disuelven.
Trabajos en solitario (1994-2002)
Tras la separación del grupo, Jo Wiggs se reúne de nuevo con John Mattock, y juntos conforman The Josephine Wiggs Experience. En 1996 publican Bon Bon Lifestyle (entre los dos tocan casi todos los instrumentos), un álbum tranquilo, con canciones en la línea de Pod, y que contiene una versión sorprendente, por lo distinta, de Head to Toe.
Por su parte, Kelley Deal lucha por hacerse con un nombre propio y dejar de ser la-hermana-de. Para empezar, saca dos discos con su grupo, The Kelley Deal 6000 (llamado inicialmente Solid State). El primero es Go to the Sugar Altar , de 1996, que podría servir para emparentarla con la Liz Phair post-Exile in Guyville, pero con un sonido más guitarrero, con reminiscencias country (How About Hero) y pretensiones de punk ruidista (A Hundred Tires). Como curiosidad, señalar que este disco contiene un par de canciones que rallan en el plagio: Mr. Goodnight parece sacada de la banda sonora de Dead Man, película de Jim Jarmusch de aquel mismo año, y cuya música firmaba Neil Young; mientras, el estribillo de Dammit es una copia del Rip her to shreds de Blondie. Es significativo que, a diferencia de lo que ocurre con los discos de las Breeders, los de Kelley Deal no incluyen versiones.

El segundo disco de The Kelley Deal 6000 es Boom Boom Boom (1997). Las canciones de este último son de lo más heterogéneo, moviéndose otra vez en las coordenadas del folk y el country (When he calls me kitten, Where did the home team go), el pop (Brillo Hunt), el punk ruidoso (Future Boy, Box o Confidence Girl, en la que vocalmente imita a Linda Perry, de 4 Non Blondes), o el pop-de-cantautora-madura (Baby I'm King). Y no faltan los guiños al emergente, por aquel entonces, britpop: Shag, por ejemplo, podría haber sido compuesta e interpretada por Bis, mientras que la payasada de Stripper es digna de los momentos más tontorrones de Blur o los Beatles.
Kelley, además, participa junto a ilustres compañeros de su clínica de desintoxicación en el grupo The Last Hard Men. Atención al cuarteto: Jimmy Chamberlain (ex-Smashing Pumpkins, batería), Jimmy Flemion (The Frogs, guitarra, bajo, voz), Sebastian Bach (Skid Row, guitarras, teremín, voz), y la propia Kelley (voz, bajo y, según los créditos, "efectos"). Consiguen colar una canción (School's Out) en la banda sonora de Scream, y en noviembre de 2001 sacan un album homónimo al grupo, en el que hay, entre otras cosas, entrevistas con todos ellos, y hasta una versión de Pantera. En este período, Kelley explota además su faceta de diseñadora, vendiendo a través de internet una línea de complementos para la mujer hechos por ella misma, centrada sobre todo en bolsos de estética ultra-indie. Por último, se la puede escuchar haciendo un dueto junto a Kris Kristofferson (Angel flying too close to the ground), para un álbum de tributo a Willie Nelson, en el Must've been high de Supersuckers o en el disco colectivo en favor de la liberación de Los Tres de Memphis (Free the West Memphis Three, 2000); esta mujer está empeñada en no dejar de sorprendernos.
Mientras, Kim se ha sumergido en un nuevo proyecto, The Amps, junto a Jim MacPherson (sustituido al final de la existencia del grupo por Tyler Trent, de Brainiac), Nathan Farley (guitarra, también en Guided by Voices) y Luis Lerma (bajo, The Tasties). En 1995 sacan Pacer, un disco voluntariamente lo-fi, y bastante distinto en cuanto a planteamiento, sonido e intenciones a lo que hacían las Breeders. Para empezar, la poderosa línea de bajo de Josephine Wiggs ya no está presente, por lo que las canciones pierden limpieza y accesibilidad, y se aproximan mucho más al rock y al country. Encontramos de nuevo piezas con mucho vigor (I'm decided, Full on Idle, o Tipp City, otro himno que sumar a la cuenta de Deal), intimistas (Bragging Party, Dedicated -esta última es especialmente buena, la típica canción que no te quitas de la cabeza una vez que la has asimilado), de punk rabioso (Empty Glasses), de sabor agridulce (Pacer), o brillantasímos experimentos que por estar próximos a la más puntera vanguardia no pierden su carácter melódico (Breaking the Split Screen Barrier, de nuevo una canción redonda). Un disco, en definitiva, muy infravalorado, que gana con cada escucha que se haga de él y que no envejece por muchos años que pasen (porque todas sus canciones son cojonudas y no están sustentadas por artificios ni por un sonido a la moda).
De Pacer se extrae un único single, Tipp City (es posible que se publicara un segundo single, con Bragging Party, pero no estamos seguros). A esta canción le acompaña una versión de The Tasties, Just Like A Briar. Con The Amps, Kim vuelve a España, esta vez a Valencia y a Barcelona. No tenemos noticias de cómo resultaban en directo.
