DOSSIER DE PREMSA: Grups ecologistes demanem la derogació del Xúquer-Vinalopó


"La ministra asegura que «ni un sólo litro llegará al Vinalopó si no hay condiciones»"


La socialista pide a« Xùquer Viu» «un voto de confianza» sobre la planificación de las obras

Vicente Aupí, Valencia

La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, pidió ayer en Valencia un «voto de confianza» a la plataforma Xúquer Viu y se comprometió ante sus representantes a que «ni un solo litro de agua llegará al Vinalopó si no es en las condiciones adecuadas».

Las promesas las hizo en la puerta de la Fundación Bancaixa, poco antes de intervenir en una mesa redonda. Los representantes de Xúquer Viu se concentraron ante el edificio para exigir a la ministra la paralización del trasvase Júcar-Vinalopó, y cuando Narbona llegó a la sede de la fundación se acercó a conversar con ellos. Los representantes de la plataforma le expusieron su oposición al proyecto, así como el temor a que, a pesar de sus promesas, «si se concluyen las obras de la canalización, el trasvase acabará haciéndose realidad», en palabras de Paco Sanz, quien le pidió que «haga en el Júcar lo mismo que en el Ebro», es decir, que paralice el proyecto del trasvase.

En el mismo lugar se manifestaron también unas diez personas de la organización Central Ciudadana, favorable al trasvase del Ebro, que derramaron en la calle numerosas bolsas de sal en alusión al proyecto de las desaladoras previsto en el plan AGUA que promueve el gobierno actual como alternativa al trasvase. Estos manifestantes portaban una pancarta en la que se leía: «Queremos agua sin sal».

En la mesa redonda, convocada bajo el título «La política hidrológica del siglo XXI», intervinieron, además de la ministra, el conseller de Infraestructuras, José Ramón García Antón; el director general de Acuamed, Adrián Baltanás; el presidente del Colegio de Geólogos, Luis Eugenio Suárez; el presidente de la Comunidad de Regantes de Sueca, José Pascual; el presidente de la Junta de Usuarios del Vinalopó, Andrés Martínez-Espinosa, y Juan Valero de Palma por parte del Foro del Agua.

En el debate, Narbona argumentó que las decisiones adoptadas por el Ministerio de Medio Ambiente se fundamentan en informes como los de la OCDE, que cuestionan la política hidrológica de años anteriores en nuestro país. La ministra aseguró que «en la Comunidad Valencianas hay embalses que no se usan, porque la prioridad es construir y no gestionar», y puso de ejemplo el deslizamiento de ladera que afecta al pantano de Arenós. «Es difícil imaginar la demanda que habrá dentro de unos años en una comunidad donde los frutales se convierten en campos de golf», dijo la ministra.

García Antón no dudó en afirmar que «el trasvase solucionaría todos los problemas del agua del Mediterráneo», y argumentó que «la sostenibilidad -en alusión a los argumentos del ministerio- no es sólo económica y ambiental, sino también social». El conseller añadió, en referencia a la derogación del trasvase: «Es duro que te digan de repente, de la noche a la mañana, que lo que has hecho no vale para nada».

Suárez, en un análisis técnico, cuestionó claramente los recursos de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) en materia de aguas subterráneas, y aseguró que en España «no sed respeta el principio de unidad de gestión del agua en las confederaciones hidrográficas». Baltanás, por su parte, insistió en que «el programa AGUA es mucho más sostenible que el trasvase por su carácter modular».


"Narbona explica entre protestas en Valencia su plan Agua"


La titular de Medio Ambiente, bajo fuertes medidas de seguridad para evitar un intento de agresión como en Murcia, participa en un debate sobre política de agua

La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, fue recibida ayer en Valencia por dos protestas contra su política hidráulica, una desfavorable a la derogación del trasvase del Ebro y otra en contra de mantener las obras del acueducto del Júcar al Vinalopó. La ministra estuvo rodeada por un fuerte dispositivo de seguridad. Narbona participó ayer en un debate con el conseller de Infraestructuras, García Antón.

