VELVET UNDERGROUND EN CONCIERTO

 

La primera actuación remunerada de la Velvet Underground tuvo lugar en el Instituto de Enseñanza Media de Summit, Nueva Jersey, el 11 de diciembre de 1965. Al grupo lo emparedaron entre una banda llamada los 40 Fingers y los Myddle Class.

"Nada hubiera podido preparar a los jóvenes y los padres reunidos en el auditorio para la experiencia que iban a vivir aquella noche –escribió Rob Norris, un alumno del Summit-. El único indicio era un reducido núcleo de personas de extrañísimo aspecto, que pululaban ante el escenario."

La performance que siguió a los melódicos compases de los 40 Fingers hubiera horrorizado a cualquiera que no perteneciese al más vanguardista de los públicos del Lower East Side neoyorquino. Cuando se alzó el telón ante la Velvet Underground, los espectadores vieron cuatro figuras de pelo largo, ataviadas de negro, hieráticamente plantadas tras un extraño surtido de instrumentos. La diminuta figura hermafrodita de Maureen, que se recortaba tras los timbales, planteó inmediatamente a los asistentes la incómoda pregunta de si se trataba de un chico o una chica. El perfil alto y angular de Sterling se movía nerviosamente al fondo. Guarecidos tras sus gafas de sol, Lou y John –este último con su extraña viola en ristre- miraban con expresión imperturbable a los estupefactos alumnos, profesores y padres. Cuando atacaron los acordes iniciales de la cacofónica "Venus In Furs", a un volumen más alto del que ninguno de los presentes había oído jamás, acabaron de redondear una imagen aptamente descrita como estrafalaria y aterradora.

 

 

"Una chirriante avalancha de sonido, acompañada de un ritmo machacante, golpeó al público, a un volumen más alto del que habíamos oído nunca –continuaba Norris-. Un minuto después de haber empezado la segunda canción, que el cantante presentó como "Heroína", la música comenzó a hacerse más intensa todavía. Se hinchó y aceleró como las olas de un gigantesco maremoto que amenazaba con engullirnos. Llegado este momento, la mayoría de los presentes se retiraron horrorizados a la seguridad de sus casas, completamente convencidos de los peligros del rock and roll."

Sterling comentaría: "El murmullo de sorpresa con que fuimos recibidos cuando subió el telón aumentó hasta convertirse en un rugido de incredulidad cuando empezamos a tocar "Venus", y creció hasta un auténtico aullido de horror y perplejidad cuando llegamos al final de "Heroin".

"Tras finalizar su actuación –concluía Norris- se vió al intérprete de viola pidiendo profusas disculpas entre bastidores a los encolerizados acompañantes de los Myddle Class, por haber espantado a la mitad del público. Al Aronowitz, sin embargo, se lo tomó con filosofía. "Por lo menos les habéis dado una noche que nunca olvidarán", afirmó, antes de invitar a todo el mundo a una fiesta celebrada en su casa después del concierto."

Extraído del libro "Las Transformaciones de Lou Reed",

Victor Bockris, Ediciones Celeste

 

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