Requiem
El olvido, señor de la eternidad, anego los campos. Las montañas (cumbres majestuosas, orgullosas e imponentes de Gaia) a rocas se convirtieron, los desiertos se helaron con el agua de lagos q se secaron, ríos que se evaporaron en susurros largo tiempo olvidados y océanos k desaparecieron para dar lugar a hondas cimas que ni sikiera la vista de los Dragones, antaño señores todopoderoso de los cielos, pudieron descubrir el fin. En el mundo el viento de los tiempos soplo con fuerza, tiñendo con canas la cabellera de los más antiguos robles, árboles que en su tronco guardaban el recuerdo de razas desaparecidas antes incluso de k los hombres caminasen entre ellos, talándolos y sembrando la devastación a su paso. Y el viento levanto el velo de la ceniza y la tierra, y descubrió a su paso ciudades derruidas, hermosos palacios k una vez albergaron a los más grande señores y k ahora ni sikiera las alimañas lo habitaban, dado k ni ellas Vivian.