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I. Burgueses y proletarios:
La historia de todas las sociedades hasta nuestros dias es la historia
de las luchas de clases.
Hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, señores y siervos,
maestros y oficiales, en una palabra: opresores y oprimidos se
enfrentaron siempre, mantuvieron una lucha constante, velada unas veces
y otras franca y abierta; lucha que termino siempre con la
transformacion revolucionaria de toda la sociedad o el hundimiento de
las clases en pugna.
En las anteriores ‚pocas historicas encontramos casi por todas partes
una completa diferenciacion de la sociedad en diversos estamentos, una
multiple escala gradual de condiciones sociales. En la antigua Roma
hallamos patricios, caballeros, plebeyos y esclavos; en la Edad Media,
señores feudales, vasallos, maestros, oficiales y siervos, y, ademas,
en casi todas estas clases todavía encontramos gradaciones especiales.
La moderna sociedad burguesa, que ha salido de entre las ruinas de la
sociedad feudal, no ha abolido las contradicciones de clase.
Étnicamente ha sustituido las viejas clases, las viejas condiciones de
opresion, las viejas formas de lucha por otras nuevas.
Nuestra ‚poca, la ‚poca de la burguesía, se distingue, sin embargo, por
haber simplificado las contradicciones de clase. Toda la sociedad va
dividiendose, cada vez mas, en dos grandes campos enemigos, en dos
grandes clases, que se enfrentan directamente:
la burguesía y el proletariado.
De los siervos de la Edad Media surgieron los vecinos libres de las
primeras ciudades; de este estamento urbano salieron los primeros
elementos de la burguesía.
El descubrimiento de America y la circunnavegacion de África ofrecieron
a la burguesía en ascenso un nuevo campo de actividad. Los mercados de
la India y de China, la colonizacion de America, el intercambio con las
colonias, la multiplicacion de los medios de cambio y de las mercancías
en general imprimieron al comercio, a la navegacion y a la industria un
impulso hasta entonces desconocido, y aceleraron con ello el desarrollo
del elemento revolucionario de la sociedad feudal en descomposicion.
La antigua organizacion feudal o gremial de la industria ya no podía
satisfacer la demanda, que crecía con la apertura de nuevos mercados.
Vino a ocupar su puesto la manufactura. El estamento medio industrial
suplanto a los maestros de los gremios; la division del trabajo entre
las diferentes corporaciones desaparecio ante la division del trabajo
en el seno del mismo taller.
Pero los mercados crecían sin cesar; la demanda iba siempre en aumento.
Ya no bastaba tampoco la manufactura. El vapor y la maquinaria
revolucionaron entonces la produccion industrial. La gran industria
moderna sustituyo a la manufactura; el lugar del estamento medio
industrial vinieron a ocuparlo los industriales millonarios -jefes de
verdaderos ejercitos industriales-, los burgueses modernos.
La gran industria ha creado el mercado mundial, ya preparado por el
descubrimiento de America. El mercado mundial acelero prodigiosamente
el desarrollo del comercio, de la navegacion y de los medios de
transporte por tierra. Este desarrollo influyo, a su vez, en
el auge de la industria, y a medida que se iban extendiendo la
industria, el comercio, la navegacion y los ferrocarriles,
desarrollo base la burguesía, multiplicando sus capitales y
relegando a segundo termino a todas las clases legadas por la Edad
Media.
La burguesía moderna, como vemos, es ya de por si fruto de un largo
proceso de desarrollo, de una serie de revoluciones en el mundo de
produccion y de cambio.
Cada etapa de la evolucion recorrida por la burguesía ha ido acompañada
del correspondiente progreso político. Estamento bajo la dominacion de
los señores feudales; asociacion armada y autonoma en la comunad ; en
unos sitios, Republica urbana independiente; en otros, tercer estado
tributario de la monarquía; despues, durante el periodo de la
manufactura, contrapeso de la nobleza en las monarquías estamentales,
absolutas y, en general, piedra angular de las grandes monarquías, la
burguesía, despues del establecimiento de la gran industria y del
mercado universal, conquisto finalmente la hegemonía exclusiva del
poder político en el Estado representativo moderno. El gobierno del
Estado moderno no es mas que una junta que administra losnegocios
comunes de toda la clase burguesa.
La burguesía ha desempeñado en la historia un papel altamente
revolucionario.
Dondequiera que ha conquistado el pode, la burguesía ha destruido las
relaciones feudales, patriarcales, idílica. Las abigarradas ligaduras
feudales que ataban al hombre a sus 'superiores naturales' las ha
desgarrado sin piedad para no dejar subsistir otro vinculo entre los
hombres que el frío interes, el cruel 'pago al contado'. Ha ahogado el
sagrado extasis del fervor religioso, el entusiasmo caballeresco y el
sentimentalismo del peque¤o burgues en las aguas heladas del calculo
egoísta. ha hecho de la dignidad personal un simple valor de
cambio. Ha sustituido las numerosas libertades escrituradas y
adquiridas por la unica y desalmada libertad de comercio. En una
palabra, en lugar de la explotacion velada por ilusiones religiosas y
políticas,ha establecido una explotacion abierta, descarada, directa y
brutal.
La burguesía ha despojado de su aureola a todas las profesiones que
hasta entonces se tenían por venerables y dignas de piadoso respeto. Al
medico, al jurisconsulto, al sacerdote, al poeta, al hombre de ciencia,
los ha convertido en sus servidores asalariados.
La burguesía ha desgarrado el velo de emocionante sentimentalismo que
encubría las relaciones familiares, y las ha reducido a simples
relaciones de dinero.
La burguesía ha revelado que la brutal manifestacion de fuerza en la
Edad Media, tan admirada por la reaccion, tenía su complemento natural
en la mas relajada holgazanería. Ha sido ella la primera en demostrar
lo que puede realizar la actividad humana; ha creado maravillas muy
distintas a las piramides de Egipto, a los acueductos romanos y a las
catedrales goticas, y ha realizado campañas muy distintas a las
migraciones de los pueblos y a las Cruzadas.
La burguesía no puede existir sino a condicion de revolucionar
incesantemente los instrumentos de produccion, y con ello todas las
relaciones sociales. La conservacion del antiguo modo de produccion
era, por el contrario, la primera condicion de existencia de todas las
clases industriales precedentes. Una revolucion continua en la
produccion, una incesante conmocion de todas las condiciones sociales,
una inquietud y un movimiento constantes distinguen la ‚poca burguesa
de todas las anteriores. Todas las relaciones estancadas y
enmohecidas, con su cortejo de creencias y de ideas veneradas durante
siglos, quedan rotas, las nuevas se hacen añejas antes de llegar a
osificarse. Todo lo estamental y estancado de esfuma; todo lo sagrado
es profanado, y los hombres, al fin, se ven forzados a considerar
serenamente sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas.
Espoleada por la necesidad de dar cada vez mayor salida a sus
productos, la burguesía recorre el mundo entero. Necesita anidar en
todas partes, establecerse en todas partes, crear vínculos en todas
partes.
Mediante la explotacion del mercado mundial, la burguesía ha dado un
caracter cosmopolita a la produccion y al consumo de todos los pauses.
Con gran sentimiento de los reaccionarios, ha quitado a la industria su
base nacional. Las antiguas industrias nacionales han sido destruidas y
estan destruyendose continuamente. Son suplantadas por nuevas
industrias, cuya introduccion se convierte en cuestion vital para todas
las naciones civilizadas, por industrias que ya no emplean materias
primas indígenas, sino materias primas venidas de las mas
lejanas regiones del mundo, y cuyos productos no solo se consumen en el
propio país, sino en todas las partes del globo. En lugar de las
antiguas necesidades, satisfechas con productos nacionales, surgen
necesidades nuevas, que reclaman para su satisfaccion productos de los
países mas apartados y de los climas mas diversos. En lugar del antiguo
aislamiento y la autarquía de las regiones y naciones, se establece un
intercambio universal, una interdependencia universal de las naciones.
Y esto se refiere tanto a la produccion material, como a la
intelectual. La produccion intelectual de una nacion se convierte en
patrimonio comun de todas. La estrechez y el exclusivismo nacionales
resultan de dia en dia mas imposibles; de las numerosas literaturas
nacionales y locales se forma una literatura universal.
Merced al rapido perfeccionamiento de los instrumentos de produccion y
al constante progreso de los medios de comunicacion, la burguesía
arrastra a la corriente de la civilizacion a todas las naciones, hasta
las mas barbaras. los bajos precios de sus mercancía constituyen la
artillería pesada que derrumba todas las murallas de China y hace
capitular a los barbaros mas fanaticamente hostiles a los extranjeros.
Obliga a todas las naciones, si no quieren sucumbir, a adoptar el modo
burgues de produccion, las constriñe a introducir la llamada
civilizacion, es decir, a hacerse burgueses. En una palabra: se forja
un mundo a su imagen y semejanza.
La burguesía ha sometido el campo al dominio de la ciudad. Ha creado
urbes inmensas; ha aumentado enormemente la poblacion de las ciudades
en comparacion con las del campo, sustrayendo una gran parte de la
poblacion al idiotismo de la vida rural. Del mismo modo que ha
subordinado el campo a la ciudad, ha subordinado los paises barbaros o
semibarbaros a los paises civilizados, los pueblos campesinos a los
pueblos burgueses, el Oriente al Occidente.
La burgues¡a suprime cada vez m s el fraccionamiento de los
medios de produccion, de la propiedad y de la poblacion. Ha aglomerado
la poblacion, centralizado los medios de produccion y concentrado la
propiedad en manos de unos pocos. La consecuencia obligada de ello ha
sido la centralizacion política. Las provincias independientes, ligadas
entre s¡ casi unicamente por lazos federales, con intereses, leyes,
gobiernos y tarifas aduaneras diferentes, han sido consolidadas en una
sola nacion, bajo un solo gobierno, una sola ley, un solo interes
nacional de clase y una sola linea aduanera.
