Santa Lucía

Como ya sabes, el nombre de Lucía quiere decir "luz", "luminosidad". Y esta santa, nunca mejor dicho, es una luz de fe para todos los cristianos. Nació a finales del siglo tercero en la ciudad de Siracusa, capital de la isla de Sicilia (Italia). Perdió a su padre cuando tan sólo tenía 5 años de edad, y su madre de nombre Eutiquia, fue la encargada de educarla en la fe cristiana. Lucía, junto a Santa Águeda es una de las santas estandartes de Sicilia, que con Inés y Cecilia, forman el conjunto de santas más populares de Italia. Lucía llegó a tener sólo en Roma más de 20 santuarios dedicados. La devoción a nuestra santa empezó ya casi después del dia de su martirio, el 13 de diciembre del 300. Aparte de Siracusa, se le tiene mucha devoción en Venecia, en la iglesia dedicada a su nombre donde se venera su cuerpo.
La intercesión de Santa Águeda. Toda la documentación que conocemos de nuestra amiga se basa a partir de tradiciones, leyendas y también del acta del martirio. Tal y como te he dicho, nació en Siracusa, sus padres eran ricos y nobles. Se cuenta que su madre la prometió a un joven apuesto de la ciudad, sin el consentimiento de ella, ya que Lucía, lo único que quería era consagrarse virgen al Señor y seguir sus enseñanzas evangélicas. Pero antes que el "noviazgo" siguiera adelante, su madre, Eutiquia, enfermó gravemente y la joven se dedicó rápidamente al cuidado de ella. Gracias al impulso de Lucía, las dos se dirigieron a un pequeño santuario donde se veneraba a Santa Águeda, en la población de Catania, con la esperanza que por la intercesión de dicha santa, Eutiquia recuperase la salud. Postradas ante el sepulcro de Santa Águeda, empezaron a suplicarle y rezarle durante varias horas hasta que presa de fatiga, Lucía cayó en un profundo sueño en el cuál se le apareció Santa Águeda que le dijo: "Lucía, queridísima hermana, ¿porqué pides por intercesión de otra lo que tú misma, por la fe que tienes en Jesucristo, puedes obtener para tu madre? Has de saber que tu fe le ha alcanzado la salud y que, así como Jesucristo ha hecho célebre a la ciudad de Catania por consideración a mí, de la misma manera hará célebre y gloriosa a la ciudad de Siracusa por causa tuya, porque le has preparado una agradable morada en tu corazón virginal". Al oír estas palabras Lucía se despertó y vio llena de júbilo como su madre se recuperaba de la enfermedad que padecía. Eutiquia comprendió cual era el camino que deseaba el Señor para su hija, y las dos regresaron a Siracusa con la intención de consagrarse al señor y de distribuir sus bienes a los pobres.
Las actas del martirio. Como puedes comprobar, amigo/a cibernauta, esta decisión no agradó a aquél joven elegido anteriormente por Eutiquia para su hija, que veía en Lucía la gloria de su vida; ya que Lucía estaba, todo se tiene que decir, de muy buen ver... podríamos decir que era una de las chicas más guapas de Siracusa, vaya ... que no dudarías en invitarla hoy mismo al cine o a la discoteca de moda de tu ciudad!. Pero... vayamos al tema y no nos enrollemos! Enfadado por la actitud de aquellas dos mujeres, el joven prometido las delató como cristianas al prefecto de la ciudad. Esto bastó para que nuestra santa fuera detenida. Llegaba la hora tremenda y solemne de confesar ante los miembros del gobierno su fidelidad a Jesucristo. Y aquí... es donde tenemos que sacar a relucir la conocida acta de martirio de Lucía ante el prefecto Pascasio. Después que la santa declarase su fe y de no querer renunciar a ella, el prefecto la amenazó de la siguiente manera:
-Tus palabras se acabarán cuando pasemos a los tormentos.
-A los siervos de Dios -respondió Lucía- no les pueden faltar
las palabras, ya que les tiene dicho nuestro Señor Jesucristo
que "Cuando seáis llevados ante los gobernadores y reyes,
no os preocupe cómo hablareis, porque se os dará en aquella
hora lo que habéis de decir. No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu Santo el que hable en vosotros".
-¿Crees, pues, que el Espíritu Santo está en ti y que es él
quien te inspira en lo que dices?
-Lo que yo creo es que los que viven piadosa y castamente son
templos del Espíritu Santo.
Pascasio, sin comprender todo el alcance de estas palabras, le
dijo:
-Pues yo te haré conducir a un lugar infame para que te abandone
el Espíritu Santo.
