Korn: pijos viejos
Imagina que tu padre es un estresado ejecutivo que no deja de meterse coca para aguantar el ritmo y tu madre la putita con la que se casó después de conocerla en el club de lujo (o igual es la jefa de animadoras del colegio, tanto da). Tú eres un chavalín que vive en una ciudad-dormitorio que está enganchado a los deportes de riesgo y a la anti-globalización patrocinada por Greenpeace, vas vestido con la cara ropa underground de moda y tu grupo favorito es Korn. Te crees alguien opuesto al Sistema y tu perro se llama Fluffy.
No, no estamos hablando de cualquier adolescente inocuo de California sino de uno que vive en un arrabal, colmena, refugio para ricos o reducto donde no veamos la pobreza de una ciudad gigante del mundo al azar.
No es de extrañar que el que vive bien tenga problemas de conciencia. Tampoco sorprende que el Sistema produzca algo pretendidamente rebelde para dicho tonto, ya que la globalización que tanta rabia le da y de la que tanto habla con sus colegas mientras se fuma cuatro porros y bebe sus litros le ha asimilado: ese grupo que venera es uno de los distintivos que la mega-corporación Coca-Cola y su aliada, la mil veces nefasta MTV, usan como rodillo para aplastar el cerebro de cualquier jovenzuelo al que le interese la música bruta. Dentro de un orden, claro.
Podríamos hablar de Rage Against the Machine, Slipknot o Limp Bizkit, pero me ha dado por relatar la saga de Korn porque tiene unos cuántos elementos mediocres más en su historia (por muy poco) que los anteriores grupos y así reiremos un rato largo. Porque el rock va de sonrisas y lágrimas y los actuales seguidores que llevan el cuerpo repleto de dreadlocks y branding no saben reírse de sí mismos. Eso está mal, amigos. No se puede ir de duro por la vida dando miedo porque al final sólo se lo das a las viejas, que son a las únicas a las que asustan los tatuajes tribales y está mal acojonar a nuestros mayores.
Lo peor es qué coño les vas a decir a tus compañeros de curro cuando "poppá" te coloque en el puesto de empresa que tenías asignado antes de que acabases la carrera en la "uni" privada. ¿Cómo vas a explicarles que ese bonito (pero arrugado por el paso del tiempo) "tatu" representa tus aspiraciones de libertad, tu comunión con el mundo, tu forma de decir fuck you a la corporación de la que formas parte?.
La otra situación se me antoja un poco menos graciosa porque puedes ser un renegado de la sociedad de clase baja que escucha grupos de nu-metal. Lo tienes más fácil, pues seguramente en el taller de chapa donde trabajas estarás a las órdenes de un jefe ex legionario que también lleva tatuajes. Pero no tan chulos...
Korn se forma en la soleada California, la zona de USA que mejor ejemplifica lo que es ser americano. El aberrante grupo lo componen unos cuantos adolescentes de por vida, niños de treintaiypico. Esto se puede observar leyendo las letras de cualquier disco del grupete: siempre son odas a la vida de Peter Pan, con unos presupuestos estéticos que se acercan mucho a la vacía poesía rock que tanto se da entre los impostores de los sonidos duros. Cuando no hablan de lo bien que viven en sus pequeños palacetes barruntan cuatro memeces sobre la conciencia social y esto es una de las cosas que sus fans más adoran. Y algo de razón tienen, porque los grupos de jevi-hop nunca se han preocupado mucho de lo que pasa a su alrededor pero Korn es una excepción y fácilmente pueden componer sonetos sobre lo jodido que está USA (para todos los que viven allí, excepto para ellos y para todos los grupos de arena-rock y por extensión para todos los que hacen que el mundo esté tan mal como está). Esto en cuanto al fondo, pero la forma es más atroz, pues releyendo lo que diarrean me doy cuenta de que sabrán leer de chiripa, así que mucho menos componer.
El primer kornero es Jonathan Houseman Davis, una luminaria que grita, toca la guitarra y la gaita conectando así al grupo con el hippismo y el folk chungo que tanto daño ha hecho a la humanidad en general. Lo más relevante del mismo es su predilección por follarse actrices porno (pero esto ya lo hacían los Guns n´Roses), el trabajo que tuvo antes de Korn embalsamando cadáveres y la militancia en Sex Art, una banda screamo de Bakersfield.
