Triduo
a
La Inmaculada
Concepción

El dogma de la Inmaculada Concepción de María significa que la Virgen nació limpia de pecado original, en virtud y atención del que sería después su hijo Jesús. Así, podemos leer en la "Constitución Dogmática de la Iglesia " (Lumen Gentium) del Concilio Vaticano II y en su capítulo 56 el siguiente párrafo:
| "Quiso, pues, el Padre de las misericordias que la aceptación de la Madre predestinada, precediera a la encarnación, para que, del mismo modo que una mujer contribuyó a la muerte, así también una mujer contribuyera a la vida. Esto se cumple en la forma más eminente, en la Madre de Jesús, que dio al mundo la Vida misma que renueva todas las cosas y fue dotada por Dios de dones dignos de tan excelso cargo. Por eso no es extraño que entre los Santos Padres fuera común llamar a la Madre de Dios toda santa e inmune de toda mancha de pecado, como plasmada por el Espíritu Santo y hecha nueva criatura. Enriquecida desde el primer instante de su concepción con los esplendores de una santidad en extremo singular, la Virgen Nazarena es saludada por el ángel por mandato de Dios como la "llena de gracia" (Lc 1,38), y ella responde al mensajero celestial: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra " (Lc 1,38). |
La Inmaculada Concepción de María fue definida como dogma por el Papa Pío IX,
en el año 1854, en la Bula Ineffabilis Deus (El Dios inefable), en estos términos:
"... con la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo, con la de los Santos
Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, afirmamos y definimos que ha sido
revelada por Dios, y de consiguiente que debe ser creída firme y constantemente
por todos los fieles la doctrina que sostiene: que la Santísima Virgen María
fue preservada inmune de toda mancha de culpa original en el primer instante
de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención
a los méritos de Jesucristo, salvador del género humano".
Este triduo puede ser rezado durante la festividad de la Inmaculada Concepción que es el 8 de diciembre, aunque en cualquier fecha del año te puede servir para alimentar tu corazón y abrir tus palabras a nuestra Madre.
Aclamación Inicial.
Bendita eres entre todas las mujeres, Hija del Dios Altísimo. Tú eres la gloria de Jerusalén, la alegría de Israel, el honor de nuestro pueblo. Que la gracia de Dios creador, la fuerza de Cristo Redentor, la alegría del Espíritu que da la vida, estén con todos nosotros.
Himno.
| Tú eres
toda hermosa, oh Madre del Señor! Tú eres de Dios gloria, la obra de su amor. Pureza
inmaculada, Infunde en nuestro pecho Dichosa por los siglos, |
Día Primero / Día Segundo / Día Tercero
Primera lectura.
(Isaías 7,10-14; 8,10) Mirad: "la
Virgen está encinta".
En aquel tiempo, el Señor habló a Acaz: "Pide
una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo".
Acaz respondió : "No la pido, no quiero tentar al Señor". Entonces
dijo Dios: "Escucha, casa de David: ¿no os basta cansar a los hombres,
que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal.
Mirad: la Virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel,
que significa "Dios-con-nosotros".
Salmo Responsorial. (Sal 39,7-8a.8b-9.10.11)
R/: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Tú no quieres
sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: "Aquí estoy". (R)
"Como está escrito en mi libro
para hacer tu voluntad".
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas. (R)
He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes. (R)
No me he guardado en el pecho tu defensa,
he contado tu fidelidad y tu salvación,
no he negado tu misericordia y tu lealtad
ante la gran asamblea.
Aleluya. La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria (Jn 1,14)
Evangelio (Lucas 1,26-38) Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo.
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo". Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: "No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin". María dijo al ángel: "¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?". El ángel le contestó: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible". María contestó: "Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra".