-Si por fuerza mandas que mi cuerpo sea profanado, mi castidad
será honrada con doble corona.-Respondió Lucía.
Dicen las actas del martirio,
que cuando los soldados quisieron arrastrar a la santa para llevarla a un prostíbulo
y de esta manera deshonrar su castidad, no pudieron, ya que una fuerza superior
la retuvo inmóvil. Todo fue inútil. Ante tal fracaso, ensayaron
un nuevo tormento y mandaron que allí misma fuera cubierta de resina
y que fuera rodeada de una gran hoguera. Ante tal bestialidad, aún le
cobraron fuerzas a Lucía para decir:
-He rogado a mi Señor a fin de que no me dominase este fuego, y he conseguido
un aplazamiento a mi martirio.
Y efectivamente, cuando las llamas desaparecieron, se pudo comprobar que Dios
había realizado lo que Lucía predijo: el fuego no le había
causado el menor daño. Como puedes comprobar, la conmoción de
las gentes fue enorme. Y el prefecto aún le entró más odio.
Se acercaba para nuestra amiga el final de su combate. El prefecto mandó
que su garganta fuera atravesada por una espada. Era el 13 de diciembre del
año 300, día que se celebra su onomástica.
Esta es la narración del martirio de Santa Lucía según
las actas que se conservan escritas muchos años después de todo
lo ocurrido. Seguramente hay mucha devoción escrita en este texto y nos
es difícil creer fielmente todo lo narrado, pero si que es importante
tener en cuenta que como discípula verdadera de Jesucristo, llegó
a la gloria del Padre por el mismo camino que su hijo Jesucristo; camino de
sacrificio y obediencia hasta la muerte que lleva a la resurrección y
a la vida eterna.
Los ojos de Lucía. Fíjate que en la estampa que hay en el principio de este especial, se representa a Santa Lucía con la palma del martirio (en su mano izquierda), y con una plata con dos ojos incrustados (en su mano derecha). Una leyenda muy "bestia" que hizo popular la Iglesia primitiva cuenta que Lucía se arrancó los ojos para dejar de agradar a su prometido; de allí que algunos crean que la representación de esta santa con la bandeja con sus dos ojos venga de esta "historia" . Pero... esto entra dentro de las leyenda amigos, y muchos teólogos y estudiosos de santos han rechazado como cierto este relato escrito muchos años después que Lucía fuera martirizada. El hecho que se le represente así, podría ser por el significado de su nombre: "luminosidad". ¿Y que mejor luz que nuestros ojos, para ver nuestro camino en la vida diaria? Un camino siempre abierto a los demás, un camino generoso con los menos afortunados, en definitiva con nuestro prójimo que también es nuestro hermano. Lucía utilizó sus ojos para ver la pobreza de su prójimo: recuerda que vendió todas sus riquezas para dárselas a los más pobres de su ciudad. Así pues, tenemos que entender que la representación de los ojos de Lucía en una bandeja obedece más bien al significado de su nombre: "luminosidad" y al sentido de que a través de nuestros ojos, nosotros podemos actuar de la misma forma que lo izo ella con los suyos. Por esta razón "nos brinda sus ojos", para que los utilicemos como lo izo ella. Una luz que supo guiarla con los más débiles.
Protección y patronazgo. Es por excelencia la patrona de todos los invidentes, también de las modistas y de los sastres (aunque estos últimos también invocan a San Francisco de Asís y a otros santos), de los colchoneros y de todos aquellos oficios que necesitan tener una vista muy atenta.. Puedes pedirle protección para tu vista.