Aquí ya empiezan las carcajadas, pues los acontecimientos se empiezan a desarrollar como si esto fuera una película de Wayne´s World: resulta que un día están Sex Art tocando en un garito. Munky y Brian (futuros korneros) estaban emborrachándose y se quedaron con la quijada caída cuando oyeron al antiguo estudiante del instituto donde tanto se aburrían gritando como un poseso las letras alienantes de los "Arte Sexual".
Tanto les gustó dicha voz que cuando acabó el show se fueron derechos donde Jonathan y le ofrecieron mudarse a Huntington Beach para unirse a su grupo.
El Johnny, seguramente pensando cuánto le gustaba su trabajo de tocar gente muerta rechazó la oferta pero una tía astróloga le dijo que si pasaba del ofrecimiento sería "tonto". Como en el área donde vive esta gente están absorbidos con el rollo sectas, adivinadores, echadores de cartas o con la cienciología tanto como en nuestro país con la Iglesia Católica, Jonathan hizo caso de su tía (que lo mismo le podía haber dicho que se tirara rodando por una cuesta, ya se sabe cómo son los visionarios) y corrió a hacer una prueba con la banda.
El nombre de KoRn nos lo relata Jon en una entrevista: "Fuimos a una fiesta en Bakersfield y había dos homosexuales hablando. Su conversación giraba en torno a la vez que uno le estaba chupando el culo al otro y al parecer tenía diarrea y se cagó en la boca del primero. Cuando abrió la boca tenía un grano de maíz (corn)". Jon iba repitiendo por ahí "corn" a la gente que conocía la anécdota intentando provocar de forma infantil: "Se me quedó grabado. Luego reformé la palabra como si fuera un niño pequeño; en vez de corn: korn".
Para el primer disco compondrá una oda supuestamente comprometida pero que atufa a filo-fascismo o, como poco, a no entender nada de nada, de nombre "Marica" que da la medida de por qué a este retro-jevi le hace tanta gracia lo homosexual. Otra anécdota aberrante es la del grupo que estuvo a punto de crear con el gilipollas de Marilyn Manson. Su nombre iba a ser Fags (Maricas) e iban a "escribir canciones sobre lo mucho que nos gustan las pollas grandes". Estas niñerías, junto a una fiestecita que se montó en casa del Reverendo del metal nos dan pistas de cómo piensa este personaje; él mismo lo cuenta entre risas: "estaba una noche en casa de Manson y había una chica. La atamos y la tía nos suplicaba que la hiciéramos daño, que le apagáramos cigarrillos en la piel, que la metiéramos cubitos de hielo y más cosas de ese estilo. Le dimos una buena paliza y lo grabamos todo. Mr. Manson usó la grabación como primera canción de Smells Like Children. Pero antes de ponerse a la venta fue censurado aunque tengo una copia del original en el bus de gira". Como ves, Jonna es todo un ejemplo de pensador al que seguir. Una persona con el cerebro funcionando al pleno de su capacidad, un baluarte de cómo deben comportarse los cachorros del Frente Nacional del nuevo milenio. Aparte de que le encanta Duran Duran.
David, otro componente del grupo dice que "Korn es un nombre tonto, pero una vez que un grupo se consolida, eso hace que el nombre esté bien". David es el batería de Korn y lleva tocando el instrumento desde los nueve años pero de bien poco le sirve pues el grupo hace uso de numerosos trucos de estudio en los discos y no es necesario saber tocar nada para sacar el sonido atronador que tanto les gusta a los jevis de nuevo cuño. En directo, más de lo mismo pero con muchos focos y watios de sonido.
El guitarra Brian Welch "Head" usa una Ibanez, una de esas seis cuerdas míticas que vale un pastón. Hombre, no estoy diciendo que toquen con la que tengo yo (90 euros de guitarra) porque una de las características de los grupijos como Korn es el ser asquerosamente profesionales. Esto es lo mismo que decir que su equipo vale millonadas y ratifica lo expuesto anteriormente: esta gente no toca por sí misma, sólo son robots que aprietan unas cuantas teclas, como en una cadena de montaje. Junto al otro guitarra (de nombre James Christian Shaffer "Munky"; nombre compuesto- mala cosa) producen la masa de sonido domesticado que certifica que Korn es vender la misma burra que en anteriores operaciones calculadísimas de la industria musical: heavy moderno y paleto de adolescente tardío.
Los hobbies del bajista Reginald Arvizu "Fieldy Snuts" son los de cualquier persona normal: jugar a la Play, tatuarse hasta los huevos y conducir su flota de Mercedes. Desgraciadamente es el más viejo del grupo y eso se nota en las hilarantes fotos de promoción del grupo.