La burguesía, a lo largo de su dominio de clase, que cuenta apenas con
un siglo de existencia, ha creado fuerzas productivas mas abundantes y
mas grandiosas que todas las generaciones pasadas juntas. El
sometimiento de las fuerzas de la naturaleza, el empleo de las
maquinas, la aplicacion de la química a la industria y a la
agricultura, la navegacion de vapor, el ferrocarril, el telegrafo
electrico, la asimilacion para el cultivo de continentes enteros, la
apertura de los ríos a la navegacion, poblacion
es enteras surgiendo por encanto, como si salieran de la tierra. ¿Cual
de los siglos pasados pudo sospechar siquiera que semejantes fuerzas
productivas dormitasen en el seno del trabajo social?
Hemos visto, pues, que los medios de produccion y de cambio, sobre cuya
base se ha formado la burguesía, fueron creados en la sociedad feudal.
Al alcanzar un cierto grado de desarrollo estos medios de produccion y
de cambio, las condiciones en que la sociedad feudal producta y
cambiaba, la organizacion feudal de la agricultura y de la industria
manufacturera, en una palabra, las relaciones feudales de propiedad,
cesaron de corresponder a las fuerzas productivas ya desarrolladas.
Frenaban la produccion en lugar de impulsarla. Se transformaron en
otras tantas trabas. Era preciso romper esas trabas, y las rompieron.
En su lugar se establecio la libre concurrencia, con una constitucion
social y política adecuada a ella y con la dominacion economica y
política de la clase burguesa.
Ante nuestros ojos de esta produciendo un movimiento analogo. Las
relaciones burguesas de produccion y de cambio, las relaciones
burguesas de propiedad, toda esa sociedad burguesa moderna, que ha
hecho surgir como por encanto tan potentes medios de produccion y de
cambio, se asemeja al mago que ya no es capaz de dominar las potencias
infernales que ha desencadenado con sus conjuros. Desde hace algunas
decadas, las historia de la industria y del comercio no es mas que la
historia de la rebelion de las fuerzas productivas modernas contra las
actuales relaciones de produccion, contra las relaciones de propiedad
que condicionan la existencia de la burguesía y su dominacion. Basta
mencionar las crisis comerciales que, con su retorno periodico,
plantean, en forma cada vez mas amenazante, la cuestion de la
existencia de toda la sociedad burguesa. Durante cada crisis comercial
se destruye sistematicamente, no solo una parte considerable de
productos elaborados, sino incluso de las mismas fuerzas productivas ya
creadas. Durante las crisis, una epidemia social, que en cualquier
‚poca anterior hubiera parecido absurda, se extiende sobre la sociedad:
la epidemia de la superproducci¢n. La sociedad se encuentra subitamente
retrotraída a un estado de subita barbarie: diriase que el hambre, que
una guerra devastadora mundial la han privado de todos sus medios de
subsistencia; la industria y el comercio parecen aniquilados. Y todo
eso, ¨por qu‚? Porque la sociedad posee demasiada civilizacion,
demasiados medios de vida, demasiada industria, demasiado comercio. Las
fuerzas productivas de que dispone no favorecen ya el regimen de la
propiedad burguesa; por el contrario, resultan ya demasiado poderosas
para estas relaciones, que constituyen un obstaculo para su desarrollo;
y cada vez que las fuerzas productivas salvan este obstaculo,
precipitan en el desorden a toda la sociedad burguesa y amenazan la
existencia de la propiedad burguesa. Las relaciones burguesas resultan
demasiado estrechas para contener las riquezas creadas en su seno.
¿Como vence esta crisis la burguesía? De una parte, por la destruccion
obligada de una masa de fuerzas productivas; de la otra, por la
conquista de nuevos mercados y la explotacion m s intensa de
los antiguos. ¿De que modo lo hace, pues? Preparando crisis mas
extensas y m s violentas y disminuyendo los medios de
prevenirlas.
Las armas de que se sirvio la burguesía para derribar al feudalismo se
vuelven ahora contra la propia burguesía.
Pero la burguesía no ha forjado solamente las armas que deben darle
muerte; ha producido tambien a los hombres que empuñaron esas armas:
los obreros modernos, los proletarios.
En la misma proporcion en que se desarrolla la burguesía, es decir, el
capital, desarrollase tambien el proletariado, la clase de los obreros
modernos, que no viven sino a condicion de encontrar trabajo, y lo
encuentran unicamente mientras su trabajo acrecienta el capital. Estos
obreros, obligados a venderse al detalle, son una mercancía como
cualquier otro articulo de comercio, sujeta, por tanto, a todas las
vicisitudes de la competencia, a todas las fluctuaciones del mercado.
El creciente empleo de las m quinas y la division del trabajo
quitan al trabajo del proletariado todo carácter propio y le hacen
perder con ello todo atractivo para el obrero. Este se convierte en un
simple apéndice de la m quina, y solo se le exigen las
operaciones mas sencillas, mas monotonas y de m s
facil aprendizaje. Por tanto, lo que cuesta hoy día el obrero se reduce
poco mas o menos a los medios de subsistencia indispensables para vivir
y para perpetuar su linaje. Pero el precio de todo
trabajo, como el de toda mercancía, es igual a los gastos de
produccion. Por consiguiente, cuanto m s fastidioso resulta el
trabajo, mas bajan los salarios. Mas afan, cuanto mas se desenvuelven
la maquinaria y la division del trabajo, mas aumenta la cantidad de
trabajo bien mediante la prolongacion de la jornada, bien por el
aumento del trabajo exigido en un tiempo dado, la aceleracion del
movimiento de las maquinas, etc.
La industria moderna ha transformado el pequeño taller del maestro
patriarcal en la gran fabrica del capitalista industrial. Masas de
obreros, hacinados en la fabrica, son organizados en forma militar.
Como soldados rasos de la industria, estan colocados bajo la
vigilancia de toda jerarquía de oficiales y suboficiales. No son
solamente esclavos de la clase burguesa, del Estado burgues, sino
diariamente, a todas horas, esclavos de la m quina, del
capataz y, sobre todo, del burgues individual, patron de la
fa brica. Y este despotismo es tanto mas mezquino, odioso y
exasperante, cuanto mayor es la franqueza con que proclama que no tiene
otro fin que el lucro.
Cuanto menos habilidad y fuerza requiere el trabajo manual, es decir,
cuanto mayor es el desarrollo de la industria moderna, mayor es la
proporcion en que el trabajo de los hombres es suplantado por el de las
mujeres y los niños. Por lo que respecta a la clase obrera,
las diferencias de edad y sexo pierden toda significacion social. No
hay mas que instrumentos de trabajo, cuyo coste varía segun la edad y
el sexo.
Una vez que el obrero ha sufrido la explotacion del fabricante y ha
recibido su salario en metalico, se convierte en victima de otros
elementos de la burguesía: el casero, el tendero, el prestamista, etc.
Pequeños industriales, pequeños comerciantes y rentistas, artesanos y
campesinos, toda la escala inferior de las clases medias de otro
tiempo, caen en las filas del proletariado; unos, porque sus pequeños
capitales no les alcanzan para acometer grandes empresas industriales y
sucumben en la competencia con los capitalistas mas fuertes; otros,
porque su habilidad profesional se ve despreciada ante los nuevos
metodos de produccion. De tal suerte, el proletariado se recluta entre
todas las clases de la poblacion.
El proletariado pasa por diferentes etapas de desarrollo. Su lucha
contra la burguesía comienza con su surgimiento.
Al principio, la lucha es entablada por obreros aislados, despues, por
los obreros de una misma fabrica, mas tarde, por los obreros del mismo
oficio de la localidad contra el burgues individual que los explota
directamente. No se contentan con dirigir sus ataques contra las
relaciones burguesas de produccion, y los dirigen contra los mismos
instrumentos de produccion: destruyen las mercancías extranjeras que
les hacen competencia, rompen las maquinas, incendian las
fa bricas, intentan reconquistar por la fuerza la
posicion perdida del artesano de la Edad Media.
En esta etapa, los obreros forman una masa diseminada por todo el país
y disgregada por la competencia. Si los obreros forman masas compactas,
esta accion no esta todavía consecuencia de su propia union, sino de la
union de la burguesía, que para alcanzar sus propios fines
político debe -y por ahora a£n puede- poner en movimiento a todo el
proletariado. Durante esta etapa, los proletarios no combaten, por
tanto, contra sus propios enemigos, sino contra los enemigos de sus
enemigos, es decir, contra los restos de la monarquía absoluta, los
propietarios territoriales, los burgueses no industriales y los
pequeños burgueses. Todo el movimiento historico se concentra de esta
suerte, en manos de la burguesía; cada victoria alcanzada en estas
condiciones es una victoria de la burguesía.
Pero la industria, en su desarrollo, no solo acrecienta el n£mero de
proletarios, sino que les concentra en masas considerables; su fuerza
aumenta y adquieren mayor conciencia de al misma. Los intereses y las
condiciones de existencia de los proletarios se igualan cada vez
m s a medida que la m quina va borrando las
diferencias en el trabajo y reduce el salario, casi en todas partes,
aun nivel igualmente bajo. Como resultado de la creciente competencia
de los burgueses entre si y de las crisis comercial es que ella
ocasiona, los salarios son cada vez mas fluctuantes; el constante y
acelerado perfeccionamiento de la maquina coloca al obrero en situacion
cada vez m s precaria; las colisiones entre el obrero
individual y el burgues individual adquieren mas y m s el
caracter de colisiones entre dos clases. Los obreros empiezan a formar
coaliciones contra los burgueses y actean en comun para la defensa de
sus salarios. Llegan hasta formar asociaciones permanentes para
asegurarse los medios necesarios, en prevision de estos choques
eventuales. Aqui y alli la lucha estalla en sublevacion.