Devoción en Girona. Existen cuatro capillas dedicadas a la santa situadas en los términos municipales de las siguientes poblaciones: la Jonquera, Santa Pau (Santa Llúcia de Trenteres), Garrigàs (Santa Llúcia de Tonyà) y Sant Pol-La Bisbal (Santa Llúcia de la Ganga). Al final de esta página hay un reportaje escrito en catalán sobre las tradiciones relacionadas con Santa Lucía en la diócesis de Girona
| Santa Lucía, que de la luz recibiste tu nombre, a ti confiadamente acudo para que me alcances la luz de Dios para que me preserve de las tinieblas del error y pueda caminar por las sendas de la virtud. Santa Lucía, mártir de Jesucristo, fiel amiga y seguidora del Maestro, que diste la vida para conseguir el mayor tesoro, el tesoro del Evangelio. Hoy te invoco con toda confianza, porque eres mi compañera en el camino de la fe. Tú que vives ya por siempre el gozo del Reino de Dios, vela por todos aquellos que a tí acuden, protégenos, danos generosidad y coraje y ayúdanos a ser más personas en la sociedad en la que vivimos y con los más afligidos. Santa Lucía, ruega por nosotros. Amén. |
Espero que Santa Lucía te proteja y recuerda que le puedes dejar tus mensajes, oraciones, peticiones o lo que más te salga del corazón en: El Libro de los Santos
Tradicions i costums a la diòcesi de Girona. Antigament els aplecs que es feien a les nostres comarques dedicats a la santa eren molt populars i concorreguts i plens de tradicions. Molts d'aquests aplecs encara ara es continuen realitzant, però la majoria ja no conserven coses tan curioses com les que t'exposo: El de l'ermita de Santa Llúcia de Trenteres a Santa Pau era visitat de bon matí per tota una gentada de devots d'Olot i dels pobles del voltant, que demanaven a la santa que els guardés i protegís de la vista. Després de l'ofici, del cant dels goigs i d'una ballada de sardanes, es preparaven grans cassolades d'arròs per a tots els presents. Una nota típica d'aquest aplec era que hi havia moltes parades de torrons; tothom s'afanyava a comprar-hi els primers torrons de les festes de Nadal. També es feia una rifa de torrons. Els rifaires donaven quatre cartes a tots els qui hi prenien part. Quan les havien repartides totes, d'una bossa que contenia un altre joc sencer de cartes, en treien una. Aquell qui tenia el rei del coll de la carta sortida havia guanyat la rifa. Explica el "Costumari Català" d'en Joan Amades, que era obligat que els concurrents a l'aplec recollissin uns fòssils que es trobaven molt a prop del temple i que eren coneguts pels "ulls de Santa Llúcia" o pels "dinerets de Santa Llúcia". Eren un fòssils de diferents formes, però que tots tenien al mig un petit gra. La gent hi veia la forma d'un ull humà, amb la nina figurada pel granet central. L'aplec de l'ermita de Santa Llúcia de la Jonquera era molt concorregut per persones de tots els pobles del voltant així com de l'altra banda de la frontera. Allí s'hi havia ballat el "Ball de l'Almorratxa". Hi participaven bona part de fidels, sobretot joves. Durant el ball, que es feia per parelles, els nois ruixaven les noies amb l'almorraxta, una gerra de vidre o de ceràmica plena d'aigua perfumada, que era finalment trencada per aquestes. També hi havia una altra variant d'aquest ball: un responsable de la organització, coneixent aquelles parelles d'enamorats que no es gosaven declarar, es dirigia amb l'almorratxa a la noia interessada, la ruixava i tot agafant-la del braç li presentava al noi. Els ruixava a tots dos i s'anaven formant parelles que ballaven davant tota la concurrència. Aquest "Ball de les almorratxes" que s'havia realitzat també en molts altres indrets de les nostres contrades, neix a partir d'una tradició que explica que un xec àrab es va enamorar d'una pastora i que per tal d'aconseguir el seu amor li regalava ampolles de perfum. Aquesta, però, com a mostra de rebuig, les trencava tot llençant-les a terra. D'aquí el naixement d'aquest popular ball. Els membres de l'organització també havien lliurat als fidels un pa beneït, un present que era recompensat amb una almoina. A Santa Llúcia de Tonyà, al terme municipal de Garrigàs, s'explica que antigament, els devots que acudien a l'aplec recollien farigola, romaní i d'altres herbes aromàtiques i en feien una gran foguera que cremava tot el dia davant l'ermita. Es veu que tots els romeus s'acostaven a la foguera per perfumar-s'hi amb la creença que això els hi enfortiria la vista per la intercessió de la santa. A Santa Llúcia de la Ganga, situat al terme municipal de Sant Pol (La Bisbal d'Empordà), l'aplec continua realitzant-se amb una missa al migdia i després amb un dinar popular. No cal oblidar l'aplec de l'ermita de Santa Llúcia de Puigmal, que depèn de la parròquia de Sant Joan de les Abadesses, al bisbat de Vic i que era conegut com l'Aplec dels Torrons, perquè totes les poblacions de la rodalia hi acudien a proveir els torrons de Nadal, com passava a l'aplec ja esmentat de Santa Llúcia de Trenteres de Santa Pau. També cal dir que ja fa una colla d'anys, els sastres de Sant Feliu de Guíxols celebraven la festa de Santa Llúcia a l'ermita del Remei situada a Castell d'Aro. Allí, després de l'ofici s'hi celebrava un dinar de germanor. Refranys
populars del dia de Santa Llúcia són els següents:
"Santa Llúcia festes i fires ens envia, pero li diu
la Concepció: -Primer vull ser jo" o "De Santa
Llúcia a Nadal, tretze dies per igual". |
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