Durante la prueba, en el proceso de descomposición de los cadáveres se han descrito cuatro estados físicos: fresco, hinchado, en descomposición activa y en descomposición avanzada.
Se han estudiado e identificado 8 ordenes, 74 familias y 273 especies de artrópodos entre las que hay una nueva descripción de un díptero para España de la familia Fannidae, la especie Fannia leucosticta, y otra especie que es nueva para la ciencia, un coleóptero de la familia Histeridae, género Pholioxenus sp. n.
Uno de los factores más importantes que influyen en la descomposición de los cadáveres, son las condiciones atmosféricas, especialmente la temperatura ambiental. En 5 de los 8 casos posibles estudiados, la velocidad de descomposición ha sido mayor en los cerdos expuestos al sol. Dadas las características del medio sombrío, con un porte arbóreo caduco, en la prueba invernal no hubo grandes diferencias.
En cuanto al número de taxones identificados por ambientes y cerdos, aunque si que hubo diferencias ya que los cerdos expuestos a la sombra recibieron más especies, en ningún caso fueron especies con una gran presencia desde el punto de vista cuantitativo, ni tuvieron protagonismo biológico en el fenómeno de la descomposición. Por el contrario si que han sido relevantes las diferencias entre estaciones, destacando el dominio del recurso alimenticio por parte de las larvas de Chrysomya albiceps en otoño y verano, la ausencia de dípteros del género Calliphora en verano o la dominancia del mismo en invierno y el dominio de las larvas de Lucilia sericata en primavera.
En cuanto al consumo de los cadáveres se concluye que: las larvas de los dípteros de la familia Calliphoridae han sido los máximos responsables del consumo. Que la presencia de dípteros necrófagos adultos en la carroña, no es garantía de que vayan a tener una continuidad expresada como larvas alimentándose de la misma. Las especies más adaptadas a las condiciones climáticas ambientales propias del momento, son las primeras en llegar a la carroña y poner sus huevos, en el resto de las especies las puestas y su desarrollo pueden retrasarse hasta encontrar unas condiciones ambientales favorables, o un desarrollo biológico adecuado, pero para cuando eso suceda el medio, seguramente, se encontrará ocupado por los huevos y las larvas de las primeras especies y deberán entrar en competencia interespecífica por el recurso para ganar su espacio vital y poder garantizar su desarrollo.
De los resultados se puede concluir que la especie Lucilia sericata es la dominante en cuanto a llegar primera hasta los cadáveres y realizar sus puestas, en las estaciones de otoño, verano y primavera. Y la especie Calliphora vicina fue la primera en invierno.
El lugar de las puestas que en todas las pruebas ha tenido más continuidad y éxito de desarrollo, fue la boca, seguido del de las heridas realizas tanto en el cuello, como en la cabeza.
Las especies principales consumidoras del recurso y por lo tanto candidatas a ser utilizadas como indicadores forenses han sido: en otoño y verano la especie Chrysomya albiceps, pero teniendo en cuenta que siempre pudo haber una generación como mínimo, inicialmente de la especie Lucilia sericata. La especie Lucilia sericata es la que dominó en la estación primaveral. Y en invierno es la Calliphora vicina, la principal consumidora de los cadáveres.
Se ha encontrado una gran variación en los intervalos postmortem (PMI) obtenidos para cada especie identificada sobre la base de las larvas en su tercer estadio, en comparación con lo esperado laboratorialmente. Esta variación no ha sido solamente como cabría esperar entre estaciones y ambientes sino incluso dentro del mismo ambiente, en esos 10 m de separación. Además en todos los casos el proceso se ha adelantado, el tiempo ha sido menor en los cerdos expuestos al sol. Confirmando que el calor metabólico generado por las larvas en el cadáver y las elevadas temperaturas ambientales han influido favorecido el desarrollo y crecimiento larvario.
Con respecto al tamaño de las larvas de los dípteros y su relación con el estadio de desarrollo en que se encuentran, a medida que aumentan de tamaño pasando de un estadio a otro, aumenta la dispersión de las medidas, alcanzándose las máximas variaciones en el tercer estadio de los tres estudiados. Esta dispersión de medidas dificulta las posibles estimaciones de los intervalos postmorten basándonos en el tamaño de las larvas muestreadas.
Estudiada la correlación entre las temperaturas máximas y mínimas de la Estación Meteorológica de Monte Julia y las estaciones locales, se ha encontrado que la gran mayoría de las temperaturas comparadas, salvo en la estación primaveral, guardan una correlación estadísticamente aceptable. Pero tan solo la temperatura máxima en los dos ambientes de las estaciones otoñal e invernal, guardó una elevada correlación. Esta alta correlación convierte a las temperaturas máximas en esas estaciones en ser las susceptibles de poder ser utilizadas como referencia por ajustarse en su evolución, a las de las estaciones locales.
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