A veces los obreros triunfan; pero es un triunfo efímero. El verdadero
resultado de sus luchas no es el exito inmediato, sino la union cada
vez mas extensa de los obreros. Esta union es propiciada por el
crecimiento de los medios de comunicacion creados por la gran industria
y que ponen en contacto a los obreros de diferentes localidades. Y
basta ese contacto para que las numerosas luchas locales, que en todas
partes revisten el mismo caracter, se centralicen en una lucha
nacional, en una lucha de clases. Mas toda lucha de clases es una lucha
política. Y la union que los habitantes de las ciudades de la Edad
Media, con sus caminos vecinales, tardaron siglos en establecer, los
proletarios modernos, con los ferrocarriles, la llevan a cabo en unos
pocos años.
Esta organizacion del proletariado en clase y, por tanto, en partido
político, vuelve sin cesar a ser socavada por la competencia entre los
propios obreros. Pero resurge, y siempre mas fuerte, mas firme, mas
potente. Aprovecha las disensiones intestinas de los burgueses para
obligarles a reconocer por la ley algunos interese de la clase obrera;
por ejemplo, la ley de la jornada de diez horas en Inglaterra.
En general, las colisiones en la vieja sociedad favorecen de diversas
maneras el proceso de desarrollo del proletariado. La burguesía vive en
lucha permanente; al principio, contra la aristocracia; despues, contra
aquellas facciones de la misma burguesía, cuyos intereses entran en
contradiccion con los progresos de la industria, y siempre, en fin,
contra la burguesía de todos los demas países. En todas partes estas
luchas se ve forzada a apelar al proletariado, a reclamar su ayuda y a
arrastrarle asi al movimiento político. De tal manera, la burguesía
proporciona a los proletarios los elementos de su propia educacion, es
decir, armas contra ella misma.
Ademas, como acabamos de ver, el progreso de la industria precipita a
las filas del proletariado a capas enteras de la clase dominante, o, al
menos, las amenaza en sus condiciones de existencia. Tambien ellas
aportan al proletariado numerosos elementos de educacion.
Finalmente, en los periodos en que la lucha de clases, se acerca a su
desenlace, el proceso de desintegracion de la clase dominante, de toda
la vieja sociedad, adquiere un caracter tan violento y tan agudo que
una pequeña fraccion de esa clase reniega de ella y se adhiere
a la clase revolucionaria, a la clase en cuyas manos esta el porvenir.
Y asi como antes una parte de la nobleza se paso a la burguesía, en
nuestros días un sector de la burguesía se pasa al proletariado,
particularmente ese sector de los ideologos burgueses que se han
elevado hasta la comprension te¢rica del conjunto del movimiento
historico.
De todas las clases que hoy se enfrentan con la burguesía, solo el
proletariado es una clase verdaderamente revolucionaria. Las demas
clases van degenerando y desaparecen con el desarrollo de la gran
industria; el proletariado, en cambio, es su producto mas peculiar.
Los estamentos medios -el pequeño industrial, el pequeño comerciante,
el artesano, el campesino-, todos ellos luchan contra la burguesía para
salvar de la ruina su existencia como tales estamentos medios. No son,
pues, revolucionarios, sino conservadores. Mas todavía, son
reaccionarios, ya que pretenden volver atras la rueda de la Historia.
Son revolucionarios unicamente por cuanto tienen ante s¡ la perspectiva
de su transito inminente al proletariado, defendiendo asi no sus
intereses presentes, sino sus intereses futuros, por cuanto abandonan
sus propios puntos de vista para adoptar los del proletariado.
El lumpenproletariado, ese producto pasivo de la putrefaccion de las
capas mas bajas de la vieja sociedad, puede a veces ser arrastrado al
movimiento por una revolucion proletaria; sin embargo, en virtud de
todas sus condiciones de vida esta mas dispuesto a venderse a la
reaccion para servir a sus maniobras.
Las condiciones de existencia de la vieja sociedad estan ya abolidas en
las condiciones de existencia del proletariado. El proletariado no
tiene propiedad; sus relaciones con la mujer y con los hijos no tienen
nada en comun con las relaciones familiares burguesas; el trabajo
industrial moderno, el moderno yugo del capital, que es el mismo en
Inglaterra que en Francia, en Norteamerica que en Alemania, despoja al
proletariado de todo caracter nacional. Las leyes, la moral, la
religion son para ‚el meros prejuicios burgueses, detras de los cuales
se ocultan otros tantos intereses de la burguesía.
Todas las clases que en el pasado lograron hacerse dominantes trataron
de consolidar la situacion adquirida sometiendo a toda sociedad a las
condiciones de su modo de apropiacion. Los proletarios no pueden
conquistar las fuerzas productivas sociales, sin o aboliendo su propio
modo de apropiacion en vigor y, por tanto, todo modo de apropiacion
existente hasta nuestros días. Los proletarios no tienen nada que
salvaguardar; tienen que destruir todo lo que hasta ahora ha venido
garantizando y asegurando la propiedad privada existente.
Todos los movimientos han sido hasta ahora realizados por minorías o en
provecho de minorías. El movimiento proletario es un movimiento propio
de la inmensa mayoría en provecho de la inmensa mayoría. El
proletariado, capa inferior de la sociedad actual, no puede levantarse,
no puede enderezarse, sin hacer saltar toda la superestructura formada
por las capas de la sociedad oficial.
Por su forma, aunque no por su contenido, la lucha del proletariado
contra la burguesía es primeramente una lucha nacional. Es natural que
el proletariado de cada país deba acabar en primer lugar con su propia
burguesía.
Al esbozar las fases m s generales del desarrollo del
proletariado, hemos seguido el curso de la guerra civil mas o menos
oculta que se desarrolla en el seno de la sociedad existente, hasta el
momento en que se transforma en una revolucion abierta, y el
proletariado, derrocando por la violencia a la burguesía, implanta su
dominacion.
Todas las sociedades anteriores, como hemos visto, han descansado en el
antagonismo entre clases opresoras y oprimidas. Mas para poder oprimir
a una clase, es preciso asegurarle unas condiciones que le permitan,
por lo menos, arrastrar su existencia de esclavitud. El siervo, en
pleno regimen de servidumbre, llego a miembro de la comuna, lo mismo
que el pequeño burgues llego a elevarse a la categoría de burgues bajo
el yugo del absolutismo feudal. El obrero moderno, por el contrario,
lejos de elevarse con el progreso de la industria, desciende siempre
mas y mas por debajo de las condiciones de vida de su propia clase. El
trabajador cae en la miseria, y el pauperismo crece mas rápidamente
todavía que la poblacion y la riqueza. Es, pues, evidente que la
burguesía ya no es capaz de seguir desempeñando el papel de clase
dominante de la sociedad ni de imponer a esta, como ley reguladora, las
condiciones de existencia de su clase. No es capaz de dominar, porque
no es capaz de asegurar a su esclavo la existencia ni siquiera dentro
del marco de la esclavitud, porque se ve obligada a dejarle decaer
hasta el punto de tener que mantenerle, en lugar de ser mantenida por
el. La sociedad ya no puede vivir bajo su dominacion; lo que equivale a
decir que la existencia de la burguesía es, en lo sucesivo,
incompatible con la de la sociedad.
La condicion esencial de la existencia y de la dominacion de la clase
burguesa es la acumulacion de la riqueza en manos de particulares, la
formacion y el acrecentamiento del capital. La condicion de existencia
del capital es el trabajo asalariado. El trabajo asalariado descansa
exclusivamente sobre la competencia de los obreros entre si. El
progreso de la industria, del que la burguesía, incapaz de oponorsele,
es agente involuntario, sustituye el aislamiento de los obreros,
resultante de la competencia
, por su union revolucionaria mediante la asociacion. As¡, el
desarrollo de la gran industria socava bajo los pies de la burguesía
las bases sobre las que esta produce y se apropia lo producido. La
burguesía produce, ante todo, sus propios sepultureros. Su hundimiento
y la victoria del proletariado son igualmente inevitable.
Notas___________________________________________________
1. Por burguesía se comprende a la clase de los capitalistas modernos,
que son los propietarios de los medios de produccion social y emplean
trabajo asalariado. Por proletarios se comprende a la clase de los
trabajadores asalariados modernos, que, privados de medios de
produccion propios, se ven obligados a vender su fuerza de trabajo para
poder existir. (Nota de F. Engels a la edicion inglesa de 1888).
2. Es decir, la historia escrita. En 1847, la historia de la
organizacion social que precedio a toda la historia escrita, la
prehistoria, era casi desconocida. Posteriormente, Haxthausen ha
descubierto en Rusia la propiedad comunal de la tierra; Maure ha
demostrado que esta fue la base social de la que partieron
historicamente todas las tribus germanas, y se ha ido descubriendo poco
a poco que la comunidad rural, con la posesion colectiva de la tierra,
ha sido la forma primitiva de la sociedad, desde la India
hasta Irlanda. La organizacion interna de esa sociedad comunista
primitiva ha sido puesta en claro, en lo que tiene de tipico, con el
culminante descubrimiento hecho por Morgan de la verdadera naturaleza
de la gentes y de su lugar en la tribu. Con la desintegracion de estas
comunidades primitivas comenzo la diferenciacion de la sociedad en
clases distintas y, finalmente, antagonicas. He intentado analizar este
proceso en la obra "Der Ursprung des Familie, des Privateigentums under
des Stats" ("El origen de la familia, la propiedad privada y el
Estado"), 2ª ed. Stuttgart, 1886. (Nota de F. Engels a la edicion
inglesa de 1888). V‚ase C. Marx y F. Engels. Obras escogidas en dos
tomos, ed. en castellano, t. II, Moscu, 1966 (N de la edit).
