Síntesis 26: La economía durante el franquismo: de la autarquía al desarrollismo. |
| Partiendo
de los efectos económicos de la guerra (caída de
la producción, agotamiento de las reservas de oro,
endeudamiento, deterioro de los transportes, reducción de la
población activa...) y teniendo en cuenta la coyuntura
internacional (IIª Guerra Mundial, aislamiento) así
como la ideología del franquismo (nacionalismo) podemos
explicar la etapa autárquica que vivió el
régimen hasta finales de la década de los
años 50.
Procesión de los niños del Auxilio Social El objetivo principal del régimen en esos momentos es lograr la autosuficiencia económica (autarquía); para ello, establecerá un fuerte control de las relaciones económicas con el exterior e impulsará la industrialización y reconstrucción interior, especialmente en sectores estratégicos (transportes, energía, defensa). Por otra parte, la escasez de productos básicos obliga al estado a fijar precios, mantener las cartillas de racionamiento e intentar controlar la producción agraria. Consecuencia de ello es el desarrollo del "mercado negro". Esta política autárquica, aunque forzada por las circunstancias, se convierte en un freno a la recuperación y el desarrollo económico especialmente en la década de los 50 cuando aumentan las relaciones internacionales. La necesidad de importar alimentos, materias primas y bienes de equipo choca con la escasez de divisas y la baja cotización de la peseta, lo cual acabará creando graves dificultades en los pagos internacionales. Por ello, a partir de 1957, los tecnócratas que acceden al gobierno preparan el cambio de la política económica del régimen. En 1959 se aprueba el Plan de Estabilización que supone el fin de la autarquía: la necesidad de lograr préstamos internacionales obliga al Estado a reducir su intervencionismo, el déficit público y los obstáculos arancelarios. También se elaboran varios Planes de Desarrollo Económico y Social a partir de 1964, cuya finalidad es estimular la iniciativa privada y fomentar la industrialización. Entre 1959 y 1973 se vive la etapa del "desarrollismo", caracterizada por una fuerte expansión de la industria y los servicios (turismo). La reconversión de la agricultura, con un aumento de la producción y una menor necesidad de mano de obra, provoca un intenso movimiento migratorio hacia las ciudades y algunos países europeos. El nivel de vida mejora y se viven años de una prosperidad económica sin precedentes en la historia española. Es preciso destacar la contribución exterior en este proceso de crecimiento económico: aportación de tecnología e inversiones, remesas de los emigrantes e ingresos por turismo. A pesar de ello, el "desarrollismo" presentará ciertas limitaciones: escasa creación de empleo, especialización en actividades básicas, falta de competitividad, aumento de precios, dependencia del exterior, etc... |