F. RICÓS/C. RAGA/ VALENCIA

Para un asunto que desata odios y pasiones como es el del agua, el debate celebrado anoche en la Fundación Bancaja incluso resultó frío.

Si alguno de los participantes en ese encuentro –la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona; el conseller de Infraestructuras, García Antón; el director general de Acuamed, Adrián Baltanás; el presidente de los regantes del Vinalopó, Andrés Martínez, el de los regantes de Sueca, José Pascual Fortea y el presidente del Colegio Oficial de Geólogos, Eugenio Suárez– rompió esa frialdad fue García Antón.

 

El conseller realizó una intenvención que le salió de las entrañas y se refirió directamente a la ministra de Medio Ambiente. Hasta en cuatro ocasiones le reclamó a Cristina Narbona en su discurso que restableciera el trasvase del Ebro y calificó de ‘‘lamentable’’ su derogación.

Después de poner en evidencia que la Comunidad Valenciana es la que mayor esfuerzo ha hecho en España por gestionar bien el agua afirmó que los valencianos ‘‘somos los que tenemos que depurar más, reutilizar más, modernizar más regadíos, usar menos agua que nadie para regar y no tenemos la solidaridad del resto de España tras la derogación del trasvase’’.

‘‘Al Ebro le sobran como mínimo, de media anual, 5.500 hectómetros cúbicos y nosotros sólo pedimos 350’’, indicó. También le dijo a la ministra que el programa Agua sin el trasvase del Ebro le resta a la Comunidad 255 hectómetros cúbicos de agua al año.

Ni se miraron a la cara

A lo largo del debate fue difícil observar que García Antón y Cristina Narbona, pese a que estaban sentados codo con codo, se cruzaran una mirada.

La ministra Narbona obvió las reiteradas peticiones de García Antón. Sí señaló que las posturas ‘‘victimistas no vienen a cuento’’, ya que el programa Agua del Gobierno supone una inversión de 1.200 millones de euros para la Comunidad.

Narbona sí criticó al Gobierno anterior –eludió hacerlo directamente a la Generalitat– por empezar ‘‘la casa por el tejado’’ al iniciar la construcción del trasvase del Ebro y relegar las obras del Plan Hidrológico que ha incluido en el programa Agua. ‘‘Quizá se pensaba que era una actuación estratégica’’, le contestó García Antón.

La ministra, antes de participar en el debate, presidió la firma de un acuerdo entre Acuamed y el Ayuntamiento de Dénia para construir una desalinizadora que como pronto entrará en servicio en 2007.

Narbona reconoció que hasta ahora no ha habido coordinación entre la Administración central y la autonómica valenciana, aunque espera que con la firma de convenios con la Generalitat (hay dos en proceso de negociación) ‘‘se trabaje de una manera más coordinada de lo que se ha venido haciendo en los últimos meses’’. La ministra no hizo nada en el transcurso del debate por enfadar con sus palabras al conseller García Antón.

Diálogo y consenso

El resto de participantes en el debate que no tenían militancia política (el del Vinalopó, el de Sueca, el presidente de lo geólogos e incluso el moderador, Juan Valero de Palma, secretario de la Acequia real del Júcar) coincidieron en la necesidad de que la Administración central y la autonómica dialoguen y especialmente en que se busque el consenso entre el PP y el PSOE a la hora de elaborar planes hidrológicos.

Protegida por fuertes de medidas de seguridad, la ministra llegó al Centro Cultural de Bancaja para participar en el debate. En la puerta del edificio, pese a estar rodada por sus guardaespaldas, se acercó a una veintena de miembros de la plataforma Xúquer Viu, quienes le entregaron un manifiesto pidiendo la derogación del trasvase al Vinalopó.

Previamente hubo unos instantes de tensión cuando una veintena de personas del colectivo Central Ciudadana, defensores de agua para todos, esperaban a Narbona con paquetes de sal –unos 200 kilos– que fueron derramados a patadas por agentes de seguridad vestidos de paisano.

Tras unos zarandeos, la tensión decreció y ambos colectivos reivindicaron a la llegada de la Ministra sus respectivas posturas.