Socater
niega a los trabajadores de la Televisión Canaria una
remuneración digna, sin que estos defensores de la libertad de
expresión digan ni pío"
LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN DE RADIO CARACAS Tv Y LA EXTORSIÓN LABORAL DE PRISA EN LA Tv CANARIA
La inteligencia gringa -la CIA- ha reservado al grupo Prisa en el
estado español el protagonismo en su cruzada planetaria contra
la Revolución Bolivariana; ya antes se le había
encomendado legitimar las agresiones del imperio y la
oligarquía: el paro empresarial y petrolero, los
sabotajes, las múltiples guarimbas o, incluso, el fallido golpe
de estado de abril de 2002 (el Carmonazito); ahora toca convertir la
legítima decisión del gobierno venezolano de no prorrogar
la licencia a RCTV en un ataque a la libertad de expresión.
No renovarle la licencia a una emisora
golpista que tenía abiertos más de 2.000 expedientes por
incumplimientos de la Ley de Responsabilidad Social, sin que nunca se
le hubiera sancionado, ha servido como pretexto a una oposición
cobarde, desesperada ya por la imposibilidad de llegar al poder
democráticamente, para dar sus últimos y peligrosos
peligrosos coletazos apoyándose esta vez en la Iglesia,
universidades y colegios privados y, cómo no, en los medios de
comunicación.
Habría que recordar que el
gobierno del presidente Chávez jamás ha clausurado
ningún medio de comunicación ni procesado a ningún
periodista. Sin embargo, no pasó lo mismo con el estatal Canal 8
que fue cerrado por los golpistas en 2002, los mismos que ahora
esgrimen la libertad de expresión para atacar a la
Revolución Bolivariana; ni tampoco con Catia Tv que
sufrió los “ardores democratizadores” del
antichavista Alfredo Peña, uno de los cinco alcaldes de Caracas,
que envió a la Policía Metropolitana a precintar la
cadena en julio de 2003. Pero estos acontecimientos no merecieron ni
una nota de repulsa por parte de estos adalides de la libertad de
expresión enquistados en TVE, Reuters, CNN, Prisa, el
Día, La Provincia…
A estas alturas, nadie debe dudar de la
justicia de la medida, ¡bueno! nadie que haya podido informarse
de verdad en otros medios de comunicación, los llamados
alternativos; por su parte, fiel a su ideario
contrarrevolucionario, Prisa sigue poniendo todos sus medios al
servicio de la mentira y la manipulación: así se pudo
oír a Carlos Llamas en la Cadena Ser tildar a Chávez de
“esquizofrénico” y afirmar que “el
régimen chavista, una vez cerrada RCTV, ha puesto el punto de
mira en Globovisión, la única cadena de televisión
que le queda a la oposición…” Miente a conciencia y
silencia que casi el 80 % de las cadenas de televisión
venezolanas están en sus manos; o también a José
Ramón de la Morena, director de El Larguero, famoso por sus
memorables entrevistas al corrupto alcalde Jesús Gil, y a
un tal Alcalá que, mientras entrevistaban a Alberto Camardiel,
un periodista deportivo de RCTV, repitieron la consigna de que el
canal lo cierra arbitrariamente Chávez, y todo sin escamotear
insultos al presidente de todos los venezolanos y, por supuesto, sin
hacer ninguna alusión al papel de la cadena, sus propietarios y
muchos de sus profesionales, en la asonada golpista de 2002. Pero
dónde estaban estos “pimpinelas escarlatas”
cuando Marcel Granier, propietario de RCTV, realizaba las
“purgas” contra sus trabajadores, simplemente, por
simpatizar con el presidente Chávez.