3. Zunftborger, esto es, miembro de un gremio con todos los derechos,
maestro del mismo, y no su dirigente. (Nota de F. Engels a la edicion
inglesa de 1888).
4. Comunas se llamaban en Francia las ciudades nacientes todavía antes
de arrancar a sus amos y señores feudales la autonomía local y los
derechos políticos como 'tercer estado'. En terminos generales, se ha
tomado aqui a Inglaterra como país típico del desarrollo econpmico de
la burguesía, y a Francia como país típico de su desarrollo político.
(Nota de F. Engels a al edicion inglesa de 1888).
Asi denominaban los habitantes de las ciudades de Italia y Francia a
sus comunidades urbanas, una vez comprado o arrancado a sus señores
feudales los primeros derechos de autonomía (Nota de F. Engels ala
edicion alemana de 1890).
5. En la edicion inglesa de 1888, redactada por Engels, a las palabras
'Republica urbana independiente' se ha añadido 'Como en Italia y en
Alemania)', y a las palabras 'tercer estado tributario de la
monarquía", las palabras ' (como en Francia)'. (N. de la Edit.)
6. En la edicion inglesa de 1888, despues de la palabra 'coaliciones'
ha sido añadido '(sindicatos)'. (N. de la Edit.).
7. En la edicion inglesa de 1888, en lugar de 'elementos de su propia
educacion' de dice 'elementos de su propia educacion política y
general'. (N. de la Edit.).
¿Cual es la posicion de los comunistas con respecto a los proletarios
en general?
Los comunistas no forman un partido aparte, opuesto a los otros
partidos obreros.
No tienen intereses que los separen del conjunto del proletariado.
No proclaman principios especiales a a los que quisieran amoldar el
movimiento proletario.
Los comunistas s¢lo se distinguen de los demas partidos proletarios en
que, por una parte, en las diferentes luchas nacionales de los
proletarios, destacan y hacen valer los intereses comunes a todo el
proletariado, independientemente de la nacionalidad;
y por otra parte, en que, en las diferentes fases de
desarrollo por que pasa la lucha entre el proletariado y la burguesía,
representa siempre los intereses del movimiento en su conjunto.
Practicamente, los comunistas son, pues, el sector mas resuelto de los
partidos obreros de todos los países, el sector que siempre impulsa
adelante a los demas; te¢ricamente, tienen sobre el resto del
proletariado la ventaja de su clara vision de las condiciones, de la
marcha y de los resultados generales del movimiento proletario.
El objetivo inmediato de los comunistas es el mismo que el de todos los
demas partidos proletarios: constitucion de los proletarios en clase,
derrocamiento de la dominacion burguesa, conquista del poder político
por el proletariado.
Las tesis teoricas de los comunistas no se basan en modo alguno en
ideas y principios inventados o descubiertos por tal o cual reformador
del mundo.
No son sino la expresión de conjunto de las condiciones reales de una
lucha de clases existente, de un movimiento historico que se esta
desarrollando ante nuestros ojos. La abolicion de las relaciones de
propiedad existentes desde antes no es una característica propia del
comunismo.
Todas las relaciones de propiedad han sufrido constantes cambios
hist¢ricos, continuas transformaciones hist¢ricas.
La revolucion francesa, por ejemplo, abolio la propiedad feudal en
provecho de la propiedad burguesa.
El rasgo distintivo del comunismo no es la abolici¢n de la propiedad en
general, sino la abolicion de la propiedad burguesa.
Pero la propiedad privada burguesa moderna es la ultima y m s
acabada expresion del modo de produccion y de apropiacion de lo
producido basado en los antagonismos de clase, en la explotacion de los
unos por los otros.
En este sentido los comunistas pueden resumir su teoría en esta formula
unica: abolicion de la propiedad privada.
Se nos ha reprochado a los comunistas el querer abolir la propiedad
personalmente adquirida, fruto del trabajo propio, esa propiedad que
forma la base de toda libertad, actividad e independencia individual.
La propiedad adquirida, fruto del trabajo, del esfuerzo personal! ¿Os
referís acaso a la propiedad del pequeño burgues, del pequeño labrador,
esa forma de propiedad que ha precedido a la propiedad burguesa? No
tenemos que abolirla: el progreso de la industria la ha abolido y esta
aboliendola a diario.
¿O tal vez os referís a la propiedad privada burguesa moderna?
¿Es que el trabajo asalariado, el trabajo del proletario, crea
propiedad para el proletario? De ninguna manera. Lo que crea es
capital, es decir, la propiedad que explota al trabajo asalariado y que
no puede acrecentarse sino a condicion de producir nuevo trabajo
asalariado, para volver a explotarlo. En su forma actual, la propiedad
se mueve en el antagonismo entre el capital y el trabajo asalariado.
Examinemos los dos terminos de este antagonismo.
Ser capitalista significa ocupar, no solo una posicion puramente
personal en la produccion, sino tambien una posicion social. El capital
es un producto colectivo; no puede ser puesto en movimiento sino por la
actividad conjunta de muchos miembros de la sociedad y, en ultima
instancia solo por la actividad conjunta de todos los miembros de la
sociedad.
El capital no es, pues, una fuerza personal; es una fuerza social.
En consecuencia, si el capital es transformado en propiedad colectiva,
perteneciente a todos los miembros de la sociedad, no es la propiedad
personal la que se transforma en propiedad social. Solo cambia el
caracter social de la propiedad. Esta pierde su caracter de
clase.
Examinemos el trabajo asalariado.
El precio medio del trabajo asalariado es el mínimo del salario, es
decir, la suma de los medios de subsistencia indispensables al obrero
para conservar sus vida como tal obrero. Por consiguiente, lo que el
obrero asalariado se apropia por su actividad es estrictamente lo que
necesita para la mera reproduccion de su vida. No queremos de ninguna
manera abolir esta apropiacion personal de los productos del trabajo,
indispensables para la mera reproduccion de la vida humana, esa
apropiacion, que no deja ningun beneficio liquido que pueda dar un
poder sobre el trabajo de otro. Lo que queremos suprimir es el caracter
miserable de esa apropiacion, que hace que el obrero no viva sino para
acrecentar el capital y tan solo en la medida en que el interes de la
clase dominante exige que viva.
En la sociedad burguesa, el trabajo vivo no es mas que un medio de
incrementar el trabajo acumulado. En la sociedad comunista, el trabajo
acumulado no es m s que un medio de ampliar, de enriquecer y
hacer m s facil la vida de los trabajadores.
De este modo, en la sociedad burguesa el pasado domina sobre el
presente; en la sociedad comunista es el presente el que domina sobre
el pasado. En la sociedad burguesa el capital es independiente y tiene
personalidad, mientras que el individuo que trabaja carece de
independencia y esta despersonalizado.
¡Y la burguesía dice que la abolicion de semejante estado de cosas es
la abolicion de la personalidad y de la libertad! Y con razon. Pues se
trata efectivamente de abolir la personalidad burguesa, la
independencia burguesa y la libertad burguesa.
Por la libertad, en las condiciones actuales de la producci¢n burguesa,
se entiende la libertad de comercio, la libertad de comprar y vender.
Desaparecida la compraventa, desaparecer tambien la libertad de
compraventa. Las declamaciones sobre la libertad de compraventa, lo
mismo que las demas bravatas liberales de nuestra burguesia, solo
tienen sentido aplicadas a la compraventa encadenada y al burgues
sojuzgado de la Edad Media; pero no ante la abolicion comunista de
compraventa de las relaciones de produccion burguesas y de la propia
burguesía.
Os horrorizais de que queramos abolir la propiedad privada. Pero, en
vuestra sociedad actual, la propiedad privada esta abolida para las
nueve decimas partes de sus miembros; precisamente porque no existe
para esas nueve d‚cimas partes. Nos reprochais, pues, el querer abolir
una forma de propiedad que no puede existir sino a condicion de que la
inmensa mayoría de la sociedad sea privada de propiedad.
En una palabra, nos acusais de querer abolir vuestra propiedad.
Efectivamente, eso es lo que queremos.
Segun vosotros, desde el momento en que el trabajo no puede ser
convertido en capital, en dinero, en renta de la tierra, en una
palabra, en poder social susceptible de ser monopolizado; es decir,
desde el instante en que la propiedad personal no puede transformarse
en propiedad burguesa, desde ese instante la personalidad queda
suprimida.
Reconoceis, pues, que por su personalidad no entendeis sino al burgues,
al propietario burgues. Y esta personalidad ciertamente debe ser
suprimida.
El comunismo no arrebata a nadie la facultad de apropiarse de los
productos sociales; no quita mas que el poder de sojuzgar por medio de
esta apropiacion el trabajo ajeno.
Se ha objetado que con la abolicion de la propiedad privada cesaría
toda actividad y sobrevendría una indolencia general.
Si asi fuese, hace ya mucho tiempo que la sociedad burguesa habría
sucumbido a manos de la holgazanería, puesto que en ella los que
trabajan no adquieren y los que adquieren no trabajan. Toda la objecion
se reduce a esta tautología: no hay trabajo asalariado donde no hay
capital.
