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San Bruno

A este santo se le debe la fundación de una de las órdenes religiosas más importantes y más humildes que prestan austeridad y recogimiento a Dios; estoy hablando de la Orden Cartujana. Bruno nació en Colonia (Alemania) en el 1030 en el seno de una familia noble. Desde muy joven estudió en las ciudades francesas de Reims y París, y cuando volvió a su patria fue ordenado de sacerdote y canónigo de la colegiata de San Cuniberto. Años más tarde regresó a Reims como profesor y después a París. 

En la orden cartujana se recuerda una tradición basada en un suceso que pasó en la ciudad del Sena y que conmovió profundamente a nuestro santo. Resulta que Bruno asistió a un entierro de un famoso doctor muy cristiano. En un momento del oficio, el cadáver habló tres veces desde la tumba; la última frase decía: "Por justo juicio de Dios he sido condenado". Rápidamente se preguntó: "¿Cómo puede ser que una persona tan ejemplar diga que Dios lo ha condenado?". Estas palabras le movieron a abandonar totalmente el mundo para entregarse al Señor con el deseo que su alma fuera ascética y contemplativa, aspirando a una vida de unión con Dios en la oración y en el silencio. Un buen día se reunió con unos amigos suyos y después de haber repartido sus bienes entre los pobres, se retiraron en la abadía benedictina de Solesmes y luego a la de "Sèche-Fontaine". Pero Bruno quería aún más austeridad, más contemplación y no tardó en invitar a sus compañeros a retirarse en la Cartuja, un macizo montañoso situado en medio del desierto en la diócesis de Grenoble. Se explica que San Hugo, obispo de aquella diócesis, tuvo la noche anterior un curioso sueño en el que veía descender siete estrellas sobre aquella tierra árida. Era la premonición de la llegada de Bruno y sus 6 discípulos. Era en el año 1084 cuando nuestro santo y sus colegas tomaron posesión de aquél lugar, levantaron unos humildes barracones de madera y una pequeña capilla dedicada a la Virgen. Al cabo de unos minutos, y gracias a la Divina Providencia, salió de la tierra un chorro de agua que se convertiría más tarde en la fuente que daba vida a aquellos hombres solitarios. Nacía la Orden Cartujana. 

¡Hola! soy San Bruno

La abstinencia que llevaban era muy rigurosa, seguro que no te atreverías a probarla aunque fueran solamente dos días: dormían pocas horas, gran disciplina, ásperos vestidos de color blanco, oración, trabajo y caridad. Para que tengas una idea de como era, el abad de Cluny, describió muy asombrado, lo siguiente: "Son los más pobres entre los monjes, habitan cada uno en una celda, llevan su tosco hábito de penitencia, ayunan casi sin interrupción y comen sólo pan. No quieren saber nada de carne, tampoco compran pescado, aunque lo comen si alguien les ofrece. Los domingos y jueves viven de huevos y queso, los martes y sábados de hierbas, los otros días sólo hay agua y pan. Sólo comen una vez al día excepto los días de fiesta y guardan el más estricto silencio, comunicándose a través de signos".

Al cabo de unos años, el Papa Urbano II, que había sido profesor de Bruno en Reims, lo llama a Roma para que colabore con él. Bruno tuvo que dejar el desierto y trasladarse a la capital italiana, donde le siguieron algunos de sus discípulos. Aunque fue elegido también arzobispo de Reggio, en su mente estaba el volver a la vida ascética y de silencio, logrando al cabo de unos años, que el Sumo Pontífice le permitiera volver a la soledad, pero en la misma Italia, en Calabria, donde funda el monasterio de Santa María del Yermo ( o de la Torre). Allí crecieron sus discípulos y se hizo necesario levantar otro monasterio, no lejos de allí bajo el nombre de San Esteban del Bosque. Como podéis imaginar, muchos devotos acudieron a nuestro amigo a pedirle consejo y ayuda. Falleció el 6 de octubre de 1101 y es el patrón de Colonia (Alemania).

Onomástica: 6 octubre

"Alegraos, porque os habéis evadido de muchos y diversos peligros y naufragios que hay en el mundo fluctuante. Alegraos, porque habéis llegado a la parte más segura y tranquila del puerto más escondido, en la cual muchos desean llegar, y muchos también lo intentan con algún esfuerzo, pero no lo consiguen, Y muchos que habían llegado, después han sido excluidos, porque a ninguno de ellos no les había sido concedido esto desde el cielo" (Fragmento de una carta de San Bruno a sus monjes cartujanos).

"Oh Dios, que llamaste a San Bruno a serviros en la soledad, por su intercesión, concedednos que en medio de los avatares de este mundo, nuestro corazón encuentre siempre reposo en vós. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén ". (Oración a San Bruno)

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Libro de los Santos

Otros San Brunos: 27 mayo (obispo), 18 julio (obispo), 15 octubre (obispo mártir) y 21 diciembre (abad)


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