El Ángel de la Web

San Cucufate (Sant Cugat)

Según una tradición antiquísima documentada ya en el siglo IV, San Cucufate (Sant Cugat en catalán) y San Félix, eran misioneros -posiblemente diáconos- de la Iglesia de Cartago (Túnez) que llegaron a Barcelona a finales del siglo III para proclamar la buena nueva del Evangelio. San Cugat desarrolló su labor evangélica en Barcelona y sus alrededores y falleció mártir en el Castrum Octavianum (hoy Sant Cugat del Vallès) en el 304. San Félix, por su parte, evangelizó en Girona y allí fallecería también mártir en el 304. Cabe recordar que Cartago fue conquistada por los romanos en el 146 antes de Cristo y que era la capital de la provincia imperial romana del mismo nombre al norte de África, a 17 kilómetros de la actual ciudad de Túnez.

Una antigua tradición señala que nuestro santo nació en la ciudad de Scillis en la provincia romana de Cartago y que era hijo de una ilustre familia cartaginense. Comprometido en la causa de Jesucristo desde joven y alimentado por el aire de la fe, aceptó la misión de predicar el Evangelio en Barcelona y sus alrededores. Todo parece indicar que llegó a la ciudad condal a finales del siglo III donde encontró una población profundamente romanizada y en la que las costumbres de los romanos se habían implantado ampliamente. Según las tradiciones, San Cugat era comerciante y después de su trabajo diario, predicaba el Evangelio a los paganos, bautizaba a los conversos y ayudaba espiritualmente la comunidad cristiana de Barcelona.

A tu izquierda puedes ver la imagen de San Cugat que se venera en el Monasterio de Sant Cugat del Vallès. Obra del escultor Enric Monjo.


 ¿Por qué eran perseguidos los cristianos?

Cabe tener presente que el Imperio Romano tenía un carácter sagrado y el emperador se atribuía dignidades divinas. Ante este estado sacrilizado, los cristianos respetaban el poder constituido, pero se negaban a adorar al emperador porque para ellos solamente existía un único Dios verdadero. Entonces, las autoridades romanas, queriendo ver en la actitud de los cristianos una rebelión contra el Estado, los consideraban enemigos del Imperio. En otro sentido, las autoridades romanas rechazaban a los cristianos porque predicaban el amor a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo, deseando la justicia para todos. Ya en el siglo III, las autoridades romanas habían perfeccionado los sistemas represivos contra los cristianos, de tal manera, que las persecuciones iban dirigidas principalmente contra la jerarquía de la Iglesia (obispos,presbíteros y diáconos); y cuando los detenían intentaban hacerlos apostatar mediante todo tipo de coacciones y martirios. Si apostataban se les daba un "libel" (una especie de certificado de apostasía) y quedaban libres. La apostasía era nefasta para las comunidades cristianas poco consolidadas que en ver que sus maestros espirituales apostataban, se dispersaban y muchos lo dejaban de ser. La presión de las autoridades romanas era tan fuerte en este sentido, que algunos obispos propugnaron la aceptación del "libel" para salvar la vida y se tuvo que convocar un concilio para detener este "cisma" de la iglesia. Los obispos "libeláticos" fueron apartados de su ministerio.

Si un detenido por la policía romana no quería apostatar de su fe cristiana, después de muchos martirios era quemado en la hoguera o decapitado. Si lo decapitaban lo hacían en un descampado, donde dejaban el cuerpo sin enterrar a fin que fuera devorado por los animales con la intención que los cristianos no pudieran recuperar los restos mortales del mártir. En algunas ocasiones los seguidores de estos mártires habían podido retirar el cuerpo de noche, de allí que existan las reliquias de algunos de ellos.

Es importante señalar que a principios del siglo IV, el emperador Diocleciano (284-305) mandó que destruyeran todas las documentaciones escritas que hicieran referencia a los mártires cristianos. Esta circunstancia posiblemente sea la causa que no hallan llegado a nuestros días muchos datos biográficos de San Cugat.

 El origen de la población de Sant Cugat del Vallès

En el año 27 antes de Cristo, el gobierno republicano de Roma fue sustituido por un sistema político imperial, siendo proclamado emperador Caius Iulius Octavius, nieto de Julio César. El senado de Roma le confirió la dignidad de Augusto, calificativo de origin religioso que significa sublime, excepcional. Una de las primeras actuaciones del emperador Octavio (Augusto Cesar) fue emprender una campaña militar, dirigida por él mismo, para someter las tribus cántabras del norte de la Península Ibérica. Pacificadas las tribus cántabras, el emperador estableció temporalmente su residencia imperial en la ciudad de Tarraco (Tarragona) durante más de dos años, licenciando a muchos legionarios veteranos a quien les dio tierras para que se establecieran. La comarca del Vallès, cerca de la ciudad de Barcelona, fue uno de los sitios donde se establecieron gran nombre de legionarios veteranos, tanto es así que los romanos denominaron la comarca como el "territorio de veteranos". Parece ser que el topónimo "Vallès" proviene de la palabra latina "veterus" que significa veterano. Pues bien, en el sitio donde hoy se ubica el Monasterio de Sant Cugat, existió un "castrum" (campamento fortificado) llamado "octaviarum", en honor al mencionado emperador.