Todas las objeciones dirigidas contra el modo comunista de apropiacion
y de produccion de bienes materiales se hacen extensivas igualmente
respecto a la apropiacion y a la produccion de los productos del
trabajo intelectual. Lo mismo que para el burgues la desaparicion de la
propiedad de clase equivale a la desaparicion de toda produccion, la
desaparicion de la cultura de clase significa para el la desaparicion
de toda cultura.
La cultura, cuya pordida deplora, no es para la inmensa mayoría de los
hombres mas que el adiestramiento que los transforma en maquinas.
Mas no discutais con nosotros mientras apliqueis a la abolicion de la
propiedad burguesa el criterio de vuestras nociones burguesas de
libertad, cultura, derecho, etc. Vuestras ideas mismas son producto de
las relaciones de produccion y de propiedad burguesas, como vuestro
derecho no es m s que la voluntad de vuestra clase erigida en
ley; voluntad cuyo contenido esta determinado por las condiciones
materiales de existencia de vuestra clase.
La concepcion interesada que os ha hecho erigir en leyes eternas de la
Naturaleza y la razon las relaciones sociales dimanadas de vuestro modo
de produccion y de propiedad -relaciones historicas que surgen y
desaparecen en el curso de la produccion-, la compartís con todas las
clases dominantes hoy desaparecidas. Lo que concebís para la propiedad
antigua, lo que concebís para la propiedad feudal, no os atreveis a
admitirlo para la propiedad burguesa.
¡Querer abolir la familia! Hasta los mes radicales se indignan ante
este infame designio de los comunistas.
¿En que bases descansa la familia actual, la familia burguesa? En el
capital, en el lucro privado. La familia, plenamente desarrollada, no
existe m s que para la burguesía; pero encuentra su
complemento en la supresion forzosa de toda familia para el
proletariado y en la prostitucion publica.
La familia burguesa desaparece naturalmente al dejar de existir ese
complemento suyo, y ambos desaparecen con la desaparicion del capital.
¿Nos reprochais el querer abolir la explotacion de los hijos por sus
padres? Confesamos este crimen.
Pero decis que destruimos los vínculos m s intimos,
sustituyendo la educacion domestica por la educacion social.
Y vuestra educacion, ¿no esta tambien determinada por la sociedad, por
las condiciones sociales en que educais a vuestros hijos, por la
intervencion directa o indirecta de la sociedad a traves de la escuela,
etc.? Los comunistas no han inventado esta ingerencia de la sociedad en
la educacion, no hacen mas que cambiar su caracter y arrancar la
educacion a la influencia de la clase dominante.
Las declamaciones burguesas sobre la familia y la educacion, sobre los
dulces lazos que unen a los padres con sus hijos, resultan mas
repugnantes a medida que la gran industria destruye todo vinculo de
familia para el proletario y transforma a los niños en simples
artículos de comercio, en simples instrumentos de trabajo.
-¡Pero es que vosotros, los comunistas, quereis establecer la comunidad
de las mujeres! -nos grita a coro toda la burguesía.
Para el burgues, su mujer no es otra cosa que instrumento de
produccion. Oye decir, que los instrumentos de produccion deben ser de
utilizacion comun, y, naturalmente, no puede por menos de pensar que
las mujeres correr n la misma suerte de la socializacion.
No sospecha que se trata precisamente de acabar con esa situacion de la
mujer como simple instrumento de produccion.
Nada mas grotesco, por otra parte, que el horror ultramoral que inspira
a nuestros burgueses la pretendida comunidad oficial de las mujeres que
atribuyen a los comunistas. Los comunistas no tienen necesidad de
introducir la comunidad de las mujeres: casi siempre ha
existido.
Nuestros burgueses, no satisfechos con tener a su disposicion las
mujeres y las hijas de sus obreros, sin hablar de la prostitucion
oficial, encuentran un placer singular en seducir mutuamente las
esposas.
El matrimonio burgues es, en realidad, la comunidad de las esposas. A
lo sumo, se podría acusar a los comunistas de querer sustituir una
comunidad de las mujeres hipocritamente disimulada, por una comunidad
franca y oficial. Es evidente, por otra parte, que con la abolicion de
las relaciones de produccion actuales desaparecer la comunidad de las
mujeres que de ellas se deriva, es decir, la prostitucion oficial y no
oficial.
Se acusa tambien a los comunistas de querer abolir la patria, la
nacionalidad.
Los obreros no tienen patria. No se les puede arrebatar lo que no
poseen. Mas, por cuanto el proletariado debe en primer lugar conquistar
el poder político, debe elevarse a la condicion de clase nacional,
constituirse en nacion, todavía es nacional, aunque de ninguna manera
en el sentido burgues.
El aislamiento nacional y los antagonismos entre los pueblos
desaparecen de dia en dia con el desarrollo de la burguesia, la
libertad de comercio y el mercado mundial, con la uniformidad de la
produccion industrial y las condiciones de existencia que le
corresponden.
El dominio del proletariado los hará desaparecer mas deprisa todavía.
La accion comun, al menos de los países civilizados, es una de las
primeras condiciones de su emancipacion.
En la misma medida en que sea abolida la explotacion de un individuo
por otro, ser abolida la explotacion de una nacion por otra.
Al mismo tiempo que el antagonismo de las clases en el interior de las
naciones, desaparecer la hostilidad de las naciones entre si.
En cuando a las acusaciones lanzadas contra el comunismo, partiendo del
punto de vista de la religion, de la filosofía y de la ideología en
general, no merecen un examen detallado.
¿Acaso se necesita una gran perspicacia para comprender que con toda
modificacion en las condiciones de vida, en las relaciones sociales, en
la existencia social, cambian tambien las ideas, las nociones y las
concepciones, en una palabra, la conciencia del hombre?
¿Que demuestra la historia de las ideas sino que la produccion
intelectual se transforma con la produccion material? Las ideas
dominantes en cualquier ‚poca no han sido nunca m s que las
ideas de la clase dominante.
Cuando se habla de ideas que revolucionan toda una sociedad, es expresa
solamente el hecho de que en el seno de la vieja sociedad se han
formado los elementos de una nueva, y la disolucion de las viejas ideas
marcha a la par con la disolucion de las antiguas condiciones de vida.
En el ocaso del mundo antiguo, las viejas religiones fueron vencidas
por la religion cristiana. Cuando, en el siglo XVIII, las ideas
cristianas fueron vencidas por las ideas de la ilustracion, la sociedad
feudal libraba una lucha a muerte contra la burguesía, entonces
revolucionaria. Las ideas de libertad religiosa y de libertad de
conciencia no hicieron mas que reflejar el reinado de la libre
concurrencia en el dominio del saber.
"Sin duda -se nos dira -, las ideas religiosas, morales,
filosoficas, politicas, juridicas, etc., se han ido modificando en el
curso del desarrollo historico. Pero la religion, la moral, la
filosofía, la política, el derecho se han mantenido siempre a traves de
estas transformaciones.
Existen, ademas, verdades eternas, tales como la libertad, la justicia,
etc., que son comunes a todo estado de la sociedad. Pero el comunismo
quiere abolir estas verdades eternas, quiere abolir la religion y la
moral, en lugar de darles una forma nueva, y por eso contradice a todo
el desarrollo historico anterior".
¿A que se reduce esta acusacion? La historia de todas las sociedades
que han existido hasta hoy se desenvuelve en medio de contradicciones
de clase, de contradicciones que revisten formas diversas en las
diferentes epocas.
Pero cualquiera que haya sido la forma de estas contradicciones, la
explotacion de una parte de la sociedad por la otra es un hecho comun a
todos los siglos anteriores. Por consiguiente, no tiene nada de
asombroso que la conciencia social de todos los siglos, a despecho de
toda variedad y de toda diversidad, se haya movido siempre dentro de
ciertas formas comunes, dentro de unas formas -formas de conciencia-,
que no desaparecerán completamente mas que con la desaparicion
definitiva de los antagonismos de clase.
La revolucion comunista es la ruptura m s radical con las
relaciones de propiedad tradicionales, nada de extraño tiene que el
curso de su desarrollo rompa de la manera m s radical con las
ideas tradicionales.
Mas, dejemos aqui las objeciones hechas por la burguesía al comunismo.
Como ya hemos visto m s arriba, el primer paso de la
revoluci¢n obrera es la elevacion del proletariado a clase dominante,
la conquista de la democracia.
El proletariado se valdrá de su dominacion política para ir arrancando
gradualmente a la burguesía todo el capital, para centralizar todos los
instrumentos de produccion en manos del Estado, es decir, del
proletariado organizado como clase dominante, y para aumentar con la
mayor rapidez posible la suma de las fuerzas productivas.
Esto, naturalmente, no podrá cumplirse al principio mas que por una
violacion despotica del derecho de propiedad y de las relaciones
burguesas de produccion, es decir, por la adopcion de medidas que desde
el punto de vista economico parecer n insuficientes e
insostenibles, pero que en el curso del movimiento se
sobrepasar n a si mismas y ser n indispensables como
medio para transformar radicalmente todo el modo de produccion.
Estas medidas, naturalmente, ser n diferente en los diversos
países.
Sin embargo, en los paises m s avanzados podrán ser puestos en
practica casi en todas partes las siguientes medidas:
1. Expropiacion de la propiedad territorial y empleo de la renta de la
tierra para los gastos del Estado.
2. Fuerte impuesto progresivo.
3. Abolicion de los derechos de herencia.
4. Confiscacion de la propiedad de todos los emigrados y sediciosos.
5. Centralizacion del crédito en manos del Estado por medio de un Banco
nacional con capital del Estado y monopolio exclusivo.
