Hundimiento del Maine. La Habana, 1898.

 

Síntesis 8.3:

La liquidación del imperio colonial. La crisis de 1898 y sus consecuencias.


    En primer lugar, haremos una breve referencia a los antecedentes del conflicto, en especial a la guerra de los diez años (1868-1878), que concluyó con la firma de la Paz de Zanjón. El incumplimiento por parte del gobierno español de la promesa de conceder autonomía a la isla favorecerá el desarrollo de los sectores independentistas, organizados en torno al Partido Revolucionario Cubano a partir de 1892. La otra causa que impulsará la insurrección de 1895 es el gran malestar generado entre cubanos y norteamericanos  por el arancel proteccionista impuesto por la metrópoli en 1891: obligaba a los cubanos a comprar productos españoles más caros e impedía a los norteamericanos vender los suyos, a pesar de ser el principal mercado de los cultivos cubanos (tabaco y azúcar).

    Explicaremos el desarrollo del conflicto: el inicio de la insurrección con el "grito de Baire" (1895) hace que la Regente llame a Cánovas al gobierno; éste envía el ejército al mando de Martínez Campos, quien será relevado por Weyler tras comprobar el amplio apoyo con que cuentan los independentistas. Este aplicará  métodos de guerra que provocan una elevada mortalidad entre la población civil ("concentraciones"), lo cual será utilizado por la prensa norteamericana para preparar a la opinión pública ante una hipotética intervención en la isla. El asesinato de Cánovas (1897) permite el regreso de Sagasta al gobierno y una apuesta decidida por la conciliación: relevo de Weyler, otorgamiento de la autonomía para la isla, cese unilateral de hostilidades. Se encuentra con el rechazo de los independentistas, que se sienten respaldados por EE.UU.

    En 1898, la intervención de EE.UU. en la guerra será decisiva para su desenlace. Tras el hundimiento del Maine (1898) y el ultimátum dado a las autoridades españolas, EE.UU. lanza rápidos ataques sobre la flota española en Cavite (Filipinas) y Santiago (Cuba), destruyéndola casi en su totalidad. En diciembre, se firma la Paz de París, que significa la pérdida de las últimas colonias españolas (Cuba, Puerto Rico y Filipinas), que caen bajo la influencia de los norteamericanos.

    A continuación explicaremos las consecuencias del "desastre del 98". En el plano económico, la pérdida del mercado colonial y la deuda de guerra serán los aspectos negativos; en cambio, con el tiempo se observará una reducción de la Deuda Pública y un aumento de las inversiones por repatriación de capitales. En cuestiones políticas, España ve reducirse aún más su influencia internacional en un contexto de expansión colonial de las grandes potencias; por otra parte, el sistema político se  mantiene con el turnismo, adoptando un lenguaje "regeneracionista"; el auge de los movimientos nacionalistas también es un fenómeno que se produce ahora; la clase política y el ejército se acusan mutuamente de la derrota, lo que provocará continuas injerencias militares en asuntos políticos. La consecuencia más importante es la crisis moral e ideológica en que se sume la sociedad española, con una visión muy pesimista sobre el futuro. Aparecen movimientos críticos con el sistema de la Restauración como el "regeneracionismo" de Joaquín Costa o la "Generación del 98".

    Por último, nos referiremos a la experiencia del gobierno reformista conservador de Silvela (1899-1901), que,  haciéndose eco de propuestas regeneracionistas, fracasará en su puesta en práctica, fundamentalmente por las dificultades financieras y el rechazo de los contribuyentes a aceptar la subida impositiva planteada.


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26/01/2007