La RASD cuenta con dos lenguas oficiales que son el árabe y el castellano, esto último debido a que fue provincia de España hasta 1975. La variedad dialectal árabe propia de la zona, entre el sur del Draa (Marruecos) y norte de Mauritania, se llama Hassanía. En cuanto a su religión, la República Árabe Saharaui Democrática es un estado no confesional. Sin embargo, la mayor parte de su población pertenece a la religión musulmana. En la hammada de Tindouf, en los campamentos de población refugiada que subsisten en la precariedad y la provisionalidad, habitan cerca de 200.000 saharauis. La población de los campos de población refugiada saharaui depende exclusivamente para su supervivencia de la ayuda exterior, principalmente del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Programa Mundial de Alimentos (PMA) y de ONGs, en especial de las Asociaciones de Ayuda al Pueblo Saharaui que se extienden por todo el mundo, principalmente en Europa y, como es lógico, en primer lugar por el Estado Español. Esta situación de pobreza no llega a convertirse en miseria dado que es una pobreza bastante repartida. Una buena organización interna permite evitar diferencias en el reparto interno de los escasos bienes. Pero, pese a la ayuda exterior y a su organización para conseguir el reparto igualitario y suficiente de los bienes, la situación de pobreza se traduce en falta de los alimentos más básicos para la dieta de un ser humano y falta de asistencia médica suficiente, como problemas más graves. La RASD, constituida por su propio pueblo, proporciona a éste las estructuras políticas, jurídicas, administrativas, ideológicas y militares para afrontar su situación. Aunque en un primer momento las autoridades argelinas se ocuparon de atender a los refugiados, el papel pronto fue asumido totalmente por el Frente Polisario organizando a la población en unidades político-administrativas sobre un referente de territorialidad. Los campamentos están divididos en wilayas y dairas siguiendo la terminología argelina anterior a la independencia. Conforman cuatro asentamientos, distribuidos de forma discontinua en el territorio, dependiendo de la existencia de agua potable en el lugar. En la actualidad hay cuatro wilayas o provincias y cada una contiene seis o siete dairas o municipios, llevando las primeras el nombre de ciudades y las segundas de pueblos del Sahara Occidental. La asignación de esta terminología, permitió, en un principio, agrupar a la población por su lugar de origen o procedencia, con lo que al mantenerse los lazos familiares se perseguía una mejor adaptación a la nueva situación por un lado, y por otro la reinserción de la población en sus ciudades de origen, una vez recuperado su territorio nacional. Pero desde la reestructuración de los campamentos en 1985, es posible cambiar de wilaya siempre que desde el punto de vista profesional no exista impedimento, con lo que se pierden las referencias geográficas, que conservan un valor administrativo y simbólico.
Las Wilayas distan entre sí unos 30-40 Km., excepto Dajla que dista alrededor de 200 Km. En el cuadro siguiente se especifican las distancias entre Wilayas, las principales instituciones y la ciudad de Tinduf. La comunicación entre Wilayas y dairas la constituyen pistas y caminos. Solo existe una carretera, entre Tinduf y la recepción central de Rabuni y entre esta y la wilaya de Smara.
La población concentrada en las dairas, que son las unidades administrativas, se distribuye y organiza a su vez en tres estructuras. A nivel ideológico, en las Células base del Frente Polisario, integradas por 10 ó 12 personas con un responsable. A nivel político, en el Consejo Popular, que es elegido por la población anualmente, reuniéndose por otra parte cada cuatro años en el Congreso Popular de Base, que constituiría el nivel electoral, para elegir un representante para el Congreso Popular Nacional. Y a nivel administrativo, en los Comités Populares, encargados de los trabajos de administración y producción de la daira. Desde el punto de vista organizativo, todo adulto que vive en los campamentos ha de pertenecer a uno de los cinco comités existentes: - Comité de Artesanía y Organización de Trabajo, que es el que planifica las actividades de los demás, ocupándose también de la producción de algunos elementos (trabajo en los huertos o granjas locales, regionales y nacionales), así como de la preservación de las artesanías tradicionales. Para facilitar estos trabajos, la daira se divide en barrios, con un responsable de cada uno que está en relación con los Comités para los trabajos de coordinación. Además existe un alcalde y un consejo local por daira, que administran la vida diaria en la localidad; un consejo provincial o de Wilaya, formado por los y las responsables de los comités y otros sectores de la población, y un gobernador de Wilaya, que conjuntamente determinan las metas, actuaciones, producción, distribución… La población vive en tiendas de lona que constituyen la vivienda familiar, la jaima. Junto a cada tienda, cada familia construye tres cuartos de adobe, para un dormitorio, un retrete y lavadero y cocina. Gran parte del pueblo saharaui es un pueblo en el exilio, por lo que no tiene la posibilidad de explotar los