¡ Santa Claus existe !

En 1897, Virginia, una niña de 8 años escribió a las "Cartas del Director" del periódico "The New York Sun" muy preocupada porque sus amigos le habían comentado que Santa Claus no existía. Su padre le propuso que para salir de dudas lo mejor que podría hacer era preguntarlo al The New York Sun y que si estos contestaban que Santa Claus existía se lo podría creer. La pequeña así lo hizo y el rotativo le respondió con una editorial bajo el título de "Si, Virginia, Santa Claus existe". El famoso editorial decía así:
Virginia,Tus amiguitos no tienen razón. Han sido víctimas del escepticismo de una época escéptica. Sólo creen lo que pueden ver. Piensa que nada puede existir excepto lo que pueden comprender sus pequeñas mentes. Todas las mentes, Virginia, sean de adulto o de niños, son pequeñas. En nuestro gran universo, el ser humano es un mero insecto, una hormiga e su inteligencia cuando se le compara con el mundo incontable alrededor.
Si, Virginia, Santa Claus existe!. Existe tan seguramente como el amor y la generosidad y la devoción existen, y tu sabes que abundan y da a tu vida su mayor belleza y alegría.
¡Ay! Que triste seria el mundo si no existiera Santa Claus! No habría tampoco la fe del niño, ni la poesía ni el romance para hacer tolerable nuestra existencia. La luz eterna que la niñez aporta al mundo se extinguiría.
No creer en Santa Claus! Seria lo mismo que no creer en las hadas. Podrías hacer que tu papá pusiera a hombres para vigilar todas las chimeneas la Nochebuena para agarrarle a Santa, pero aunque no lo vieras bajar por al chimenea, ¿qué probaría eso? Nadie ve a Santa Claus, pero eso no significa que no exista. Las cosas más verdaderas de este mundo son las que se ven. ¿Has visto acaso a las hadas bailando sobre el césped? Claro que no, pero eso no prueba que no estén allí. Nadie puede concebir ni imaginar todas las maravillas que no se ven en el mundo.
Puedes abrir la sonaja del bebé para ver que hace el ruido adentro, pero hay un velo que cubre el mundo invisible que ni los hombres más fuertes, ni toda la fuerza combinada de los hombres más fuertes que hayan vivido, pueden romper. Sólo la fe, la poesía, el amor, el romance, pueden abrir ese telón para ver e imaginar la belleza sobrenatural y la gloria atrás del. Será real? ¡Ah!, Virginia, nada en este mundo puede ser mas real y más duradero
¿No existe Santa!?
Gracias a Dios, existe y ¡existirá para siempre! De aquí a mil años, Virginia, Santa continuará alegrando el corazón de los niños.
The New York Sun
Puedes leerlo en inglés
en:
http://beebo.org/smackerels/yes-virginia.html
Santa Claus, su verdadera historia y la Coca-Cola
Tal y como has podido leer en la "Enciclopedia Navideña" de esta misma web, con el nombre de santa Claus o Papa Noël se ha popularizado una figura de un personaje de largas barbas blancas y con vestidos rojos de abrigo, que al son de una campanilla llena de ilusión y de regalos las casas en las Navidades. No hace falta señalar que ha sido utilizado de reclamo comercial. Pero el origen de santa Claus no es otro que la leyenda del Obispo de Mira, San Nicolás que se venera como santo en el calendario cristiano el día 6 de diciembre. Nicolás fue obispo de Mira (Turquía) durante el siglo IV. Sus restos fueron trasladados a Bari (Italia) en el año 1087, por eso es conocido también como San Nicolás de Bari. Cuenta la leyenda que tres niños que habían sido descuartizados por un carnicero porque le molestaban fueron resucitados por el santo. Por eso se le representa siempre vestido de obispo y con una caldera a sus pies con tres niños dentro. Este hecho ha sido celebrado durante muchos siglos por los monaguillos y las escolanías de todos los templos especialmente en catedrales y monasterios. De ahí arranca la tradición del "Bisbetó" tal como aún se celebra en la Escolanía del Monasterio de Montserrat, que consiste en "elegir" a uno de los niños como "obispo" por un día. La tradición, de origen nórdico tal como señala el nombre de "Santa Claus" pasó a Francia con el nombre de "Papa Noël". También se ha extendido en todo el área anglosajona, especialmente en Norteamérica, de donde ha llegado a nosotros.
El hecho de que se le vista con un gran abrigo de color rojo y blanco obedece a una campaña publicitaria que realizó Coca-Cola hace muchos años, donde hizo salir a un Papa Noel vestido con estos colores. Es normal, fíjate que son los mismos colores que utiliza esta firma comercial, y si no, ¡mira de que color son las latas!

La culpa fue del dibujante americano Haddon Sundblom. Corría el año 1931 y la empresa de refrescos decidió transformar al santo-elfo-gnomo de calzas verdes- como era entonces- en un símbolo amable para ligarlo para siempre a su marca; de paso, también a nuestra memoria colectiva. Con la botella de refresco en la mano, viajando en un trineo tirado por renos y asaltando las chimeneas de las casas para dejar los regalos de Navidad, este hombre de rojo es el modelo publicitario más barato y rentable de la historia.