6. Centralizacion en manos del Estado de todos los medios de transporte.
7. Multiplicacion de las empresas fabriles pertenecientes al Estado y
de los instrumentos de produccion, roturacion de los terrenos incultos
y mejoramiento de las tierras, segun un plan general.
8. Obligaci¢n de trabajar para todos; organizacion de ejercitos
industriales, particularmente para la agricultura.
9. Combinacion de la agricultura y la industria; medidas encaminadas a
hacer desaparecer gradualmente la diferencia entre la ciudad y el campo
.
10. Educacion publica y gratuita de todos los niños; abolicion del
trabajo de ‚estos en las fabricas tal como se practica hoy; regimen de
educacion combinado con la produccion material, etc., etc.
Una vez que en el curso del desarrollo hayan desaparecido las
diferencias de clase y se haya concentrado toda la produccion en manos
de los individuos asociados, el poder publico perder su caracter
político. El poder político, hablando propiamente, es la violencia
organizada de una clase para la opresion de otra. Si en la lucha contra
la burguesía el proletariado se constituye indefectiblemente en clase;
si mediante la revolucion se convierte en clase dominante y, en cuanto
clase dominante, suprime por la fuerza las viejas relaciones
de produccion, suprime, al mismo tiempo que estas relaciones de
producción, las condiciones para la existencia del antagonismo de clase
y de las clases en general, y, por tanto, su propia dominación como
clase.
En sustituci¢n de la antigua sociedad burguesa con sus clases y sus
antagonismos de clase, surgir una asociación en que el libre
desenvolvimiento de cada uno ser la condici¢n del libre
desenvolvimiento de todos.
El Manifiesto Comunista.
III. Literatura socialista y comunista.
1. EL SOCIALISMO REACCIONARIO.
a) El socialismo feudal.
Por su posición histórica, la aristocracia francesa e inglesa estaba
llamada a escribir libelos contra la moderna sociedad burguesa. En la
revolución francesa de julio de 1880 y en el movimiento inglés por la
reforma parlamentaria, había sucumbido una vez m s bajo los
golpes del odiado advenedizo. En adelante no podía hablarse siquiera de
una lucha política seria. No le quedaba mas que la lucha literaria.
Pero, tambien en el terreno literario, la vieja fraseología de la época
de la Restauración había llegado a ser inaceptable. Para crearse
simpatías era menester que la aristocracia aparentase no tener en
cuenta sus propios intereses y que formulara su acta de acusacion
contra la burguesía s¢lo en interes de la clase obrera explotada. Dicse
de esta suerte la satisfaccion de componer canciones satíricas contra
su nuevo amo y de musitarle al oído profecías mas o menos siniestras.
As¡ es como nació el socialismo feudal, mezcla de jeremiadas y
pasquines, de ecos del pasado y de amenazas sobre el porvenir. Si
alguna vez su critica amarga, mordaz e ingeniosa hirió a la burguesía
en el corazón, su incapacidad absoluta para comprender la marcha de la
historia moderna concluyó siempre por cubrirle de ridículo.
A guisa de bandera, estos señores enarbolaban el saco de mendigo del
proletariado, a fin de atraer al pueblo. Pero cada vez que el pueblo
acudía, advertía que sus posaderas estaban ornadas con el viejo blason
feudal y se dispersaba en medio de grandes e irreverentes carcajadas.
Una parte de los legitimistas franceses y la "Joven Inglaterra" han
dado al mundo este espectaculo comico.
Cuando los campeones del feudalismo aseveran que su modo de explotacion
era distinto del de la burguesía, olvidan una cosa, y es que ellos
explotaban en condiciones y circunstancias por completo diferentes y
hoy anticuadas. Cuando advierten que bajo su dominacion no existía el
proletariado moderno, olvidan que la burguesía moderna es precisamente
un retoño necesario del regimen social suyo.
Disfrazan tan poco, por otra parte, el caracter reaccionario de su
critica, que la principal acusacion que presentan contra la burguesía
es precisamente haber creado bajo su regimen una clase que hará saltar
por los aires todo el antiguo orden social.
Lo que imputan a la burguesía no es tanto el haber hecho surgir un
proletariado en general, sino el haber hecho surgir un proletariado
revolucionario.
Por eso, en la practica política, toman parte en todas las medidas de
represion contra la clase obrera. Y en la vida diaria, a pesar de su
fraseología ampulosa, se las ingenian para recoger los frutos de oro y
trocar el honor, el amor y la fidelidad por
el comercio en lanas, remolacha azucarera y aguardiente.
Del mismo modo que el cura y el señor feudal han marchado siempre de la
mano, el socialismo clerical marcha unido con el socialismo feudal.
Nada mas f cil que recubrir con un barniz socialista el
ascetismo cristiano. ¿Acaso el cristianismo no se levantó también
contra la propiedad privada, el matrimonio y el Estado? ¿No predicó en
su lugar la caridad y la pobreza, el celibato y la mortificación de la
carne, la vida monastica y la Iglesia? El socialismo cristiano no es
más que el agua bendita con que el clerigo consagra el despecho de la
aristocracia.
b) El socialismo pequeño burgués.
La aristocracia feudal no es la £nica clase derrumbada por la burguesía
y no es la única clase cuyas condiciones de existencia empeoran y van
extinguiendose en la sociedad burguesa moderna. Los habitantes de las
ciudades medievales y el estamento de los pequeños agricultores de la
Edad Media fueron los precursores de la burguesía moderna. En los
países de una industria y un comercio menos desarrollado, esta clase
continua vegetando al lado de la burguesía en auge.
En los países donde se ha desarrollado la civilizaci¢n moderna, se ha
formado -y, como parte complementaria de la sociedad burguesa, sigue
formandose sin cesar- una nueva clase de pequeños burgueses que oscila
entre el proletariado y la burguesia. Pero los individuos que la
componen se ven continuamente precipitados a las filas del proletariado
a causa de la competencia y, con el desarrollo de la gran industria,
ven aproximarse el momento en que desaparecer n por completo
como fracción independiente de la sociedad moderna y en que
ser n reemplazados en el comercio, en la manufactura y en la
agricultura por capataces y empleados.
En países como Francia, donde los campesinos constituyen bastante mas
de la mitad de la poblacion, era natural que los escritores que
defienden la causa del proletariado contra la burguesia, aplicasen a su
critica del r‚gimen burgues el rasero del pequeño burgues y del pequeño
campesino, y defendiesen la causa obrera desde el punto de vista de la
pequeña burguesia. Así se formó el socialismo pequeño burgues. Sismondi
es el mas alto exponente de esta literatura, no solo en Francia, sino
también en Inglaterra.
Este socialismo analizo con mucha sagacidad las contradicciones
inherentes a las modernas relaciones de la producción. Puso al desnudo
las hipocritas apologías de los economistas. Demostro de una manera
irrefutable los efectos destructores de la maquinaria y de la division
del trabajo, la concentracion de los capitales y de la propiedad
territorial, la superproduccion, la crisis, la inevitable ruina de los
pequeños burgueses y de los campesinos, la miseria del proletariado, la
anarquia en la produccion, la escandalosa desigualdad en la
distribucion de las riquezas, la exterminadora guerra industrial de las
naciones entre sí, la disolucion de las viejas costumbres, de las
antiguas relaciones familiares, de las viejas nacionalidades.
Sin embargo, el contenido positivo de ese socialismo consiste, bien en
su anhelo de restablecer los antiguos medios de produccion y de cambio,
y con ellos las antiguas relaciones de propiedad y toda la sociedad
antigua, bien en querer encajar por la fuerza los medios modernos de
produccion y de cambio en el marco de las antiguas relaciones de
propiedad, que ya fueron rotas, que fatalmente deban ser rotas por
ellos. En uno y otro caso, este socialismo es a la vez reaccionario y
utopico.
Para la manufactura, el sistema gremial; para la agricultura, el
r‚gimen patriarcal; he aqui su ultima palabra.
En su ulterior desarrollo esta tendencia ha caído en un marasmo
cobarde4.
c) El socialismo aleman o socialismo "verdadero".
La literatura socialista y comunista de Francia, que nació bajo el yugo
de una burguesía dominante, como expresión literaria de una lucha
contra dicha dominacion, fue introducida en Alemania en el momento en
que la burguesía acababa de comenzar su lucha contra el absolutismo
feudal.
Filosofos, semifilosofos e ingenios de salón alemanes se lanzaron
vivamente sobre esta literatura; pero olvidaron que con la
importaci¢n de la literatura francesa no hab¡an sido importadas a
Alemania, al mismo tiempo, las condiciones sociales de Francia. En las
condiciones alemanas, la literatura francesa perdió toda significacion
pr ctica inmediata y tomo un caracter puramente literario.
Deb¡a parecer m s bien una especulacion ociosa sobre la
realización de la esencia humana. De este modo, para loa filosofos
alemanes del siglo XVIII, las reivindicaciones de la primera revolucion
francesa no eran m s que reivindicaciones de la "razón
practica" en general, y las manifestaciones de la voluntad de la
burguesía revolucionaria de Francia no expresaban a sus ojos
m s que las leyes de la voluntad pura, de la voluntad tal como
debía ser, de la voluntad verdaderamente humana. Toda la labor de los
literatos alemanes se redujo exclusivamente a poner de acuerdo las
nuevas ideas francesas con su vieja conciencia filos¢fica, o,
m s exactamente, a asimilarse las ideas francesas partiendo de
sus propias opiniones filosoficas.
Y se asimilaron como se asimila en general una lengua extranjera: por
la traducción.
