Juan Álvarez MendizábalSíntesis 7.4.1:

Las desamortizaciones y la agricultura.


     Estos son los aspectos que deben figurar en la síntesis:

    La reforma agraria liberal llevada a cabo durante el reinado de Isabel II: supresión de los señoríos jurisdiccionales, desvinculación de mayorazgos y desamortización de las tierras en poder de "manos muertas", es decir, incapacitadas jurídicamente para enajenar sus bienes: Iglesia y Ayuntamientos, principalmente.

    Aunque hay ejemplos anteriores (Godoy, José I...) la primera gran ley desamortizadora fue la de Mendizábal (1836): decretó la disolución de las órdenes religiosas, se incautó de sus propiedades y las puso en venta en pública subasta. Pretendía conseguir recursos para derrotar a los carlistas, reducir el endeudamiento de Hacienda y crear una base social afín al liberalismo.

    Durante el Bienio Progresista se lleva a cabo la desamortización general de Pascual Madoz (1855): las tierras afectadas pertenecen a la Iglesia, al Estado y, sobre todo, a los ayuntamientos (propios y comunes). El dinero recaudado pretendía mejorar la situación de Hacienda, fomentar la inversión pública y subvencionar la construcción del ferrocarril.

    Las consecuencias de esta reforma agraria liberal son diversas: la conversión de la tierra en una mercancía, el aumento de ingresos para la Hacienda, la aparición de una nueva clase de propietarios, la inseguridad del campesinado sin tierras, el aumento de la producción agrícola y el escaso efecto industrializador. Deberíamos explicar brevemente cada una de ellas.

    Finalmente, repasaremos la situación en que queda la agricultura española. Por una parte, se mantiene el retraso técnico y el desigual reparto de la propiedad (áreas latifundistas y minifundistas). Por otra, cabe destacar el desarrollo de los cultivos tradicionales (el cereal), gracias a la política proteccionista,  y el desarrollo de nuevos sectores (vino, aceite, cítricos), en regiones donde actualmente siguen siendo muy representativos.

    Como valoración final destacaremos el atraso relativo de la agricultura española respecto a la europea y el carácter de oportunidad perdida para haber realizado una auténtica reforma agraria que hubiese supuesto un impulso a la industrialización del país.


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19/11/2006