recursos de su país, minería y pesca, y su existencia depende de la ayuda económica de instituciones no gubernamentales, de organizaciones humanitarias y de países amigos. Su economía no rebasa el estadio de la mera subsistencia, sin embargo, el valor asignado a la palabra autosuficiencia, que penetra en todas las esferas de su vida, le ha llevado a desarrollar una serie de actividades económicas con la ayuda de los medios de que disponen, que, aunque no les permiten cubrir todas sus necesidades, sí permiten hablar de autoabastecimiento en algunos aspectos, mediante la producción de ciertos elementos. Estas actividades económicas y productivas se centran en el desarrollo de las siguientes áreas: huertos, cabaña ganadera y talleres, fundamentalmente de tipo textil y de artesanías tradicionales. Estos últimos más con una finalidad de preservación y reconstitución de un patrimonio que de rentabilidad. Con ello se pretende también la ocupación de todas las personas de los campamentos y su futura adaptación, cuando su situación se estabilice y puedan regresar a su país. En ello puede estar la razón de que el acento no se ponga en una actividad como prioritaria, sino en la voluntad de diversificación. Agricultura La hammada de Tinduf, caracterizada por la rigidez de su clima y por la escasez de agua y de vegetación, jamás había sido objeto de explotaciones agrícolas hasta el asentamiento en esta región del pueblo saharaui. Sin embargo, es importante mencionar su falta de tradición en estas actividades, al haber sido un pueblo nómada dedicado al pastoreo de camellos, cabras y ovejas, teniendo como única práctica de agricultura, dentro de su sistema de subsistencia autárquico, el cultivo de cereales, especialmente la cebada, en los periodos y regiones que las lluvias permitían la siembra. Pero en la actualidad cada wilaya y algunas dairas tienen al menos un huerto. Este es otro ejemplo de su carácter de lucha contra los elementos que se les oponen, en este caso el desierto. Ha sido necesario por una parte, obtener agua mediante la realización de pozos, que oscilan entre los 3 m y los 150 m de profundidad. Pero su obtención no implica por sí misma su utilidad, ya que en ocasiones su excesiva salinidad exige tratamientos de la misma, lo que encarece demasiado su utilización. La técnica de riego aplicada es la de inundación de la tierra que permanece en desnivel y debido a que no se pueden permitir dejar descansar a ésta, las siembras se realizan a base de la rotación de cultivos que son elegidos por sus características, de tal manera que si un año se siembra una raíz como la remolacha, al año siguiente la misma superficie albergará tomates, que tienen una raíz más profunda y buscan los ingredientes del suelo más abajo. El viento (siroco) es otro elemento contra el que hay que luchar, por lo que es necesaria la construcción de muros y barreras para la protección de los cultivos. Todo esto determina que la mayoría tenga un carácter experimental, estando su dirección a cargo de un técnico en agricultura y otro en riego, siendo el resto del trabajo agrícola realizado por la población de los campamentos, mientras que la planificación, programación y supervisión corre a cargo de los Comités y Departamentos Especializados. La producción obtenida: tomates, cebollas, zanahorias, nabos, etc., no alcanza para toda la población pero permite abastecer a hospitales, centro de recuperación y escuelas. Además de los huertos, hay intentos de desarrollar explotaciones de ganado vacuno, que se pretende adaptar a las condiciones del desierto, dada la necesidad de leche, que ahora es consumida en polvo, puesto que los rebaños de camellos son casi inexistentes y los de cabras muy reducidos. Producción Talleres textiles, artesanales y de reparación (mecánica,) ubicados en las dairas, wilayas y escuelas, completan la producción. Los primeros, dedicados a la confección de ropa, zapatos y tiendas contribuyen a paliar las necesidades. Los segundos, en los que se realizan los objetos tradicionales en cuero, madera, metal, y alfombras, utilizadas para cubrir el suelo de las tiendas, atienden más a su calidad que a su cantidad, comercializándose en parte como productos artesanales. Finalmente, la realización de campañas entre la población permite la elaboración de ladrillos de adobe, destinados a la construcción de escuelas, hospitales y pequeñas cocinas que se sitúan al lado de las tiendas. Los esfuerzos en materia de salud han pasado por diferentes etapas. Mientras que en un primer momento, el sistema sanitario estaba dirigido a la lucha contra la mortalidad y la morbilidad, es decir, hacia los aspectos curativos y hospitalarios, actualmente se están vertiendo muchos esfuerzos en la prevención y en la formación de cuadros sanitarios. No existen estadísticas que permitan ver la evolución, pero hay unanimidad en manifestar que la mortalidad infantil y las epidemias que la generaban en los primeros años del éxodo, han desaparecido. Sin embargo, son numerosos los factores que tienen una incidencia directa en la salud de la población saharaui: el hacinamiento en los campamentos con un escaso nivel de vida, las deficiencias alimenticias y nutricionales, los fenómenos climatológicos del medio ambiente y la carencia de agua... En este contexto, las enfermedades más frecuentes en la actualidad son las oftalmológicas (como glaucoma y tracoma) y las respiratorias (bronquitis, neumonía, asma), debido a la carencia de vitamina A, al sol y al polvo del desierto; anemias; enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión arterial, epilepsia); las digestivas (diarreas, gastritis, enteritis) que se transmiten por el agua contaminada; las reumáticas; dermatológicas (escabiosis, parasitarias y alérgicas); epidémicas tales como el sarampión, la varicela y la poliomielitis; enfermedades renales; bocio; y enfermedades estomatológicas. En cuanto a la estructura sanitaria, se basa en el siguiente organigrama, dependiente del Ministerio de Salud Pública:
