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Tribus
urbanas son
aquellas pandillas,
bandas callejeras o simplemente agrupaciones de jóvenes que visten de
forma
similar, que poseen hábitos comunes y lugares de reunión, podrían ser
denominadas tribus urbanas. La banda tiene en común la similitud.
Cuando los individuos se reúnen voluntariamente, por el placer de estar
juntos, por búsqueda de lo semejante, se trata de una banda. Consiste
en buscar en los "congéneres" modos de pensar y de sentir idénticos a
los propios, sin ser necesariamente conscientes de ello. El placer de
formar parte de la banda proviene de la supresión o suspensión de la
exigencia de adaptarse, al precio de una tensión psíquica penosa, a un
universo adulto o social y a sus reglas de pensamiento y de conducta.
Además, la banda ofrece a sus miembros la seguridad y el soporte
afectivo del que carecen. La banda autoriza actividades que están en
los límites de las reglas morales y sociales: el juego, la bebida, el
galanteo, la licencia erótica, el escándalo en la vía pública, la
destrucción de objetos o el agravio de algunos valores (patrióticos,
religiosos, etc.). Sin embargo, las actividades llevadas a cabo en
común no se presentan como objetivo esencial de la banda: el objetivo
es el de estar juntos porque se es semejante. La banda se hace durable
si se transforma en grupo primario, pero entonces cambia de
características: afianza los valores comunes (por ejemplo
antisociales), concede privilegios a la lealtad y la solidaridad de sus
miembros, distingue sus roles, fija objetivos diferentes de la
complacencia colectiva en sí misma.
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