EL NIHON TAI JITSU                       

 

 

 


Es un arte marcial de origen japonés, pero de concepción occidental. Aunque parezca lo contrario, no es una mezcla de KARATE, JUDO y AIKIDO. El NIHON TAI JITSU que significa en japonés “Técnicas del cuerpo japonesas” es un método moderno de defensa personal.

 

Sus origenes hay que buscarlos en el Japón feudal donde se enseñaba a los samurais además de las técnicas de sable, lanza, etc., técnicas de defensa personal para cuando se encontraban desarmados.

 

Estas técnicas han ido evolucionando a lo largo de los siglos, y el Maestro Roland Hernáez las recogió y organizó creando una metodología de estudio de las mismas, quedando tal y como se enseñan hoy día.

 

Debido a su concepción el Nihon Tai Jitsu está enfocado únicamente hacia la defensa personal, y a pesar de que se realizan RANDORI (combates) entre sus practicantes,  no es un arte marcial competitivo. Al contrario, siempre se prevé que la vida del practicante pudiera estar en peligro por lo que se busca en un mínimo de tiempo y de esfuerzo, obtener un máximo de eficacia con los menores riesgos posibles.

 

Cómo defensa personal es un arte marcial completo pues se trabajan todas las distancias de combate: larga (al alcance de las piernas), media (al alcance de los puños), corta (distancia de codos, rodillas, agarres) y en el suelo. Su arsenal técnico comprende tanto los Atemi, las proyecciones, las estrangulaciones, las luxaciones, como los Sutemi, contra uno o más adversarios, con y sin armas.

 

El practicante de NIHON TAI JITSU tiene un gran abanico de posibilidades para responder a una agresión, desde un simple control y aviso hasta la más letal de las técnicas, siendo siempre su respuesta proporcional al ataque recibido, y teniendo presente en todo momento el máximo respeto a la vida. 

 

En nuestra época donde la violencia explota en todas partes, los métodos de defensa personal en general y el Nihon Tai Jitsu en particular, son más que necesarios. La maestría de esta disciplina, si el espíritu ha sido bien asumido, debe engendrar la seguridad pacifica de los hombres fuertes y sabios y no la agresividad sistemática. La defensa personal es la defensa de sí mismo y no el ataque a los otros. Si la respuesta es dura, limpia, definitiva, pero proporcional al ataque, siempre será justa.