Direcciones Generales: Las wilayas poseen un hospital que está dividido en secciones: medicina general, obstetricia-ginecología y pediatría. En ellos además de las salas de hospitalización, existen consultas externas y están equipados para realizar operaciones sencillas. Hay que reseñar que una de las normas del sistema sanitario saharaui es la acogida de madres con sus hijos; de esta forma, a la vez que se respetan las estructuras familiares, se refuerza su vigilancia y se instruye a la madre sobre los cuidados que les debe dispensar. El último nivel lo constituye el Hospital General de la RASD, ubicado entre las diferentes wilayas, y con una organización similar a la de éstas. Allí se atienden los casos de mayor gravedad, teniendo capacidad para unas 350 camas. En él existe el único laboratorio de los campamentos y su farmacia es la que centraliza y distribuye a los niveles inferiores, los medicamentos que vienen del exterior. También son utilizados remedios (ungüentos, jarabes,…) y técnicas de la medicina tradicional, acumulados a lo largo del tiempo y que tienen su base en la medicina árabe y en la observación y experimentación de las propiedades curativas de los elementos del medio circundante. Los dispensarios, hospitales y centros de recuperación, de los que hablaremos posteriormente, coordinan su actuación a través de los Comités y Departamentos de Sanidad. Podemos decir que las principales funciones de los Comités de Salud son: - Vigilancia materno-infantil. Cada función es asignada a un grupo de mujeres que realiza el trabajo en los barrios.
Ya desde el comienzo del asentamiento en los campamentos de refugiados en la zona de Tinduf en 1975, la educación fue un tema prioritario a pesar de existir otras necesidades más perentorias. Con el lema de “un saharaui que sabe es un saharaui que enseña”, comenzó a improvisarse la atención educativa a los niños y niñas de las familias que huían de los ataques del ejército marroquí, contando como docentes con los poquísimos maestros que se habían formado en el tiempo de la colonia y con estudiantes universitarios o de secundaria, que tuvieron que dejar momentáneamente sus estudios. Las clases se daban al aire libre y la ausencia de medios se suplía con buenas dosis de imaginación: por ejemplo, se conseguía tinta a partir del carbón. Prácticamente desde esos primeros tiempos, el Frente Polisario inicia el proceso de creación y organización de escuelas y de envío al extranjero, tanto de niños y niñas en edad escolar para continuar su educación, cuando ésta no era posible en los campamentos, como de jóvenes que se formarán para ser los futuros maestros y maestras del sistema educativo saharaui. También en esos primeros momentos, se empieza a plantear la necesidad de un programa de enseñanza unificado que contribuya al desarrollo de una cultura nacional saharaui, adaptada a las condiciones que imponía la guerra de liberación. El programa de enseñanza empezó siendo bilingüe (en árabe y español) y la presencia de esta segunda lengua se ha mantenido de una manera u otra en el sistema educativo por voluntad de los propios saharauis, que la consideran parte de sus señas de identidad en un entorno francófono. Es en la escuela donde se operan las transformaciones con profundidad de la sociedad saharaui: unidad del pueblo, dignidad nacional, igualdad de sexos, responsabilidad de cada uno en la construcción de la sociedad. Y la principal transformación que puede ser definida de espectacular, como tantos otros avances saharauis, es haber pasado de una tasa de analfabetismo del 99´09% a la total escolarización de la población de 3 a 16 años. Y esto, a pesar de los problemas planteados como consecuencia de la falta de profesorado, de programas escolares y de medios didácticos. Organización del Sistema Educativo: La educación es un derecho constitucional. De la organización del sistema educativo cabe destacar: - Escolarización obligatoria y gratuita para toda la niñez, distribuida en: Guarderías: de 1 a 3 años. Educación Preescolar: Los niños y niñas de 3 a 6 años son escolarizados en jardines de infancia, divididos en grupos de edad, de 3 a 4 años, y de 5 a 6 años. Se cuenta con 26 jardines de infancia, cada uno ubicado en una daira, más uno situado en la Escuela para Mujeres 27 de febrero. Educación Primaria (6 niveles para 6 – 12 años). A partir de los 6 años comienza la educación primaria, con los siguientes objetivos: - Afianzamiento de los valores humanos y señas de identidad nacional.