Se sabe como los frailes superpusieron sobre los manuscritos de las
obras clásicas del antiguo paganismo las absurdas descripciones de la
vida de los santos católicos. Los literatos alemanes procedieron
inversamente con respecto a la literatura profana francesa. Deslizaron
sus absurdos filosoficos bajo el original frances. Por ejemplo: bajo la
critica francesa de las funciones del dinero, escriban: "enajenacion de
la esencia humana"; bajo la critica francesa del Estado burgués,
decían: "eliminación del poder de lo universal abstracto", y
asi sucesivamente.
A esta interpolacion de su fraseologia filosofica en la critica
francesa le dieron el nombre de "filosofia de la accion", "socialismo
verdadero", "ciencia alemana del socialismo", "fundamentación
filosofica del socialismo", etc.
De esta manera fue completamente castrada la literatura
socialista-comunista francesa. Y como en manos de los alemanes dejó de
ser la expresi¢n de la lucha de una clase contra otra, los alemanes se
imaginaron estar muy por encima de la "estrechez francesa" y haber
defendido, en lugar de las verdaderas necesidades, la necesidad de la
verdad, en lugar de los intereses del proletariado, los intereses de la
esencia humana, del hombre en general, del hombre que no pertenece a
ninguna clase ni a ninguna realidad y que no existe m s que en
el cielo brumoso de la fantasía filosófica.
Este socialismo aleman, que tomaba tan solemnemente en serio sus torpes
ejercicios de escolar y que con tanto estrépito charlatanesco los
lanzaba a los cuatro vientos, fue perdiendo poco a poco su inocencia
pedantesca.
La lucha de la burguesía alemana, y principalmente de la burguesía
prusiana, contra los feudales y la monarquía absoluta, en una palabra,
el movimiento liberal, adquiría un caracter mas serio.
De esta suerte, ofreciósele al "verdadero" socialismo la ocasi¢n tan
deseada de contraponer al movimiento politico las reivindicaciones
socialistas, de fulminar los anatemas tradicionales contra el
liberalismo, contra el Estado representativo, contra la concurrencia
burguesa, contra la libertad burguesa de prensa, contra el derecho
burgues, contra la libertad y la igualdad burguesas y de predicar a las
masas populares que ellas no tenian nada que ganar, y que m s
bien perderian todo en este movimiento burgues. El socialismo aleman
olvidó muy a proposito que la crítica francesa, de la cual era un
simple eco insípido, presuponía la sociedad burguesa moderna, con las
correspondientes condiciones materiales de vida y una constitución
política adecuada, es decir, precisamente las premisas que todav¡a se
trataba de conquistar en Alemania.
Para los gobiernos absolutos de Alemania, con su s‚quito de clérigos,
de mentores, de hidalgos rusticos y de burócratas, este socialismo se
convirtio en un espantajo propicio contra la burguesía que se levantaba
amenazadora.
Formó el complemento dulzarrón de los amargos latigazos y tiros con que
esos mismos gobiernos respondían a los alzamientos de los obreros
alemanes.
Si el "verdadero" socialismo se convirtió de este modo en un arma en
manos de los gobiernos contra la burguesía aleman, representaba ademas,
directamente, un interés reaccionario, el interés del pequeño burgues
alem n. La peque¤a burguesía, legada por el siglo
XVI, y desde entonces renacida sin cesar bajo diversas formas,
constituye para Alemania la verdadera base social del orden establecido.
Mantenerla es conservar en Alemania el orden establecido. La supremacía
industrial y política de la burguesía le amenaza con una muerte cierta:
de una parte, por la concentración de los capitales, y de otra, por el
desarrollo de un proletariado revolucionario. A la pequeña burguesia le
parecio que el "verdadero" socialismo podia matar los dos pajaros de un
tiro. Y este se propagó como una epidemia.
Tejido con los hilos de araña de la especulacion, bordado de flores
retoricas y bañado por un rocio sentimental, ese ropaje fantastico en
que los socialistas alemanes envolvieron sus tres o cuatro descarnadas
"verdades eternas", no hizo sino aumentar la demanda de su mercancia
entre semejante publico.
Por su parte, el socialismo aleman comprendió cada vez mejor que estaba
llamado a ser el representante pomposo de esta pequeña burguesía.
Proclamó que la naci¢n alemana era la naci¢n modelo y el mesocrata
aleman el hombre modelo. A todas las infamias de este hombre modelo les
dio un sentido oculto, un sentido superior y socialista, contrario a la
realidad. Fue consecuente hasta el fin, manifestandose de un modo
abierto contra la tendencia "brutalmente destructiva" del comunismo y
declarando su imparcial elevacion por encima de todas las luchas de
clases. Salvo muy raras excepciones, todas las obras llamadas
socialistas que circulan en Alemania pertenecen a esta inmunda y
enervante literatura.
2. EL SOCIALISMO CONSERVADOR O BURGUÉS.
Una parte de la burguesía desea remediar los males sociales con el fin
de consolidar la sociedad burguesa.
A esta categoría pertenecen los economistas, los filantropos, los
humanitarios, los que pretenden mejorar la suerte de las clases
trabajadoras, los organizadores de la beneficencia, los protectores de
animales, los fundadores de las sociedades de templanza, los
reformadores domésticos de toda laya. Y hasta se ha llegado a elaborar
este socialismo burgués en sistemas completos.
Citemos como ejemplo la "Filosofía de la Miseria", de Proudhon.
Los burgueses socialistas quieren perpetuar las condiciones de vida de
la sociedad moderna sin las luchas y los peligros que surgen fatalmente
de ellas. Quieren la sociedad actual sin los elementos que la
revolucionan y descomponen. Quieren la burguesía sin el proletariado.
La burguesía, como es natural, se representa el mundo en que ella
domina como el mejor de los mundos. El socialismo burgu‚s hace de esta
representacion consoladora un sistema m s o menos completo.
Cuando invita al proletariado a llevar a la practica su sistema y a
entrar en la nueva Jerusalen, no hace otra cosa, en el fondo, que
inducirle a continuar en la sociedad actual, pero despojándose de la
concepcion odiosa que se ha formado de ella.
Otra forma de este socialismo, menos sistemática, pero más practica,
intenta apartar a los obreras de todo movimiento revolucionario,
demostrándoles que no es tal o cual cambio politico el que poder
beneficiarles, sino solamente una transformacion de
las condiciones materiales de vida, de las relaciones
economicas. Pero, por transformacion de las condiciones materiales de
vida, este socialismo no entiende, en modo alguno, la abolicion de las
relaciones de produccion burguesas -lo que no es posible m s
que por vía revolucionaria-, sino unicamente reformas administrativas
realizadas sobre la base de las mismas relaciones de produccion
burguesas, y que, por tanto, no afectan a las relaciones entre el
capital y el trabajo asalariado, sirviendo unicamente, en el mejor de
los casos, para reducirle a la burguesía los gastos que requiere su
dominio y para simplificarle la administracion de su Estado.
El socialismo burgués no alcanza su expresion adecuada sino cuando se
convierte en simple figura retorica.
¡Libre cambio, en interes de la clase obrera! ¡Aranceles protectores,
en interes de la clase obrera! ¡Prisiones celulares, en interes de la
clase obrera! He aqui la ultima palabra del socialismo burgues, la
unica, que ha dicho seriamente.
El socialismo burgu‚s se resume precisamente en esta afirmacion: los
burgueses son burgueses en inter‚s de la clase obrera.
3. EL SOCIALISMO Y EL COMUNISMO CRITICO-UTÓPICOS.
No se trata aqu¡ de la literatura que en todas las grandes revoluciones
modernas ha formulado las reivindicaciones del proletariado (los
escritos de Babeuf, etc.).
Las primeras tentativas directas del proletariado para hacer prevalecer
sus propios intereses de clase, realizadas en tiempos de efervescencia
general, en el periodo del derrumbamiento de la sociedad feudal,
fracasaron necesariamente, tanto por el d‚bil desarrollo del mismo
proletariado como por la ausencia de las condiciones materiales de su
emancipacion, condiciones que surgen solo como producto de la ‚poca
burguesa. La literatura revolucionaria que acompaña a estos primeros
movimientos del proletariado, es forzosamente, por su contenido,
reaccionaria. Preconiza un ascetismo general y burdo igualitarismo.
Los sistemas socialistas y comunistas propiamente dichos, los sistemas
de Saint-Simón, de Fourier, de Owen, etc., hacen su aparicion en el
período inicial y rudimentario de la lucha entre el proletariado y la
burguesia, período descrito anteriormente.
Los inventores de estos sistemas, por cierto, se dan cuenta del
antagonismo de las clases, as¡ como de la acción de los elementos
destructores dentro de la misma sociedad dominante. Pero no advierten
del lado del proletariado ninguna iniciativa histórica, ningún
movimiento político propio.
Como el desarrollo del antagonismo de clases va a la para con el
desarrollo de la industria, ellos tampoco pueden encontrar las
condiciones materiales de la emancipacion del proletariado, y se lanzan
en busca de una ciencia social, de unas leyes sociales que
permitan crear esas condiciones.
En lugar de la accion social tienen que poner la acci¢n de su propio
ingenio; en lugar de las condiciones historicas de la emancipacion,
condiciones fantasticas; en lugar de la organización gradual del
proletariado en clase, una organizacion de la sociedad inventada por
ellos. La futura historia del mundo se reduce para ellos a la
propaganda y ejecución pr ctica de sus planes sociales.
En la confección de sus planes tienen conciencia, por cierto, de
defender ante todo los intereses de la clase obrera, por ser la clase
que mas sufre. El proletariado no existe para ellos sino bajo el
aspecto de la clase que m s padece.
Pero la forma rudimentaria de la lucha de clases, as¡ como su propia
posicion social, les lleva a considerarse muy por encima de todo
antagonismo de clase. Desean mejorar las condiciones de vida de todos
los miembros de la sociedad, incluso de los m s privilegiados.
