Gráfica 9.2: Número de huelguistas entre 1913 y 1924

Orientaciones para describir e interpretar la gráfica:
1) Descripción de la gráfica. Tipo de gráfica (lineal simple); naturaleza (socioeconómica); secuencia cronológica (de 1913 a 1924, Reinado de Alfonso XIII; final de la Restauración y comienzos de la Dictadura de Primo de Rivera). En el eje horizontal aparecen doce casillas correspondientes a los diferentes años analizados. En el eje vertical se refleja el número de huelguistas, en intervalos de 50.000. Por último resaltamos los datos más importantes que proporciona la gráfica: aunque aparecen varios altibajos, pueden apreciarse dos claras etapas: una, de tendencia ascendente (1913 a 1920); la otra, de tendencia general descendente (1920-1924). En cada una de ellas podemos señalar altibajos que rompen la tendencia general. El punto más álgido se produce en 1920 con casi 250.000 huelguistas. Los mínimos los encontramos en 1915 y 1924 (25.000).
2) Interpretación de la gráfica. Dentro de la fase ascendente podemos observar un primer periodo (1913-1915) en el que disminuye el número de huelguistas; esto se explica por el inicio de la Iª Guerra Mundial (1914) y la posición española de neutralidad que favorecen el aumento de la actividad económica al convertirse España en proveedor de materias primas y manufacturas para los países beligerantes; además, la incertidumbre sobre la evolución del conflicto produce un efecto paralizante en el movimiento obrero. Esta línea descendente se quiebra en 1916 (100.000 huelguistas) debido a que el aumento de la demanda exterior provoca una fuerte inflación que impulsa las huelgas por motivos salariales, respaldadas de forma unitaria por los dos principales sindicatos: UGT y CNT. El gran auge de las huelgas se produce entre 1917 y 1920; influye, en primer lugar, la crisis de 1917 donde las reivindicaciones salariales y políticas desembocan en una huelga general convocada por UGT y PSOE. Durante estos tres años tiene lugar el "trienio bolchevique" por influencia de la Revolución Rusa (1917) que encuentra eco entre los jornaleros y los obreros industriales; también es notable la conflictividad en las áreas urbanas, como la de "La Canadiense" en Barcelona. Otro aspecto a tener en cuenta es que tras el final de la Iª Guerra Mundial, se reduce la demanda exterior, cae la producción y se multiplican las crisis de empresas y el consiguiente aumento del paro. El año 1920 supone un punto de inflexión: entre 1921 y 1923 disminuyen las huelgas por la represión gubernamental en el medio rural, que vuelve a la normalidad. Por otra parte, las medidas adoptadas por la patronal (cierres patronales, fomento de "sindicatos libres", contratación de sicarios...) y la cobertura que reciben desde el gobierno contribuyen a dicha reducción. También es preciso tener en cuenta el cansancio que el periodo anterior ha producido en el seno del movimiento obrero. En 1924 la reducción es aún mayor por la militarización del orden público y la prohibición de las actividades sindicales que decreta Primo de Rivera, tras el golpe militar que encabeza en septiembre de 1923.
24/02/2007