Eduardo Dato Iradier

 

Síntesis 9.2:

Las crisis de 1909 y 1917


    En esta síntesis expondremos dos situaciones críticas que ponen a prueba y debilitan el sistema político de la Restauración, cuyo progresivo deterioro conducirá al pronunciamiento militar de Primo de Rivera en 1923.

    La crisis de 1909 está relacionada con la nueva política colonial española en Marruecos. Desde la Conferencia de Algeciras (1906) España aumenta su presencia en el Rif, en el contexto de la ocupación de África por parte de las potencias imperialistas. Las expectativas económicas y la recuperación del prestigio militar perdido tras la derrota de 1898 parecen impulsar esta actuación exterior. Sin embargo, la difícil orografía del terreno y el carácter de las tribus bereberes dificultarán el dominio del territorio.

    En Julio de 1909, el ataque de los rifeños a trabajadores españoles cerca de Melilla, lleva al gobierno de Maura a plantear el envío de tropas reservistas de refuerzo. Son embarcadas en el puerto de Barcelona, produciéndose protestas que confluyen en una huelga general prevista para el 26 de julio. Convocada por republicanos, socialistas y anarquistas, el movimiento adquirirá un tono insurreccional descontrolado que se dirigirá preferentemente contra la Iglesia. La denominada "Semana Trágica" terminará el 2 de agosto tras el envío de tropas que ejercen una dura represión. Mientras tanto, el ejército español sufre una humillante derrota en el "Barranco del lobo" a manos de los rifeños.

    La represión generalizada y la ejecución de Ferrer i Guardia son la base de una amplia campaña de protesta de carácter internacional. Las fuerzas políticas de oposición (republicanos, socialistas, nacionalistas) llevan a cabo una acción conjunta contra el gobierno de A. Maura, a la que se suma el partido Liberal. Este hecho contribuirá a deteriorar el turno pacífico entre los partidos dinásticos.

    Las consecuencias políticas de la crisis pueden resumirse en: el distanciamiento entre conservadores y liberales; la sustitución del gobierno conservador de Maura por otro de carácter liberal; el surgimiento de un nacionalismo catalán de izquierdas; el acercamiento entre republicanos y socialistas; la debilitación de la Lliga Regionalista y el Partido Radical; el fortalecimiento del anarcosindicalismo (CNT, 1910).

    Algunos años después, tras el estallido de la Iª Guerra Mundial en 1914, España adopta una postura neutral aunque socialmente existe una fuerte división entre "aliadófilos" y "germanófilos". Esto supondrá un aumento de las exportaciones con destino a los países en guerra y, al mismo tiempo, un fuerte aumento de los precios (inflación). La pérdida de poder adquisitivo está detrás del clima de tensión social que se vive estos años.

    En 1917 se van a producir protestas antigubernamentales generalizadas (militares, partidos no dinásticos y movimiento obrero) que colocarán al sistema en una situación límite, pero que fracasarán por carecer de un programa común y de una mínima colaboración entre sí.

    La crisis militar está protagonizada por oficiales de graduación media que forman Juntas Militares de Defensa para reivindicar mejoras salariales y un cambio en el sistema de ascensos. Su retórica regeneracionista provoca ilusiones entre los partidos no dinásticos. El gobierno conservador de Eduardo Dato cierra las Cortes e impone la censura de prensa. Esto provoca una crisis política al convocar los nacionalistas catalanes (Cambó) una Asamblea de parlamentarios que exige un gobierno provisional y unas cortes constituyentes. La escasa asistencia, las divisiones internas y el miedo a la protesta social harán fracasar este segundo movimiento. Por otra parte, la crisis social estalla con la convocatoria de huelga general por parte de UGT y el PSOE cuyo objetivo es establecer un gobierno provisional. Los incidentes violentos y la aplicación de la ley marcial pondrán fin a este movimiento, siendo encarcelado el comité de huelga.

    Como consecuencia de la triple crisis sufrida en el verano de 1917, el sistema político inicia una progresiva descomposición; la debilidad de los partidos dinásticos les obligará a formar gabinetes de concentración nacional con inclusión de los catalanistas. El rechazo a cualquier tipo de renovación, el deterioro del orden público y las dificultades en Marruecos facilitarán la intervención del ejército en 1923 poniendo fin al sistema de la Restauración vigente desde 1875.


 

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11/02/2007