Un detalle importante es el de que todos los componentes del grupo estén casados (excepto el voceras que se divorció y ahora está prendado de la porno-actriz Devon Davis). En la América del pastel de manzana y del no pasarlo mal si eres millonario puedes llevar pintas horteras y delirantes, pero eso sí, siempre dentro de una estúpida moralidad. Si no ¿qué van a pensar tus hijos?.
Dejando aparte las cuestiones antropológicas del Imperio entramos en el análisis del primer disco que el grupo puso a la venta: Korn (1994), engañando a 700.000 almas que se compraron la descomposición hecha CD. 65 minutos que se podrían calificar con adjetivos dispares, quedándome con el que mejor se acopla a la obra: no puedo decir menos que dicho disco es una puta mierda, pero esto ya lo esperabais. Y no es una expresión utilizada al azar, lo prometo. Es la constatación de una realidad y ahí está, reeditado en cualquier tienda para solaz del comprador de música sin criterio o para el curioso que quiera comprobar los inicios de una banda publicada desde el principio por una multinacional, en este caso Sony/Columbia.
El grupo se apoya en tres vértices incontestables: el trash metal de baratillo de los ochenta, Rage Against the Machine (otros estafadores que pueden considerarse los padres putativos de Korn) y el grunge más llorón. Si agitamos los ingredientes nos sale una cosa caduca desde el principio pero que los críticos dan en llamar Nuevo Metal.
Las letras de Jonathan nos hablan de los aspectos más oscuros de la sociedad americana y yo me pregunto ¿qué sabrá el pijazo de la gaita?. En el disco destaca el tema "Shoot and Ladres" con una gaita toca-ídems ululando de aquella manera, y el nombrado anteriormente "Faget".
Ross Robinson, el productor, hace que la mezcla de hip hop y guitarras jevis suene inflada, o lo que es lo mismo, haciendo que Korn parezcan siempre a punto de estallar pero sin hacerlo nunca. El largo metraje del artefacto asegura que nadie en su sano juicio lo haya escuchado de una sola sentada, pues el sonido cansa y no hay ser humano ni mutante que trague con tanto espesor vacuo. Así, el disco que ni los seguidores más acérrimos han escuchado entero se convierte en la punta de lanza de lo que estaba por venir: más aburrimiento producido por los miles de grupos que se forman "inspirados" por los de California.
"Life is Peachy" (1996) es el desajustado sucesor del anterior despropósito. La gira de presentación de "Korn" debió dejarles el cerebro hecho fosfatina, pues es una pena la falta de todo elemento musical interesante que hay aquí. Lo más gracioso (pero de la gracia que da asco) es el tema más querido del disco: "A.D.I.D.A.S", una supuesta ironía contra la demoníaca marca de zapatillas. Lástima que luego la empresa que viste a los deportistas se convierta en patrocinadora del vestuario de Korn y encima gratis a cambio de la publicidad destructiva de la que hará gala el grupo al llevar la ropa de la marca. Si te fijas, como me fijé yo en Festimad 2004, en la pintorra de los seguidores de la banda, comprobarás que la publicidad no tiene tanto de subliminal como sí la habilidad de que una gran masa de borregos siga al pastor.
El fuerte giro hacia al rap de su tercer lp "Follow the leader" (1998) parece querer decirnos unas cuantas cosas: que el pastiche de los anteriores discos era inaudible y hay que cambiar el estilo ya que el grupo nunca ha tenido ninguno (no confundir etiqueta con estilo), que el rap más comercial es lo que se empieza a llevar este año y hay que subirse al carro para no perder el tren de los dólares, y que seguramente no han escuchado a los tremendos Public Enemy de "Fear of a Black Planet" en su vida. Porque "Fear..." es una de las obras capitales del hip-hop y lo que hacen Korn, con el talento del que carecen, se acerca más a una especie de murga cruzada de DNI y Bloque (dos grupos merecedores de ser revisados en sendos futuros artículos).
La colaboración de Ice Cube en "Sigue al líder" nos dice más del antiguo gansta-rap que de Korn y no hace que éstos obtengan credibilidad alguna, más bien al contrario. Junto al rapero de hielo y a ¡atención! grupos tan carismáticos como Rammstein, Limp Bizkit u Orgy girarán en el apoteósico "Family Values Tour", patrocinado por tus marcas favoritas y que bien podían haber titulado "Filthy Lucre Live", pero el lema ya estaba inventado por los Sex Pistols.
