
Discurso de Gil Robles sobre la Revolución de octubre de 1934 (tema 10)
“Señores diputados, el hecho de que la minoría en cuyo nombre hablo tenga en el gobierno tres ministros que, como ha dicho muy bien el presidente, se han mantenido en espíritu de total solidaridad con las líneas fundamentales de la política gubernamental, haría por completo innecesario que me levantara a defender la proposición de que se acaba de dar lectura (…).
Porque la realidad es ésta: eje del movimiento revolucionario, un partido político que compartió responsabilidades de Gobierno, que estuvo durante muchos meses sentado en el banco azul, (…); un partido político que, después de haber estado mucho tiempo viviendo y medrando durante la Monarquía y en situaciones de dictaduras, fervorosamente se adhirió a la República, no por la República misma, sino porque entendía que en sus manos, después de llegar a las esferas del Gobierno, el Poder no habría de ser un fin, sino un medio para la realización íntegra de su programa revolucionario. (…), cuando se llegó a la convicción de que no era posible coaccionar al Jefe del Estado para forzarle a un cambio de política, que sería un verdadero golpe de Estado y crearía una situación francamente inconstitucional, no hubo más recurso que lanzarse de manera abierta por el camino de la rebelión; entonces, se pusieron en práctica, se apretaron los resortes que antes habían sido cuidadosamente preparados desde el Poder. Los alijos de armas, la calumnia, la delación, el espionaje en los centros oficiales (…), el minar el Ejército (…), el pretender quebrantar la disciplina, el aliarse todos los enemigos de la espiritualidad de España, desde aquellos que lo hacen en nombre de falsos y antiespañoles nacionalismos, hasta aquellos otros que, en un internacionalismo que no reconoce a España, van buscando apoyo más allá de las fronteras, (…)
No voy a pedirle a S.S. medidas reaccionarias, si alguien cree que para nosotros las medidas reaccionarias son algo así como la rectificación de una legislación social. Debo decir a S.S. que en ese camino de la legislación social, quizá marchemos nosotros más adelante que los más avanzados. Lo que deseamos es que esa legislación social no esté empapada de espíritu socialista; pero con espíritu de justicia, que es netamente espíritu cristiano, vaya S.S. donde quiera (…).
J. Mª. Gil Robles: Discursos parlamentarios. Madrid, 1971.
Guía para situar el texto en su contexto histórico
1) Introducción: fuente primaria; naturaleza histórico-circunstancial; carácter público; Gil Robles, líder de la CEDA, partido con mayor número de diputados tras las elecciones de 1933; discurso ante las Cortes (Madrid); lo podemos situar entre finales de 1934 y comienzos de 1935. El discurso, dentro de un debate sobre cuestiones sociales, se centra en las acusaciones de Gil Robles contra el PSOE y los nacionalistas catalanes por su responsabilidad en la sublevación de octubre de 1934.
2) Antecedentes inmediatos: tras el fin el bienio reformista, se celebran elecciones generales (noviembre 1933); resultados favorables a la derecha (CEDA) y el centro (P. Radical); formación de gobierno radical presidido por Lerroux con apoyo parlamentario de la CEDA. La política del gobierno se caracteriza por frenar las reformas del bienio anterior. La izquierda reacciona con huelgas y movilizaciones. En el seno del PSOE y UGT había tomado fuerza la corriente revolucionaria de Largo Caballero: se habían iniciado preparativos para una insurrección revolucionaria. La entrada de tres ministros de la CEDA en el gobierno será utilizada como justificación para el levantamiento (se acusa a la CEDA de fascista). La huelga general que se convoca tiene gran repercusión en Asturias (unión de todas las fuerzas proletarias) y Cataluña (dirigida por el gobierno de Companys). La declaración del estado de guerra y la intervención militar ponen fin al conflicto, fortaleciendo las posiciones de la CEDA en el gobierno. La izquierda, reprimida, iniciará un proceso de acercamiento que concluirá en la creación del Frente Popular en 1936.
3) Antecedentes remotos: recordamos cómo las actuaciones insurreccionales habían sido promovidas en otros momentos por sectores radicalizados que no veían otra alternativa para alcanzar el poder (por ejemplo, los liberales contra los absolutistas, o los liberales progresistas contra los moderados; también había sido práctica habitual de los anarquistas). Durante la IIª República, esta insurrección se produce cuando existen cauces democráticos para acceder al gobierno (de hecho el PSOE había formado parte del mismo). Hay que tener presente las raíces marxistas del movimiento socialista, fuertemente desarrolladas tras la experiencia del bienio azañista.
4) Conclusión: valoraremos la crisis de octubre de 1934 como un punto de inflexión en el desarrollo de la IIª República; la división de la sociedad española se agudizará enormemente y conducirá primero a una fuerte polarización electoral (febrero de 1936) y al estallido de la guerra civil (julio de 1936). Los sucesos de octubre del 34 son un preludio de la guerra civil.
23/09/2006