La persecución a San Cugat

Mientras Cugat estaba en Barcelona realizando su labor apostólica, el emperador Diocleciano decretó una cruel y selectiva persecución contra los cristianos de todo el imperio. Pese al riesgo que representaba propagar el Evangelio en estas circunstancias, Cugat continuó su labor misionera "a escondidas" hasta que fue detenido por la policía imperial. El gobernador Daciano lo hizo prisionero y le propuso el "libel" de apostasía a cambio de su libertad. Al no querer apostatar fue cruelmente martirizado a golpes de látigo. Cugat no se rindió y Daciano lo llevó al Castrum Octaviarum en un día de verano del 304, se calcula que sería el 25 de julio. Según el reciente Martirologio Romano publicado en el año 2001, nuestro santo fue asesinado con una espada.

Según la tradición, dos jóvenes llamadas Juliana y Semproniana, nacidas en Mataró y que eran discípulas de Cugat, siguieron a su maestro espiritual hasta el Castrum Octaviarum. Cuando los verdugos dejaron el cuerpo del santo lo recogieron para enterrarlo cristianamente pero fueron sorprendidas por la policía imperial e instantes más tarde asesinadas en el mismo lugar que el santo.  

San Cugat si que existe

Menudo revuelo se organizó el 6 de octubre del 2001 cuando diferentes periódicos anunciaban en sus titulares: "Sant Cugat se cae del santoral". Según un rotativo español, el nuevo Martirologio Romano -el anterior era de 1956- se "había visto obligado a eliminar de la interminable lista existente algunos nombres dudosos o poco conocidos". La noticia fue comentada incluso por columnistas de renombre de diferentes periódicos. Pues, nada más lejos de la realidad, el nuevo Martirologio Romano si que incluye a San Cugat; lo cita, para ser extactos en la página 389 de este nuevo "catálogo de santos" promulgado por Juan Pablo II el 29 de junio del 2001. El mismo Martirologio define a San Cugat como "mártir en la persecución de Diocleciano, muerto con una espada. Siglo IV. Africano".
Es probable que la confusión fuera motivada por la dificultad de la traducción de algunos nombres de santos incluidos en el Martirologio, cuyos nombres están en latín en su primera edición. Es el caso de Cugat, "Cucuphas" en latín. Esto pudo dar pie a pensar que estaban fuera del libro. Cabe decir que la agencia italiana de noticias "Ansa" dio por hecha la exclusión de nuestro santo y de allí se hicieron eco los medios de comunicación no sólo italianos sino de toda Europa, sin antes confirmarlo. Seguramente los periódicos españoles que difundieron esta falsa noticia tomaron la información de esta agencia.

La parroquia en el Monasterio

Cuando en el siglo IX se fundó el Monasterio de Sant Cugat (formado por la basílica que guardaba las reliquias del mártir Sant Cugat y la fortificación denominada Castrum Octavianum), el territorio de sus primeros dominios se organizó en 5 parroquias. Cabe tener en cuenta que en la época medieval, las parroquias a menudo cumplían las funciones de administración eclesiástica y civil al mismo tiempo. Una de estas parroquias, la más cercana al monasterio, fue la de Sant Pere d'Octavià (San Pedro de Octaviano). Como te puedes imaginar, el topónimo de Octaviano le era dado por el hecho de estar situada en el término del Castrum Octavianum. En el siglo XII, la población de Octavià tomó el nombre de Sant Cugat del Vallès (el nombre del monasterio). Pero la parroquia de la población no cambió de nombre y continuó siendo Sant Pere d'Octavià, el mismo que tiene actualmente. En 1835 el Monasterio de Sant Cugat fue exclaustrado a causa de la denominada Ley de Desamortización, decretada por el Gobierno español. Entonces, como que el monasterio fue puesto a subasta pública, el Obispado de Barcelona y el Gobierno español llegaron a un acuerdo según el cual, la sede de la parroquia de Sant Pere d'Octavià se trasladaría a la iglesia del Monasterio y el palacio abacial y la iglesia parroquial de Sant Pere pasaría al dominio municipal de la población. Poco tiempo después del traspaso fue demolida y se construyó el mercado municipal. Por suerte, el monasterio se pudo conservar y allí está la parroquia de Sant Cugat del Vallès.

Onomástica

La onomástica propia de San Cugat es el 25 de julio, pero en algunas poblaciones lo celebran el 27 del mismo mes, para no interferir en la festividad del apóstol Santiago.

Devoción y patronazgo

Imagen que se venera en la iglesia parroquial de San Cugat de Salt (Girona)

La devoción a San Cugat es muy visible como te puedes imaginar en la iglesia de San Pere d'Octavià en Sant Cugat del Vallès (Barcelona), pero tienes que tener presente que su culto también ha atravesado fronteras. El caso más claro está en París, concretamente en la catedral de Saint Denís donde existe una capilla en su honor. Incluso, cerca del la ciudad del Sena hay un bosque que lleva su nombre porque antiguamente existía allí una capilla. En la diócesis de Girona tiene iglesias parroquiales dedicadas en las siguientes poblaciones: Albons, Fornells de la Selva, Salt y Ravós del Terri.

No se le conoce ningún patronazgo especial a este buen amigo, pero en el "Costumari Català" de Joan Amades, menciona que antiguamente los jorobados le tenían como patrón así como aquellos que realizaban pequeños hurtos. Desconozco el por qué de estas singulares protecciones.

Puedes dejar mensajes, oraciones o lo que más te salga del corazón a San Cugat en el Libro de los Santos.

Parte de la información sobre San Cugat ha sido facilitada gentilmente por Climent Ribera Villauma del Archivo Parroquial del Monasterio de Sant Cugat del Vallès.

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