Frase de Reflexión. "Ama a los que son justos porque ya son buenos. Reza para que sean todavía mejores. Ama a los que son injustos, porque son hombres, pero detesta lo que tienen de malo. Expresa a Dios el deseo de que, en su misericordia, los convierta a la bondad" (San Cesareo)
(Se finaliza con el rezo de un Padrenuestro, una Avemaría y un Gloria y deseando la intercesión de María para los dones que pedimos a nuestro Padre Eterno)
Primera Lectura. (Sofonías 3,14-18a) El Señor será el rey de Israel, en medio de ti. Regocíjate, hija de Sión; grita de júbilo, Israel; alégrate y gózate de todo corazón, Jerusalén. El Señor ha cancelado tu condena, ha expulsado a tus enemigos. El Señor será el rey de Israel, en medio de ti, y ya no me temerás. Aquel día dirán a Jerusalén: "No temas, Sión, no desfallezcan tus manos. El Señor, tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva. El se goza y se complace en ti, te ama y se alegra con júbilo como en día de fiesta".
Salmo Responsorial (Sal 112,1-2.3-4.5-6.7-8)
R/: Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre.
Alabad, siervos
del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor
ahora y por siempre (R).
De la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.
El Señor se eleva sobre todos los cielos (R).
¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar
al cielo y la tierra? (R).
Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo (R).
Aleluya. Tu que te alzas como un signo para los pueblos, ven a librarnos, no tardes más.
Evangelio. (Lucas 1,39-56). ¿Quien soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: "Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quien soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá".
Frase de reflexión. "Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir juntos como hermanos" (Martín Luther King)
(Se finaliza con el rezo de un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria y deseando la intercesión de María para los dones que pedimos a nuestro Padre Eterno)
Primera lectura. (Ct 2,8-14). Llega mi amado, saltando sobre los montes. Oid, que llega mi amado, saltando sobre los montes, brincando por los collados! Es mi amado como un gamo, es mi amado como un cervatillo. Mirad: se ha parado detrás de la tapia, mira por las ventanas, espía por las rejas. Habla mi amado y me dice: "Levántate, amada mía, hermosa mía, ven a mí! Porque ha pasado el invierno, las lluvias han cesado y se han ido, brotan las flores en la vega, llega el tiempo de la poda, el arrullo de la tórtola se deja oir en los campos; apuntan los frutos en la higuera, la viña en flor difunde perfume. Levántate, amada mía, hermosa mía, ven a mi! Paloma mía, que anidas en los huecos de la peña, en las grietas del barranco, déjame ver tu figura, déjame escuchar tu voz, porque es muy dulce tu voz y es hermosa tu figura".
Salmo Responsorial (Is 12,2-3.4.5-6)
R/: Que grande es en medio de ti el Santo de Israel.
El Señor
es mi Dios y salvador:
confiaré y no temeré,
porque mi fuerza y mi poder es el Señor,
él fue mi salvación.
Y sacaréis aguas con gozo
de las fuentes de la salvación (R).
Dad gracias al Señor,
invocad su nombre,
contad a los pueblos sus hazañas,
proclamad que su nombre es excelso (R).
Tocad para el Señor, que hizo proezas,
anunciadlas a toda la tierra;
gritad jubilosos, habitantes de Sión:
"Que grande es en medio de ti
el Santo de Israel" (R).
Aleluya. Dichosa tú, Virgen María, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.
Evangelio. (Lc 1,46-55) Alegría del alma en el Señor. En aquel tiempo, María dijo:
Proclama
mi alma la grandeza del Señor
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.
Frase de reflexión. Alguien me dijo en cierta ocasión que ni por un millón de dólares se atrevería a tocar un leproso. Yo le contesté que tampoco lo haría. Si fuese por dinero, ni siquiera lo haría por dos millones de dólares. Sin embargo, lo hago gratuitamente, de buena gana, por amor (Madre Teresa de Calcuta).
(Se finaliza con el rezo de un Padrenuestro, una Avemaría y un Gloria y deseando la intercesión de María para los dones que pedimos a nuestro Padre Eterno)
Recuerda que puedes dejar tus oraciones, mensajes o lo que más te salga del corazón a la Virgen en "El Libro de María" de nuestra Capila Virtual.
Hay un conocido refrán catalán que dice que "Si plou per la Concepció, plou per Carnestoltes, per Setmana Santa i per Resurrecció" (Si llueve por la Concepción, llueve por Carnaval, por Semana Santa y por Resurrección). ¡Todo sea en bien de las cosechas del campo!
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mariología / onomásticas
(letra I)
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