Pero ha sido en El debate de CNN -cadena
controlada por Prisa- donde ha aflorado la verdadera dimensión
democrática de estos defensores de la libertad de
expresión; el historiador y embajador venezolano en la
España franquista Carlos Capriles Ayala, invitado de Jose
Mª Calleja, afirmaba sin ningún tipo de pudor que
“era muy difícil tumbar a este tipo (Chávez) por
medio de un levantamiento popular” y que la única salida
que le quedaba a Venezuela era “un golpe de estado
militar”, depositando en los militares todas sus esperanzas
“democráticas”. Esa es la libertad de
expresión que defienden Polanco y sus secuaces: la de los
golpistas de RCTV.
Ciertamente, se coge primero a un
redactor jefe de Prisa que a un cojo, o a algún dirigente de
Reporteros sin fronteras... Si realmente quisieran hacer algo por la
libertad de expresión a qué esperan para informar, aunque
sea a hurtadillas, sobre el calvario por el que están pasando
sus compañeros de Socater (Sociedad Canaria de Televisión
Regional) que están en huelga desde hace semanas. Socater,
empresa participada por Prisa, es la encargada de proporcionar la
programación a la Televisión Canaria. Una
televisión que comenzaba su andadura en 1999 y que ha
multiplicado por tres un presupuesto inicial de 3.000 millones de ptas.
ya que Coalición Canaria siempre ha satisfecho las demandas de
la productora que ha obtenido, además, unos beneficios de
2.500 mill. en 2005 y otro tanto en 2006. A pesar de ello, y mientras
cinco privilegiados empleados se reparten el 5% de la masa
salarial de la empresa, niegan al resto de la plantilla (211 empleados)
una remuneración digna que los equipare con la de otras
televisiones autonómicas, también participadas por Prisa,
y todo sin que aquellos defensores de la libertad de expresión
digan ni pío; cuando sus compañeros luchan contra una
precariedad insoportable ellos silencian que Juan Carlos
González, Xuáncar, “Adelantado” de Polanco en
esta Tierra Única y consejero delegado de Socater, miente cuando
dice que los sueldos de los huelguistas superan los 20.000 € y
que, encima, los esquirolea al seguir proporcionando programas a
través de Mediareport, productora también de Sogecable,
lo que además encarece el producto.
Con una apatía impropia de un
gestor público honesto, Daniel Cerdán, íntimo
colaborador de Adán Martín, nombrado
recientemente director general de la cadena, lejos de defender los
intereses públicos se inhibe al no exigir a la productora
que se siente a negociar con los trabajadores, permitiendo que Socater
actúe con métodos que recuerdan el matonismo de los
años veinte. Por su parte, Miguel Ángel Daswani, jefe de
los servicios informativos -otro de los cargos políticos del
canal- se está ganando a pulso el apelativo de “el Urdaci
canario” al ejercer como perro de presa de la productora frente a
sus “compañeros” en huelga. Daswani, autor de perlas
tan desafortunadas como: “En los lagartos gigantes de El Hierro
no es oro todo lo que reluce pues se ha sabido que practican la
homosexualidad”, ha llegado a afirmar que los trabajadores
vulneran el derecho constitucional a la información de los
ciudadanos, además de mentir descaradamente cuando acusó
a sus compañeros en huelga de agredir a una trabajadora.
Remató la faena afirmando, en el programa especial de la noche
electoral, que los huelguistas pertenecían a una de las 25
productoras que proveen a La nuestra, sabiendo perfectamente que
Socater es la sociedad que gestiona a su antojo el dinero
público para subcontratar productos y servicios a otras
productoras.
Mientras sus compañeros canarios
son desalojados por la policía de las dependencias donde
realizaban un encierro negándoles la comida, el agua, y hasta la
asistencia de la Cruz Roja, de la Morena calla; cuando denuncian la
pérfida connivencia entre los responsables de contenidos y la
camarilla de Coalición Canaria, Carlos Llamas calla;
también Calleja lo hace cuando Sogecable ejerce el terror
laboral. Saben que siempre tendrán a mano logros
políticos, económicos y sociales tan importantes como la
Venezuela Bolivariana que boicotear, prostituyendo, como hacen ahora,
la lucha por la libertad de expresión.