El Seat 600, un símbolo de los sesenta

 

Síntesis 12.3:

Los cambios sociales.


   Como consecuencia directa de los cambios económicos que se vivieron a partir de los años 60, la sociedad española experimentó una profunda transformación.

    Respecto a la demografía, se produjo un notable crecimiento de la población por el aumento del índice de natalidad ("baby boom"). Al mismo tiempo, creció la población urbana como consecuencia del éxodo rural, el proceso de industrialización y la expansión del sector terciario. La emigración también se dirigió hacia países como Francia, Suiza o Alemania, necesitados de mano de obra. Se transformó la estructura socio-profesional, apreciándose un aumento de asalariados, profesionales liberales, ejecutivos y funcionarios así como un retroceso de la población agraria. En algunas regiones (Cataluña, Madrid, País Vasco, Asturias) se dieron fuertes concentraciones obreras que originaron un nuevo movimiento obrero. En Andalucía y Extremadura pervivió el problema de los jornaleros sin tierra.

    Además de los cambios anteriores, es preciso destacar también el cambio de los comportamientos. Esto obedece a las mejoras culturales: aumentó la población escolarizada y disminuyó el analfabetismo; aumentaron los estudiantes universitarios y se generalizaron los viajes al extranjero (no sólo por razones migratorias). También en el seno de la familia influyeron cuestiones como la incorporación de la mujer al mercado laboral, el temprano abandono de la casa familiar por parte de los jóvenes y, en general, la mayor movilidad. Los hogares empezaron a contar con equipamientos modernos, como los electrodomésticos (frigorífico, televisor...) y el automóvil (como el popular SEAT 600 de la foto), entrando así en lo que se ha denominado la "sociedad de consumo". Se desarrolló una nueva mentalidad que reivindicaba la libertad de pensamiento y que implicó en muchos casos la disminución de la práctica religiosa. En este sentido, la Iglesia Católica, tras el Concilio Vaticano II, inició un proceso de distanciamiento del régimen y de secularización de muchos de sus miembros.

    Todos estos cambios tuvieron una repercusión política entre las nuevas generaciones de obreros y estudiantes, que protagonizaron un proceso de oposición al franquismo, imposible de detener mediante la represión, a la que el Régimen recurrió para evitar su caída.


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14/05/2007