A
modo de introducción, empezaremos haciendo una referencia al
reinado de
Carlos IV, destacando las negativas repercusiones de la
Revolución
francesa en su política reformista.
También nos referiremos a la
política de alianzas con Francia tras la derrota en la
Guerra de la
Convención. El Tratado de Fontainebleau se enmarca en esa
política y
permitirá el asentamiento de tropas francesas en
España. Esto precipita
la crisis de la monarquía española que se
manifiesta en el Motín de
Aranjuez, donde un sector de la corte logra la destitución
de Godoy y
la abdicación del rey en su hijo Fernando. El supuesto
intento de
arbitraje por parte de Napoleón, tras la petición
de ayuda de Carlos
IV, derivará en las Abdicaciones de Bayona y el nombramiento
de José I
como rey de España. Esto irá
acompañado de la celebración de una
Asamblea de Notables en Bayona, donde se presenta el Estatuto de
Bayona, base de la política reformista del nuevo rey, con la
que
pretende atraerse a los sectores ilustrados desencantados con la
política de Carlos IV.
En
segundo lugar, tendremos que explicar cómo se desencadena la
Guerra de Independencia y sus principales características.
La reacción popular contra la presencia francesa estalla en
mayo de 1808, tras conocerse los sucesos de Bayona. La dura
represión francesa estimula la
formación de juntas de defensa y armamento encargadas de
organizar la resistencia contra el invasor. Finalmente se forma la
Junta Central, que ocupa el vacío de poder dejado por
Fernando VII, a quien reconoce como rey. Conviene explicar la
división de la sociedad española entre
afrancesados (antiguos ilustrados que confían en el proyecto
reformista de José I) y patriotas (unidos en su
oposición al invasor pero con proyectos políticos
enfrentados: absolutismo, reformismo, liberalismo).
El desarrollo de la guerra lo
resumiremos diferenciando tres etapas: la primera, el verano de 1808,
con los sitios de Zaragoza y Gerona, la derrota francesa en
Bailén y el repliegue francés hasta el Ebro; la
segunda, desde el otoño de 1808 a mediados de 1812, con la
ocupación efectiva por parte de Napoleón de las
ciudades y vías de comunicación, siendo la
guerrilla la gran preocupación del ejército
invasor; finalmente, desde mediados de 1812 hasta finales de 1813,
destacaremos los efectos negativos de la campaña de Rusia
para las tropas napoleónicas, la ofensiva conjunta
hispano-británica y la progresiva retirada de los franceses
tras la firma del Tratado de Valençay, por el que
Napoleón reconoce a Fernando VII como rey de
España.
Por último, explicaremos
el proceso de formación de las Cortes de Cádiz,
con la disolución de la Junta Central, el nombramiento de la
Regencia y las dificultades e irregularidades en el proceso de
elección de diputados. La revolución
política que en ellas se va a producir comienza desde el
momento en que las Cortes se reúnen en cámara
única y se declaran depositarias de la soberanía
popular. A partir de aquí, elaboran una serie de decretos
que pretenden acabar con el Antiguo Régimen
(supresión de los señoríos
jurisdiccionales, libertad de trabajo, anulación de los
gremios, abolición de la Inquisición, inicio de
la desamortización y reforma agraria) y preparan una nueva
organización política de carácter
liberal: la Constitución de 1812. En este punto,
habrá que explicar con detalle el contenido de la misma y su
importancia histórica.
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