- Creación de una infraestructura rotativa de formación de profesorado. - Confección de programas para las diferentes etapas educativas. - Búsqueda continua de recursos para la construcción y dotación de centros. Así, se ha llegado a una red educativa distribuida por wilayas y dairas que engloba escuelas infantiles y escuelas primarias, además de las 3 escuelas nacionales en régimen de internado (una de ellas la Escuela de Mujeres “27 de Febrero”, imparte simultáneamente formación profesional). - Obtención de plazas escolares y becas en el extranjero para el alumnado universitario de niveles superiores de secundaria. - Creación de una estructura de formación profesional para responder a las demandas de la sociedad saharaui. Están en funcionamiento los Centros “27 de Febrero” (para mujeres), “Luali Mustafá” (ubicado en la Escuela 12 de Octubre), “Olof Palme” (para la formación de la mujer, situada en la Wilaya de Aaiun), “Gazuani” y la Escuela Paramédica Bachir Saleh. Ofertan especialidades como: corte y confección; tapicería; carpintería; mecánica y electricidad del automóvil; soldadura, chapa y pintura; electricidad industrial; administración; profesorado y enfermería. - Realización de campañas de alfabetización para la población adulta, que han reducido el analfabetismo. - Educación Especial para personas con discapacidades físicas, psíquicas y sensoriales. Existen cuatro centros, uno en cada wilaya, donde se trabaja con niños y niñas que presentan necesidades educativas especiales. El sistema educativo es similar a la EGB española impartiéndose los niveles inferiores en las escuelas de las wilayas, que han integrado las escuelas coránicas tradicionales que tenían por finalidad enseñar el árabe y el Corán, que es también fuente de derecho y de regulación de normas. En el ámbito nacional, existen las escuelas 9 de Junio y 12 de Octubre, en las cuales se imparten los niveles secundarios en régimen de internado, albergando ambas entre 4000 y 5000 niños y niñas. Dentro de los objetivos de la educación se encuentran, además de los de conocimientos e instrucción, los de convivencia, trabajo en equipo y participación, el desarrollo físico a través del deporte y juegos tradicionales, la igualdad entre sexos y la potenciación de actividades culturales tales como el teatro, poesía, proverbios, pinturas,… tanto en sus expresiones estéticas tradicionales como en la creación de nuevas formas. La existencia de consejos escolares que se integran dentro de los comités de información, mantenimiento, sanidad y producción tienen por finalidad formar en la autogestión y responsabilidad a los escolares a la vez que ayudan a nivel práctico a solucionar los problemas diarios. El programa escolar se desarrolla de Septiembre a Junio, existiendo además diez días de vacaciones en Diciembre y en Marzo. Las colonias de verano en países europeos tienen por finalidad permitir que los niños y niñas conozcan otra vida que no esté determinada por la presión de la guerra y la visión del desierto. Los estudios medios permiten la realización de la formación profesional, mientras que el bachillerato y los estudios universitarios son realizados fuera de la RASD, mediante convenios culturales o de cooperación con diferentes países. La selección de los estudios se hace sobre la base de la planificación de las necesidades. Las campañas de alfabetización, realizadas de forma sistemática durante los periodos de vacaciones para la población adulta, completan el sistema educativo y tienen por finalidad elevar el nivel cultural.
LA MUJER Es necesario señalar que las mujeres han llevado durante todos estos años el peso de las labores y la administración de los campamentos. Su implicación en todos los aspectos de la vida cotidiana es significativa. Las mujeres toman a su cargo la práctica totalidad de la vida social y económica de los campamentos, recuperando así el papel preponderante que ostentaban en la sociedad nómada. La emancipación de la mujer saharaui resulta excepcional en contraste con la de otros países musulmanes. |