"Issues", de 1999, es una copia del anterior, otro disco prescindible de principio a fin, hecho con la típica producción del new-metal: carente de garra y fabricado en serie para explotar el éxito del millonario "Follow the leader". Por primera vez las canciones tienen un poso conceptual y giran alrededor de cómo afectó a la vida de Jonathan Davis la fama y las toneladas de dinero ganado. Parece que no le pasó como a Kurt Cobain.
En fin, como todos los discos del grupo sólo sirve de bonito (y caro) posavasos. Eso sí, Korn afianzará su maridaje con la innombrable MTV, ya que a través de la misma se hace un concurso entre los fans para el diseño de portada de "Issues". Alfredo Carlos fue el ganador...
Después de su anterior LP, su primer fracaso de ventas, Korn pierden el trono de reyes del crossover macarrónico, y hermanos del metal tipo Slipknot, System of a Down o Limp Bizkit recogen el testigo de chamuscar el cerebelo de las masas de jovencitos auto-complacientes que tanto les da comprar un disco de cualquiera de los nombrados como de apalizar minorías raciales en los suburbios.
Dos años tardará el grupo en levantar cabeza y sólo gracias a unos cuantos amigos. Entre todos juntan un poco de algo para sacar nuevo producto: "Untouchables" (2002). Como destruir por destruir nunca me ha gustado te propongo que te lo saques de cualquier programa peer to peer si quieres pasar una puta hora aburrido en tu bloque de pisos escuchando el mazacote. Aunque sería mejor que te lo comprases en el top manta y así das de comer a alguien que se lo merece más que los creadores de "Hollow life", el peor tema de un grupo que eran multi-ventas hace un lustro.
El problema a estas alturas es que la música creada por cinco pijos con guitarras ya no está de moda para la Industria porque es muy costoso. Ahora se llevan más los ritmos fabricados por un humano con su ordenador, por eso el ¿movimiento? de los grupos jevi-metal y sus mil estilos acabó hace mucho. Podríamos fecharlo más o menos en el día que Axl Rose pegó su último grito de pitiminí. Todos los grupos que han salido posteriormente son exactamente lo mismo que los Gansos Rosas, solo que con un poco más de distorsión en las Ibáñez y poniendo voz de Mr. Hyde. Cosas caducas y sin importancia.
Y como me está costando dios y ayuda comentar toda esta montaña de basura, pasaré rápidamente por encima de su último disco hasta la fecha "Take a look in the mirror" (2003), en el que Korn se limitan a producir más música falsa, reciclando conceptos de mil grupos mejores (y peores) y vendiéndolo como un regreso a las raíces (¿cuáles?). Destacaré tan sólo el bonus track en el que se marcan el One de Metallica, posiblemente la peor canción del peor grupo (ver el artículo
"Metallica: córtate el pelo y cambia de vida" en esta misma página; gracias) de la historia, una de las influencias más destacadas en la música de Korn.
Festimad 2004
Tras pasar unas cuantas penurias colándonos en el Festival de los Ladrones, mientras miles de jóvenes "indies" de toda la geografía del país pagaban sus talegos a la mafia que organiza el evento, llegamos tarde para ver a los Pixies. La sorpresa negativa es que los siguientes en montar el show eran Korn. Una vez observado el evento me decido a garabatear estas cuatro líneas sobre los susodichos, para ponerles donde se merecen. Porque no he visto peor concierto en mi vida y eso que soy de pueblo y he visto a muchas orquestas de cuatro duros. El público era en su mayoría o gente que quería rentabilizar la entrada y vería incluso a la Charanga del Tío Honorio si tocasen, o ese tipo de jóvenes que ya sólo te encuentras en las Universidades paseando los libros, los pelos y las pintas pretendidamente chungas.
El grupo se dedicó a tocar su sopa de guisantes sin vida, con la puta gaita sonando por doquier y con el volumen a tope, lo que hizo gritar a más de un fan: "Coño, se me pone la carne de gallina". A mí también se me puso.
Pero no te equivoques, Korn no es el peor grupo girando por el mundo ahora mismo. Sólo es un elemento más que la industria musical masiva ha puesto en juego para dinamitar la creatividad, el talento o simplemente las ganas de pasarlo bien.
Dentro de cinco años sólo se acordarán de ellos los más viejos del lugar.
"Show must go on"
Queen
Por el gebi de mi pueblo
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