Por eso, no cesan de apelar a toda la sociedad sin distincion, e
incluso se dirigen con preferencia a la clase dominante. Porque basta
con comprender su sistema, para reconocer que es el mejor de todos los
planes posibles de la mejor de todas las sociedades posibles.
Repudian, por eso, toda accion política, y en particular, toda accion
revolucionaria, se proponen alcanzar su objetivo por medios pacificos,
intentando abrir camino al nuevo evangelio social valiendose de la
fuerza del ejemplo, por medio de pequeños experimentos, que,
naturalmente, fracasan siempre.
Estas fantasticas descripciones de la sociedad futura, que surgen en
una ‚poca en que el proletariado, todavia muy poco desarrollado,
considera a£n su propia situacion de una manera tambien fantastica,
provienen de las primeras aspiraciones de los obreros, llenas de
profundo presentimiento, hacia una completa transformacion de la
sociedad.
Mas estas obras socialistas y comunistas encierran tambien elementos
criticos. Atacan todas las bases de la sociedad existente. Y de este
modo han proporcionado materiales de un gran valor para instruir a los
obreros. Sus tesis positivas referentes a la sociedad futura, tales
como la supresion del contraste entre la ciudad y el campo6, la
abolición de la familia, de la ganancia privada y del trabajo
asalariado, la proclamación de la armonía social y la transformación
del Estado en una simple administración de la producción; todas estas
tesis no hacen sino enunciar la eliminacion del antagonismo de las
clases, antagonismo que comienza solamente a perfilarse y del que los
inventores de sistemas no conocen sino las primeras formas indistintas
y confusas. Así estas tesis tampoco tienen m s que un sentido
puramente utopico.
La importancia del socialismo y del comunismo cr¡tico-utopicos esta en
razon inversa al desarrollo historico. A medida que la lucha de clases
se acentúa y toma formas m s definidas, el fant stico
afan de ponerse por encima de ella, esa fantastica oposicion que se le
hace, pierde todo valor pr ctico, toda justificacion teorica.
He ahí por que si en muchos aspectos los autores de esos sistemas eran
revolucionarios, las sectas formadas por sus discipulos son siempre
reaccionarias, pues se aferran a las viejas concepciones de sus
maestros, a pesar del ulterior desarrollo historico del proletariado.
Buscan, pues, y en eso son consecuentes, embotar la lucha de clases y
conciliar los antagonismos. Continuan soñando con la experimentacion de
sus utopias sociales; con establecer falansterios aislados, crear
Home-colonies en sus países o fundar una pequeña Icaria7, edicion en
doceavo de la nueva Jerusalen. Y para la construccion de todos estos
castillos en el aire se ven forzados a apelar a la filantropia de
los corazones y de los bolsillos burgueses. Poco a poco van
cayendo en la categoria de los socialistas reaccionarios o
conservadores descritos m s arriba y solo se distinguen de
ellos por una pedanteria mas sistemática y una fe supersticiosa y
fanatica en la eficacia milagrosa de su ciencia social.
Por eso se oponen con encarnizamiento a todo movimiento político de la
clase obrera, pues no ven en él sino el resultado de una ciega falta de
fe en el nuevo evangelio.
Los owenistas, en Inglaterra, reaccionan contra los cartistas, y los
fourieristas, en Francia, contra los reformistas.
Notas___________________________________________________
1. No se trata aquí de la Restauración inglesa de 1660-1689, sino de la
francesa de 1814-1830. (Nota de F. Engels a la edición inglesa de 1888).
2. En la edición inglesa de 1888, despues de "los frutos de oro" se ha
añadido "del arbol de la industria". (N. de la Edit.)
3. Esto se refiere en primer t‚rmino a Alemania, donde los
terratenientes aristocratas y los "junkers" cultivan por cuenta propia
gran parte de sus tierras con ayuda de administradores y poseen,
además, grandes fabricas de azucar de remolacha y destilerías de
alcohol. Los m s acaudalados aristocratas británicos todavía
no han llegado a tanto; pero también ellos saben como pueden compensar
la disminucion de la renta, cediendo sus nombres a los fundadores de
toda clase de sociedades anonimas de reputación mas o menos
dudosa. (Nota de F. Engels a la edición inglesa de 1888).
4. En la edicion inglesa de 1888, este ultimo parrafo dice asi:
"Finalmente, cuando hechos historicos irrefutables desvanecieron todos
los efectos embriagadores de las falsas ilusiones, esta forma de
socialismo acabó en un miserable abatimiento. (N. de l
a Edit.)
5. La tormenta revolucionaria de 1848 barrió esta miserable escuela y
ha quitado a sus partidarios todo deseo de seguir especulando con el
socialismo. El principal representante y el tipo clásico de esta
escuela es el señor Karl Gron. (Nota de F. Engelsa la edición alemana
de 1890).
6. En la edición inglesa de 1888, esta frase ha sido redactada de la
manera siguiente: "Las medidas prácticas propuestas por ellos, tales
como la desaparición del contraste entre la ciudad y el campo". (N. de
la Edit.)
7. Falansterios se llamaban las colonias socialistas proyectadas por
Carlos Fourier, Icaria era el nombre dado por Cabet a su país utopico y
m s tarde a su colonia comunista en América. (Nota de F.
Engels a la edición inglesa de 1888).
El Manifiesto Comunista.
IV Actitud de los comunistas respecto a los diferentes partidos de
oposición.
Despues de lo dicho en el capitulo II, la actitud de los comunistas
respecto de los partidos obreros ya constituidos se explica por sí
misma, y por tanto su actitud respecto de los cartistas de Inglaterra y
los partidarios de la reforma agraria en America del Norte.
Los comunistas luchan por alcanzar los objetivos e intereses inmediatos
de la clase obrera; pero, al mismo tiempo, defiende tambien, dentro del
movimiento actual, el porvenir de ese movimiento. En Francia, los
comunistas se suman al Partido Socialista Democratico contra la
burguesia conservadora y radical, sin renunciar, sin embargo, al
derecho de criticar las ilusiones y los t¢picos legados por la
tradicion revolucionaria.
En Suiza apoyan a los radicales, sin desconocer que este partido se
compone de elementos contradictorios, en parte de socialistas
democraticos, al estilo francés, y en parte de burgueses radicales.
Entre los polacos, los comunistas apoyan al partido que ve en una
revolucion agraria la condicion de la liberacion nacional; es decir, al
partido que provocó en 1846 la insurrección de Cracovia.
En Alemania, el Partido Comunista lucha al lado de la burguesia, en
tanto que esta actúa revolucionariamente contra la monarquía absoluta,
la propiedad territorial feudal y la pequeña burguesia reaccionaria.
Pero jamás, en ning£n momento, se olvida este partido de inculcar a los
obreros la m s clara conciencia del antagonismo hostil que
existe entre la burguesia y el proletariado, a fin de que los obreros
alemanes sepan convertir de inmediato las condiciones
sociales y politicas que forzosamente ha de traer consigo la
dominacion burguesa en otras tantas armas contra la burguesia, a fin de
que, tan pronto sean derrocadas las clases reaccionarias en Alemania,
comience inmediatamente la lucha contra la misma burguesia.
Los comunistas fijan su principal atencion en Alemania, porque Alemania
se halla en v¡speras de una revolucion burguesa y porque llevar a cabo
esta revolucion bajo condiciones m s progresivas de la
civilizacion europea en general, y con un proletariado mucho
m s desarrollado que el de Inglaterra en el siglo XVII y el de
Francia en el siglo XVIII, y, por lo tanto, la revolucion burguesa
alemana no podrá ser sino el preludio inmediato de una revolucion
proletaria.
En resumen, los comunistas apoyan por doquier todo movimiento
revolucionario contra el r‚gimen social y político existente.
En todos estos movimientos ponen en primer termino, como cuestión
fundamental del movimiento, la cuestión de la propiedad, cualquiera que
sea la forma m s o menos desarrollada que esta revista.
En fin, los comunistas trabajan en todas partes por la union y el
acuerdo entre los partidos democraticos de todos los países.
Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propositos.
Proclaman abiertamente que sus objetivos solo pueden ser alcanzados
derrocando por la violencia todo el orden social existente. Las clases
dominantes pueden temblar ante una Revolución Comunista. Los
proletarios no tienen nada que perder en ella m s que sus
cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar.
¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAÍSES, UNIOS!
Escrito por Carlos Marx y Federico Engels en diciembre de 1847, enero
de 1848. Publicado por vez primera en folleto aparte en aleman en
Londres, en febrero de 1848.
Se publica en formato hipertexto transcribiendo la edici¢n que la
Juventud Comunista (UJCE) realizó en 1983, con motivo del Centenario
del nacimiento de Carlos Marx, basada a su vez en la edici¢n alemana de
1890, cotejadas con las ediciones de 1848, 1872 y 1883. Edición a cargo
de Jos‚ Luis Dotor Castilla.
Notas___________________________________________________
1. En aquel entonces, este partido estaba representado en el parlamento
por Ledru-Rollin, en la literatura por Luis Blanc y en la prensa diaria
por "La Reforme". El nombre de Socialista Democratico significaba, en
boca de sus inventores, la parte del Partido Democrático o Republicano
que tenía un matiz m s o menos socialista (Nota de F. Engels a
la edici¢n inglesa de 1888).
Lo que se llamaba entonces en Francia el Partido Socialista Democratico
estaba representado en política por Ledru-Rollin y en literatura por
Luis Blanc; hall base, pues, a cien mil leguas de la
socialdemocracia alemana de nuestro tiempo. (Nota de F. Engels a la
edición alemana de 1890).
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