Aparentemente, entre 1995 y 2002 Kim Deal no hace nada, o así es como presentan este período las distintas crónicas periodísticas que preceden a Title TK. Incluso, en alguna entrevista amenaza con abandonar las tareas de composición, crear un sello y dedicarse exclusivamente a la producción. Sin embargo, en 1997 las Breeders (creemos que Kim y Kelley solitas) graban un single, prácticamente desconocido, para el fanzine de su club de fans, el Breeders' Digest. Contiene dos canciones: Climbing the Sun y Forced to Drive. Esta última, en la onda de Pacer, es nuevamente un temazo de ritmo tranquilo, voces saturadas y estribillo impecable; mientras, Climbing the Sun adelanta lo que será Title TK (aunque es Forced to Drive la elegida para reaparecer en ese disco).
Además, Kim hace una versión, junto a Kelley, de Collage (original de Joe Walsh y Patrick Cullie) para la banda sonora de The Mod Squad; y realiza apariciones esporádicas en discos de grupos como Tijuana No (coros en Nadie dijo Nada, en el álbum Contra-Revolución Avenue, de 1998).
La refundación (2002-...)
En mayo 2002, tras varios meses de anuncios en falso sobre su reaparición, se publica Title TK, exactamente doce años después de Pod, y producido como éste por Steve Albini. Grabado por Kim y Kelley junto a tres miembros del grupo hispano de punk Fear (Richard Presley a la guitarra, Mando López en el bajo y José Medeles a la batería), el título hace referencia a la abreviatura que los periodistas musicales emplean para referirse a los álbumes que aún no tienen nombre, title to come en inglés; así quería llamar Kim Deal al Last Splash, pero no se lo permitieron (no sabemos quiénes).
Según cuenta la leyenda, Kim estaba en Nueva York buscando a gente para formar una banda con la que grabar el nuevo disco; se encontró en un bar con el manager de Fear, que estaban de gira en esa ciudad (proceden de Los Angeles). El manager la convenció para que asistiera a un ensayo del grupo, a lo que ella accedió; la reunión terminó en plan jam session, con Kim tratando de enseñarles sus canciones a sus futuros compañeros. Deal se convenció de la idoneidad del grupo, llamó a Kelley y se la llevó a Los Angeles. Allí alquilaron una casa en un barrio hispano, East Los Angeles (lo que explica el hecho de que el vídeo de Huffer esté grabado en un bar presidido por una bandera de Méjico); Kim asegura que no vieron a ningún otro wasp por la zona en todo el tiempo que vivieron allí.
Title TK es un disco con trampa: de doce canciones, dos son apuestas sobre seguro (las magníficas Forced to Drive y Full on Idle). De las otras diez, Kim vuelve a dar en el clavo con Off You (el enésimo himno, y en este caso no tiene nada que ver con los anteriores: es una canción que Deal canta ella sola, acompañada de guitarra y bajo, y que si no fuera por su forma particular de interpretarla, podría pensarse que pertenece a algún disco de Velvet Underground) y Huffer (punk-pop bailongo en la línea de Head to Toe). Estos cuatro cortes justifican por sí sólos la adquisición del disco; si además añadimos un puñado de canciones más que correctas (Little Fury, London Song, The She, Son of Three...), tenemos un álbum que debería estar entre los diez mejores del año (si los Strokes fueran capaces de componer Little Fury, las emisoras se pasarían el día radiándola).
La gira de Title TK pasa de nuevo por España. En Madrid dan un concierto que deja muy buen sabor de boca: el grupo suena aún mejor en directo que en disco. Los tres miembros de Fear demuestran que tienen tablas, y que son capaces de darle mucho cuerpo a los temas de las Breeders; de hecho, la interpretación de las canciones de discos anteriores no varía sustancialmente, a pesar de la ausencia de Josephine Wiggs y de su Musicman. El concierto termina sin que Kim se avenga a tocar Gigantic, a pesar de las peticiones, y con tres o cuatro canciones propias de Fear. Y con el público, como no podía ser de otro modo, entregado.
Las últimas noticias de Kim y compañía son su participación, para no variar, en un disco colectivo con una versión de una canción ajena. En octubre de 2003 se publica una recopilación para recaudar fondos para el Instituto Hetrick Martin (Wig in a Box - The Songs from Hedwig and the Angry Inch), con un cover de Wicked Little Town de las Breeders.
* * *
Kim Deal, y, en un registro completamente distinto, Wendy Case (líder de The Paybacks), son artistas que combinan unas increíbles dotes como compositoras de canciones y como letristas con un estilo interpretativo personal e irreproducible. La labor artística de ambas está presidida por la sinceridad y la honradez; mientras que Case es la versión blanca de la garra soul-punk de Lisa Kekaula, Deal te desarma con su originalidad, con sus ganas de experimentar (Breaking the Split Screen Barrier), con su sensibilidad para manifestar y trasmitir emociones, ya sean de rabia y energía contenida (Iris, New Year, Flipside, Hellbound), alegría, excitación y optimismo (Cannonball, Tipp City, Huffer, Saints, Dedicated) o tristeza y/o placidez (Off you, Do you Love Me Now?, Forced to drive), y con una forma de cantar muy particular, asmática, cálida o potente según se tercie. Mantener ese espíritu les ha costado a ambas el reconocimiento de medios de comunicación masivos (PJ Harvey nos demuestra lo lejos que se puede llegar si se prescinde de las raíces), pero al mismo tiempo las convierte en artistas de culto, adoradas por los fans más acérrimos que ningún músico pueda desear. Kim is God!
j.f.
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