La
civilización
“Si queremos
acabar con el hambre y con la pobreza… comámonos
un pobre”
Eduardo
Galeano.
Cuando el Homo Erectus se irguió sobre sus dos patas
comenzó un periplo en libertad que lo llevó desde África –cuna del ser humano-
hacia la conquista de todo el planeta. En este periplo por todos los
continentes no encontró frontera alguna, ni le hizo falta ningún permiso ni
papel que le autorizara acometer su viaje. Era
El Homo Sapiens terminó este periplo cuando descubrió
la agricultura y domesticó animales. Estos hechos le permitieron cierta
estabilidad alimenticia –a los ricos, los pobres siempre han pasado hambre
desde los albores de la historia de la humanidad- y con esta estabilidad nació “
Fue este proceso “civilizador” el que creó esclavos y
dio a la mujer un papel en muchos casos inferior al de los esclavos: esclavas
de su dueño y señor, nacida para vestir
santos y desvestir borrachos, reproductora de hijos y empleada del hogar.
En el momento en que el Homo Civilizado nace deja de
ser libre, se le impone una identidad, un país –porque nace en una determinada
porción de este planeta- y una nacionalidad. Lo que define un país y una nación
son sus fronteras, tanto físicas como culturales –idioma, folklore…- y las
fronteras son nada más y nada menos que barreras, no impuestas por la
naturaleza sino por “La civilización”. Nacen los sentimientos de patria y de
nación, que sólo responden a la defensa de la propiedad de las tierras. El
pequeño Homo Civilizado hereda -o se le impone- casi sin opción, las
costumbres, tradiciones, religiones, creencias y demás cargas culturales que “
En este proceso de “civilización” en el que el “Homo
Civilizado” vive inmerso la educación está programada milímetro a milímetro, es
el mercado el que dicta lo que el pequeño y el joven Homo Civilizado debe
estudiar -muchas veces lo que no le gusta porque fue en lo único que hubo cupo-
y es el mercado el que dicta el trabajo que desempeñará, muchas veces sin nada
que ver con lo que estudió. Y es este “Mundo Civilizado”, caracterizado por la “libertad”,
calculado milímetro a milímetro, el que impone esta rutina, que empuja al
estudio, luego al trabajo… sustento de “
“La libertad” de “
Al fin y al cabo la diferencia entre estos dos
habitantes del planeta, lo que los distingue, científicamente probado, son sus
posesiones.
Este “Mundo Civilizado” al contrario que el bárbaro,
promueve “la paz y la libertad”. Son ellos los que mayor número de armas
fabrican y consumen y que luego venden a los países bárbaros –a los pobres-
para que ellos obtengan la tan ansiada “paz y libertad civilizadora”. Pero los
bárbaros sueñan con la libertad natural que poseyó el Homo Erectus, quieren
acabar con el hambre y la miseria que les provoca “
Este mismo “Proceso Civilizador” asesina, destruye,
mancilla, envenena y aniquila a la naturaleza -que vio al Homo Erectus vivir
libre y en armonía con ella- con sus fabricas de civilización, de mercancías, de
manufacturas, de prosperidad y de desigualdad. Y “
Gustavo
Adolfo Hernández Luis.